El Polígono de La Mina fue construido en 1969, en territorios del término municipal de Sant Adrià de Besòs, fruto de un convenio firmado entre el antiguo Ministerio de la Vivienda y el Ayuntamiento de Barcelona, con el objetivo de eliminar las barracas de algunos barrios de Barcelona. La ocupación masiva de La Mina se produjo entre los años 1973-74. El barrio llegó a tener más de 15.000 habitantes.
Las personas que llegaban al recién construido barrio de La Mina, tenía una pirámide de edades totalmente diferente del resto de la población catalana. Un 47,3 % eran menores de 16 años y, por tanto estaban en edad escolar.
La mayor parte de la población, un 70%, era de origen andaluz. A La Mina llegaron personas procedentes de 262 municipios diferentes.
La población de etnia gitana era de un 20 %.
La monstruosidad social que se cometió al crear un barrio masificado como La Mina, trasladando a las personas sin hacer ningún seguimiento social, no tardó en producir sus efectos negativos. Empezaron a aparecer los problemas que hicieron del barrio un lugar tristemente famoso. Los mismos medios de comunicación se encargaron de ayudar a difundir esa imagen negativa de "Barrio sin Ley".
Ante esta situación, el movimiento vecinal comienza a dar sus primeros pasos.
Un grupo de vecinos, que ya formaban parte de la Asociación de Vecinos del Campo de La Bota, fundaron la Asociación de Vecinos de La Mina en 1973.
En 1975, coincidiendo con la muerte de Franco, un grupo de vecinos, vinculados a sindicatos, partidos de izquierda (todavia clandestinos) y gente cristiana de base progresista, entraron a formar parte de aquella Asociación de Vecinos, aportando una nueva dinámica. En la segunda mitad del año 1976, empezaron a salir sus acciones reivindicativas a la luz pública. Era el germen de un fuerte tejido social que más tarde incidiria muy positivamente en la imagen del barrio.
A principios de los 80, todo el país entra en una grave crisis económica y el paro aumenta considerablemente. Esto se nota especialmente en barrios como La Mina, donde el padrón municipal llega a cifrar el paro en un 55% de la población activa.
No es casualidad que en este tiempo (sobretodo entre el 1981 i el 1985) la protagonista fuera la heroina, que tantas desgracias trajo a personas y familias del barrio, además de un empeoramiento de la imagen del mismo.
A causa de la droga, aumenta mucho la delincuencia y la inseguridad ciudadana. Por esto, en 1982, el Parlament de Catalunya aprueba un "Plan de atención especial para el barrio de La Mina". Dicho Plan se aprobó sin destinar presupuesto, con lo que todo quedó en palabras.
En 1983 se crea, por parte de la Generalitat de Catalunya, Ayuntamiento de Barcelona, Ayuntamiento de Sant Adrià y Diputación de Barcelona), "El Plan de Urgencia de La Mina". Este plan sí que tuvo presupuesto, pero poca incidencia social. Lo que queda de aquel plan es la construcción del Parque del Besós y la apertura de la calle Cristóbal de Moura hasta la via del tren.
En aquellos momentos corrian muchos rumores que afirmaban que la voluntad política era derribar La Mina y repartir a las personas. El alcalde de Sant Adrià, Antoni Meseguer, desmentía estos rumores.
Pero en diciembre de 1987 alguien filtró un documento de la empresa pública REGESA, dependiente de la Generalitat de Catalunya, donde se decía que, con el acuerdo de Meseguer y la colaboración del Ayuntamiento de Sant Adrià, derribar el barrio y echar a los vecinos, podía costar 3700 millones de pesetas.
El movimiento vecinal, agrupado entonces en una especie de federación, denominada "La Permanente", decidió publicar este documento en la prensa.
Lo hizo el 16 de enero de 1988.
No fue la única acción de protesta que llevaron a cabo los vecinos. El 25 de febrero de 1988, todos los comercios del barrio cerraron y nos 1500 vecinos, según la Guardia Urbana, marcharon hasta el Ayuntamiento en señal de protesta. El resultado fue el compromiso formal de Antoni Meseguer de no derribar La Mina.