| Ultimo galan de la moda Italiana Es el último galán de moda, a la italiana, con su canción Perdono, en primera línea de batalla rapero-soul. Como ocurre desde los tiempos de Sandro Giacobbe y Umberto Tozzi, pasando por Eros Ramazzotti y Neck, entre otros ídolos teenagers, su repertorio ha sido adaptado a nuestro idioma, para mejor digestión de los ritmos r’&’b y electro-contemporáneos que propone, bajo el título de Rosso Relativo. Sin embargo, hablamos de un cantante, con 23 primaveras, que no surgió del Festival de San Remo, como casi todos sus antecesores melódico-melosos. Chicos ellos de acústica y look orientados a romper corazones. Tiziano Ferro tiene otra catadura. Un feeling musical que entra por las orejas, más que por la vista. Pregunta.– ¿Cómo es que no ha salido usted de San Remo? Respuesta.– Ya no ocurre como pasaba antes, hasta principios de los años 90, en que parecía imprescindible pasar con éxito la prueba del festival, para triunfar después. Ahora el festival de San Remo ya no marca estilo en Italia.
p.– ¿De dónde le viene la influencia r’&’b que se detecta en sus canciones? R.– Mi padre solía escuchar los discos de Stevie Wonder y a Ottis Reading. Será que he heredado su buen paladar... Yo comencé a sentir verdadera pasión por el r’&’b cuando, con 16 años, me metí a cantar en un coro de gospel. Por lo demás, me gusta el r’&’b americano que arrancó en los años 90 con gente como Alicia Keys. Lamento que no haya artistas de r’&’b en Italia.
p.– ¿No le vale el ejemplo de Zucchero? R.– Eros Ramazzotti, Laura Pausini y Zucchero me gustan por igual, dado que también amo la música de mi país. De hecho, llamé Rosso Relativo a mi álbum porque la canción que así se titula, incluida en él, supone un cénit, la fusión adecuada para mí entre música italiana y afro-americana. Perdono también responde a esa intención, en tanto otros temas popularizados en Rosso Relativo, como Alucinado, se quedan en baladas.
p.– ¿Qué opina su club de fans de semejantes planteamientos artísticos? ¿Le piden también otras cosas? R.– Con mis fans hablo prácticamente de todo. Y suelo encontrarme con ellos antes de cada uno de mis conciertos. Por lo demás, yo contesto de mi puño y letra todas las cartas que me envían, cuando tengo tiempo y me siento relajado para hacerlo. Porque mi relación con ellos es así, relajada. Los más jóvenes se muestran algo calientes, pero nada más. Peores son sus madres...
p.– Hablando de situaciones calientes, ¿qué opina de la guerra en Irak que se nos lleva anunciando meses? R.– Estoy en contra. Pero no he tomado, por ello, posiciones políticas. Digo «no a la guerra» por motivos humanitarios. Las consecuencias de cualquier conflicto las sufre siempre la gente, nunca los estadistas o los gobernantes.
p.– ¿Cree que hay palos, también, entre los cantantes de moda, para conquistar audiencias juveniles como la suya? R.– Según mi filosofía de vida, para obtener lo que quieres, siempre has de esforzarte mucho. Tienes que trabajar duro, si quieres ser un buen doctor o arquitecto. Y en la música pasa igual. Hay en ella mucha competencia, pero ni más ni menos que en otras profesiones. |