La Casa del Saber
Historia de Egipto
El Egipto de los Faraones
Segunda Parte
Los príncipes tebanos, que habían fundado la XVII dinastía, finalmente emprendieron una guerra de liberación.
El fundador de la XVIII dinastía, Ahmosis, fue quien expulsó de Egipto a los hicsos, persiguiéndolos hasta el sur de Palestina.
Se iniciaba así el Imperio nuevo (1580-1085 a.J.C.), uno de los períodos más florecientes del antiguo Egipto.
Reinaron en esta época los Amenofis, Tutmés, Seti, Minepta y Ramsés.
Para defenderse de las posibles amenazas del este, los egipcios emprendieron una política expansionista y empezaron a someter a las poblaciones sirio-palestinas en sus propios territorios, creando un gran imperio.
Así, Tutmés III realizó hasta 17 campañas militares para desbaratar la coalición de Mitanni, y Ramsés II derrotó a los hititas.
Egipto también se anexionó Nubia y extendió su poder por el sur hasta más allá de la cuarta catarata del Nilo.
Las campañas bélicas se complementaron con una política internacional de alianzas.
Las conquistas provocaron un aflujo de riquezas hacia Egipto, y con ello el inicio de una época de esplendor y lujo, caracterizada también por una intensa actividad artística.
En el área de Karnak se erigieron entonces grandes construcciones dedicadas a Amón-Ra.
Las donaciones reales, con parte del botín de las campañas militares,
reforzaron peligrosamente el poder del clero de Amón.
Ante su injerencia en los asuntos de estado, Amenofis IV reaccionó instaurando durante algún tiempo el culto al dios Atón, el disco solar, suprimiendo los cleros y proclamando al soberano como único intermediario entre el dios y los hombres.
Sin embargo, en los últimos tiempos de la XX dinastía el poder central volvió a
debilitarse, mientras se reforzaba el poder del clero de Amón, y crecía la corrupción y la influencia de la burocracia administrativa.
Al mismo tiempo, Egipto se veía amenazado en el exterior, tanto en el este como en Libia, por ejércitos dotados de armas más poderosas.
Por otra parte, el país se veía además debilitado por el tradicional
antagonismo entre el delta y Tebas.
En 1085 a.J.C. se estableció en el delta la XXI dinastía, mientras Herihor, gran sacerdote de Amón, fundaba otra dinastía paralela en Tebas.
Con esta escisión comenzaba la Baja época (1085-333 a.J.C.), un período de clara decadencia, en el que reinaron varias dinastías extranjeras (XXII dinastía de origen libio) y el país se encontró a merced de las invasiones.
En las dinastías XXIII y XXIV las divisiones internas volvieron a degenerar hacia una sociedad de tipo feudal.
Conquistadores nubios, posiblemente descendientes de sacerdotes egipcios exiliados en Napata y encabezados por Pianjy, penetraron en el país en el 750 a.J.C., extendiendo su poder por el alto Egipto.
Su hijo Sabaka estableció en el sur la XXV dinastía, pero no pudo controlar el bajo Egipto.
En el 671 a.J.C., los asirios, primero con Asaradón y después con Assurbanipal, invadieron Egipto.
Sin embargo, en el 663 a.J.C., el príncipe de Sais, Samético I, logró expulsar a los asirios del bajo Egipto y a los nubios del alto Egipto, y restablecer la unidad interna del país, instaurando la XXVI dinastía y abriendo el último período floreciente de Egipto con un gran impulso de renovación nacional.
En esta época, la penetración de mercenarios y mercaderes griegos amplió los horizontes de la cultura egipcia.
Sin embargo, hacia el 525 a.J.C. el rey persa Cambises invadió Egipto, y el país se
convirtió durante la XXVII dinastía en una satrapía del imperio persa.
La reacción de Amirteo, rey de Sais, apoyado por los griegos, consiguió la expulsión de los persas, constituyéndose la XXVIII dinastía.
Tanto los reyes de ésta como los de las dos últimas dinastías, la XXIX y la XXX, intentaron llevar a cabo una política nacional, pero en 341 a.J.C., durante el reinado de Nectanibis II, se produjo una nueva invasión de los persas.
Istos fueron a su vez derrotados por Alejandro Magno, que entró en Egipto en el 332 a.J.C. como un libertador.
Amigos de la Egiptología
Ramsés II