HAZME
CASO ...
Así he perdido 31 kilos
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Tiziano Ferro "Men's Health" -diciembre de 2002-
Hoy las mujeres se vuelven locas por él, pero hasta hace poco Tiziano Ferro, el cantante italiano más escuchado en Europa, estaba condenado a la obesidad. "La bulimia es un mal de este siglo", explica. "Yo la he vencido trabajando sobre mis emociones"
"Pasa, pasa, pasa luego imprecas, pero no se va."
Inicia con “Si no hubiera nacido”, una canción que ha escrito y que silenciosamente cuenta la vida de algunas personas, personas silenciosas, personas difíciles de fotografiar, personas bulímicas.
Desde el punto de vista no especializado la bulimia es difícil de clasificar, complicada de distinguir y por esto muy difusa, pero a menudo es invisible.
Y cuando el estómago sustituye al corazón, cuando una persona inicia este doloroso proceso basado en los atracones vividos en gran secreto.
De repente la comida se transforma en un gran enemigo capaz de vencer siempre la guerra contra la propia fuerza de voluntad.
Hay principalmente dos categorías de "bulímicos": los que se atracan nerviosamente sin control y los que no logran combatir el propio sentido de culpa y, por lo tanto, empujados por un dramático cambio emotivo, vomitan la comida tragada.
De hecho muchos especialistas tienden a considerar bien distinguidas las dos situaciones y a precisar que el fenómeno del "vomiting" sea de diferenciar absolutamente del de la bulimia real: el "atracón."
Pero yo no estoy aquí para hablar de como curar ni prevenir estas dos crueles enfermedades del nuevo siglo, sino para intentar contar en pocas rayas algunas historias que de otro modo quedarían escondidas. Desde el momento en que salió mi disco, "Si no hubiera nacido” ha entrado en las casas de muchas personas y me ha iniciado en el hecho de recibir las primeras cartas.
Hojas a menudo que son un remedio, sobre los que las rayas de tinta se convierten en un auténtico confesionario para quién no puede ser comprendido por la "sociedad" de la imagen. Oyen como los llaman "gordinflón", muchos de ellos prueban a explicarme lo que les sucede cada vez que son heridos y necesitan recurrir a la comida, a menudo me parece oírlos gritar entre las filas y las graderías, en los conciertos, y pedir ayuda para librarse de esta cruel dependencia, y no es fácil buscar una respuesta.
El bulímico no se da muchas oportunidades a sí mismo, es severo en las mismas comparaciones, no sabe enfrentarse a ello ante el resto, es súper-crítico y a menudo exigente, siempre antepone las necesidades de los de las otras personas a las suyas, sabe solucionar muy bien los problemas ajenos y ayudar a todos en todas las dificultades.
¡El bulímico es una persona dotada de una sensibilidad superior a la normal y tiene tanto miedo de ser herido que a menudo se atraca sólo para engordar y no ser aceptado como "normal"! Creo que esto ocurre por el miedo de ser heridos, por las numerosas "imposiciones" que la sociedad pudiera reservarles, pero es solo la sensación que yo tengo y en todo caso ellos... ¡no lo admitirán nunca! Los bulímicos están en constante régimen y siempre posponen su vida al momento en que lograrán perder peso, pero ese momento siempre tarda en llegar.
Es amor, sólo es amor lo que empuja a muchos chicos a levantarse por la noche y a no dormir, pasar el tiempo acompañados sólo por los dulces y de una cantidad infinita de comida que los hará sentir menos solos. En aquellos momentos de "placer escondido" el mundo va adelante y ellos no; ellos pueden estar firmes, hablarle consigo mismos y concederse un poco de "alegría": alejarse de todo y de todos.
Su mayor enemigo es la balanza, pero que puede volverse, en cambio, un perfecto aliado si, después de varias semanas de vómito inducido, los quilos señalados bajan.
Todo depende del peso y es increíble lo bien que se siente aún sabiendo que el punto no es ese. He parado de pensar con tristeza en las personas que me escriben hablándome de este problema, porque quizás lo que más necesitan es un poco de determinación, alguien que les hable infundiéndoles conocimiento.
El problema no es la comida, pero sí la vida y el camino elegido.
La comida sólo es un paliativo, un espejo que refleja de modo deformado un estado de ánimo.
Es equivocado pensar que son "molestias alimenticias" porque lo que realmente son, son molestias del corazón.
¿No tengo amor? ¡Tengo comida! ¿No tengo sexo? ¡Tengo comida! ¿Estoy triste? ¡Tengo comida! ¿Me ha ido algo mal? ¡Tengo comida! Y es así, a cada extenuante pregunta, por cada pregunta diferente, la respuesta siempre es: "la comida."
No sé si será miedo, temor, exceso de sensibilidad, rabia oprimida u orgullo, pero he entendido algo: el bulímico evita contestar a preguntas importantes respecto a su propia vida, rodeando el análisis profundo de los problemas para solucionarlo con un gran atracón.
Esto es triste y es aún más triste pensar que muchos de los que nosotros definimos como glotones, a menudo, son solamente personas que sufren a hurtadillas.
Hay quien luego intenta vomitar y de llegar a quedarse en los huesos convencidos que así no decepcionará a nadie, pero también hay quien quiere "rodear la realidad", como si "parecer delgados" solucionara cada problema de la vida: del trabajo a la familia, de la salud al amor.
Y en cambio no, está claro que no será la balanza la que va a regalarles el equilibrio con ellos mismos.
Los bulímicos en lugar de necesitar alguna miga de más, necesitarían un fragmento de amor, de diálogo, de comprensión en un mundo que ven pasar un poco demasiado veloz y exigentemente, por lo que se sienten capaces de existir.
No será su autoestima la que les ayudará a sentirse bien, porque la carga más grande para un bulímico es aprender a quererse, regalarse cariño y comprensión más de lo que saben dar de ellos al mundo exterior.
Yo continuaré leyendo las historias de estos chicos y a darles, a mí manera, apoyo.
Seguiré cantando de lo que se pueda para que crean en ellos mismos y así tomar de nuevo a la propia vida de la mano.
Sé bien cuanto cómo de difícil será para los bulímicos encontrar el camino que les lleve a apreciarse de verdad. Estas historias seguirán existiendo en silencio, lejanas de los ojos y de las miradas de todos.
Del resto la bulimia es una de las enésimas tristes consecuencias de este "mundo de la imagen/ mondo de lo imaginativo", uno de los "productos", de los muchos "tristes regalos" dejados en herencia por el siglo" XXI