WWW.ALUMINOSIS.MUNDOPC.NET  | Dos semanas después de que el suelo de un taller de joyería de Elda se hundiera, seis familias siguen ocupando las plantas superiores del inmueble. Sin embargo, un decreto municipal impide al propietario del negocio acceder tanto al local como al piso contiguo en el que vive por posible aluminosis.Elda | | En las casas superiores del edificio los inquilinos siguen viviendo
| | | | | ELDA | | | Un taller y una casa se hunden y dos semanas después el edificio sigue ocupado por seis familias | | Un decreto prohíbe el acceso a los bajos por posible aluminosis pero el propietario lo achaca a las obras de asfaltado de la calle y pide al Consistorio responsabilidades
N. POVEDA
Un decreto municipal ha impedido el acceso a su vivienda y a su taller a un vecino de Elda después de que el suelo de los bajos de un edificio, sito en el número 121 de la calle La Paz, se viniese abajo.
Los hechos ocurrieron el pasado 13 de abril por la tarde, cuando Álvaro Segarra se encontraba trabajando en su taller de la planta baja del citado inmueble. «De repente el suelo empezó a resquebrajarse y a venirse abajo y logré salir corriendo ileso». Tras avisar a la Policía Local, ésta y una dotación de Bomberos procedieron al desalojo cautelar de todo el edificio, en el que se ubican además seis viviendas en los pisos superiores que se encuentran habitadas. Al día siguiente, se emitió un decreto en el que se impedía el acceso tanto al taller como a la vivienda contigua a su propietario, no así a las casa superiores al no detectarse daños estructurales importantes, según reflejó el técnico municipal. El decreto, según informe del arquitecto, dice textualmente: «El local situado en la planta baja en el que se desarrollaba una actividad de taller de joyería había sufrido un desprendimiento de forjado sanitario en una extensión de aproximadamente 15 metros. Observados los restos del material sustentante, se pudo observar que las armaduras de las viguetas pretensadas que la conformaban, presentaban evidentes signos de oxidación y por tanto pérdida de su sección útil. La coloración de estas viguetas hace suponer la existencia de cemento aluminoso en su fabricación. Visitadas algunas de las viviendas superiores no se apreciaron ni en éstas ni en elementos comunes, signos evidentes de que la estructura general del edificio pudiese tener algún otro tipo de afección, por lo que no se consideró oportuno el desalojo total de la finca, prohibiéndose únicamente el acceso a las plantas bajas (...)». El dueño de los bajos considera que los daños se han podido producir a raíz de las obras de asfaltado de la calle, ya que el hundimiento aconteció justo un día después de que se realizasen estos trabajos. Además, al día siguiente del suceso intentaron perforar el suelo para instalar la alcantarilla y fue el propio Segarra el que tuvo que llamar a la Policía para que parasen las máquinas «porque vibraba todo». Pese al informe técnico que atestigua que no hay riesgo para las casas superiores, el presidente de la comunidad del edificio afirma que «existe mucho miedo de que pueda pasar algo, cada vez que oímos un crujido nos asustamos porque tememos que se pueda venir abajo. Además, aquí viven muchas personas mayores». De hecho, una señora de avanzada edad y otro inquilino expresaron a este periódico su inquietud por el estado en el que se encuentran los bajos. Asimismo, se valoró la posibilidad de que hubiera un problema de filtraciones de agua, «pero después de realizar estudios Aquagest se ha descartado que éste sea el origen del hundimiento». Álvaro Segarra se encuentra desde hace dos semanas fuera de su casa y sin poder trabajar. En el interior de su taller hay sepultadas piezas de gran valor con las que estaba trabajando y que no puede rescatar. Se fue con lo puesto y no puede tampoco entrar a su casa porque el suelo también se ha vencido aunque sin llegar a venirse abajo. El afectado critica la descoordinación del Ayuntamiento, ya que nadie le da ninguna solución. De hecho, el decreto resuelve que sea la comunidad del edificio la que «ensaye de manera inmediata los elementos estructurales». No obstante, Segarra considera que debe ser el Consistorio el que determine el origen. «Me entrevisté con el concejal de Urbanismo y me dijo que me llamaría pero no sé nada. Hemos ido a Emudesa para que mande a técnicos, pero nos han dicho que tardarán meses. Mientras estoy en la calle».
| | 
| El propietario de los bajos afectados por el hundimiento muestra el estado en el que se ha quedado su taller de joyería
| | | | VOLVER AL MENU 
|