Uno de los ms famosos cantantes italiano se dispone a conquistar América
Entre 1998 y el 2001 Tiziano Ferro habló con, según cuenta medio en broma y medio en serio, los ejecutivos de ''todas'' las compañías discográficas de su Italia natal para que le dieran una oportunidad.
Finalmente, en mayo de 1998 el joven logró la confianza de la poderosa EMI, que lanzó al mercado la canción Perdona, la cual se convirtió en una de las favoritas del público local a velocidad récord: un mes.
''Suena raro que después de tanto tiempo de recibir negativas haya conseguido el éxito con tanta rapidez'', dijo a mediados de la semana pasada, a menos de 24 horas de haber llegado por primera vez a Estados Unidos.
''Pero la música es así de impredecible'', filosofó el artista, en fugaz visita a estas tierras para promocionar su disco debut Rojo relativo (Rosso relativo en versión italiana), cuyo estandarte es el tema Alucinado.
En estos dos años Ferro ha estado acomodado en lo más alto, llegando, incluso, a conquistar toda Europa, pero luce sencillo y alegre, sonríe constantemente, parece de esas personas que jamás se enojan y tiene humor.
''Me habían dicho que en Miami siempre hay sol'', ironizó en un momento, alargando la letra o, mientras mira el nubladísimo cielo que se ve a través del ventanal del lobby del hotel, a pasos del aeropuerto.
El artista habla español --con voz no tan ronca como en sus grabaciones-- de una manera bastante fluida comparando al manejo de este idioma que tienen colegas y compatriotas como Eros Ramazzotti o Nek.
''Aprendí tomando lecciones y viajando a España'', contó, sencillo.
Esta entrevista se llevó a cabo exactamente el miércoles 11, poco después de la toma de Bagdad, lo que lo hace reflexionar que ``es bueno que todo esté terminado para que vuelva la paz''.
Cuando se le solicita una opinión sobre la fuerte oposición a la guerra manifestada en su continente aprieta los labios y responde suave: ``No pienso en esas cosas, no me interesa la política, it's not my business''.
Ferro tiene, en realidad, bastante ajetreo con su business. Por ejemplo, prepara en la ciudad de Padua su segundo álbum y en los próximos meses desembarcará de lleno en Latinoamérica, donde se oyen Perdona y Alucinado.
''Me apasiona la posibilidad de ser bien recibido artísticamente en los países de aquí'', afirmó, deseoso de seguir los pasos de Domenico Modugno, Nicola di Bari, Pausini, Ramazzotti y Raffaella Carrá, entre otros.
''Justamente Raffaella me dijo hace bastante tiempo, cuando fui a uno de sus programas de televisión, antes de hacer Rojo relativo en español, que me iría bien con los latinoamericanos'', recordó.
Su cantante italiano favorito es Ricardo Cocciante (el intérprete y autor del hit Sinceridad --Sinceridad/ es el nombre que encontré para ti) que, a su vez, es idolatrado por su madre, Giuliana.
Ferro nació hace 23 años en Latina, ciudad de 140,000 habitantes situada a media hora en automóvil de Roma. Allí, en la casa familiar --donde también están su padre, Sergio, y su hermano de 11 años, Flavio-- tiene su base.
''Latina es bastante pequeña pero me gusta vivir allí porque es buena para estar tranquilo, para escaparse de una profesión tan caótica como la mía'', explicó el intérprete.
En una nota de Rojo relativo homenajeó a una ex integrante del clan Ferro: la gata Micia, fallecida hace poco. Allí también mencionó a estrellas de Hollywood como Angelina Jolie y Kevin Spacey.
''Soy fanático del cine, especialmente del que se hace en Estados Unidos, sea del género que sea'', recalcó y admitió que el otrora magnífico cine italiano está en baja principalmente por falta de medios económicos.
Para concluir Ferro aseguró algo incómodo que ''lamentablemente'' no tiene novia. También expresó que no le da importancia a la imagen, sus asistentes lo ayudan en el tema porque sólo le ``interesa la música''.
Tras contar que antes de que fuera aceptado en el business musical tocó en un piano bar y estudió ingeniería ambiental, dos actividades que, según destacó, definen su personalidad.
''Lo de la música refleja mi lado pasional y lo de la ingeniería, mi costado racional'', consideró.
ERWIN PEREZ