BUCHO NOYOLA, TROVADOR Y NEGRO (2)
Los chavos esperan salir de la secundaria para obtener el permiso paterno e irse a cruzar la línea y disfrutar el sueño americano. Cada quince días, cada mes a más tardar, de SanNico sale un grupo de quince para irse a Carolina o UTA; el costo es de 1,500 dollars. Regresan para casarse, están algún tiempo y vuelven al norte. Además de los dólares, los jóvenes traen camionetas, aparatos eléctricos, algún que otro vicio (consumo de cocaína) y violencia (los cholos).
-Yo fui al norte en 1982, pero luego me regresé. Es otro mundo allá. Y después que llegué, Vinieron gente de México y algunos franceses; en ese tiempo comenzamos con el programa de PACUC de la SEP. Y fundamos la casa de la cultura, se filmó una película o video sobre el baile de los diablos, de las pastoras, de los apaches, de la artesa. Y yo comencé a recopilar cuentos, versos, chilitos, corridos... No, nos pagaban nada, todo lo hicimos por gusto. Casi siempre así lo hemos hecho. Por ejemplo, cuando nos llevan a algún lugar a presentarnos nos dan nuestra propina, y tenemos que repartirla entre todos, nos toca de a cien, de a doscientos cada uno; no alcanza ni para lavar la ropa; luego, tenemos que dejar el trabajo de todos los días; pero ni modos, lo hacemos porque nos nace. Como lo de este premio; ni siquiera pensaba que algún día me iban a dar algún premio... bueno si es que me lo dan. Todo lo que hago es por gusto. Si me lo dan bien, si no me lo dan, también; yo como quiera voy a seguir en mis andanzas.
En la historia oficial los negros están negados, no existen, por lo mismo, no se habla de ellos porque no se puede hablar de lo que no existe. Sin embargo, un reconocimiento al amigo Bucho es un reconocimiento a la existencia de la tercera raíz. Falta que se acepte su contribución a la construcción de la nación mexicana.
-Y vendiendo caséts ¿te mantienes?
-Mira, yo tengo mi propia compañía: SiTi Cimarrones. Lo de SiTi es por mi nombre: Silbestre Tiburcio; Cimarrones porque esos eran nuestros antepasados, los esclavos que se fugaban y vivían en el monte como animales salvajes. Yo voy y grabo, y hago quinientos o mil caséts, y los voy vendiendo de casa en casa, en las disqueras, donde quiera que ando, y ahí va saliendo. Incluso, no sólo grabamos cosas mías o que nosotros tocamos; también grabamos a otros, por ejemplo a Valente (compositor de corridos y cantante). La gente si compra. Pero no vivo de eso.
-¿Compites con Los Donnys?
-No, está bien lo que ellos hacen porque tienen buenos instrumentos, tienen buen sonido, suenan y llaman la atención. Pero a ellos le gusta irse por lo facilito: ellos graban corridos que ya son conocidos, que ya son famosos; ellos no buscan lo antiguo, no arriesgan, van a lo seguro.
-Tú has trabajado mucho...
-Sí, pero no es negocio, es el gusto...
-La arrechura...
-Eso sí, si no cómo haces las cosas. Pase lo que pase, yo sigo en lo mío. Acabamos de grabar en CD el Corrido de Porfirio Pastrana contra Germán Miller. Ese es un corrido bonito porque tiene mucha historia: él peleó contra Germán para que los sannicolareños tuvieran sus tierras; defendió el ejido, y lo mataron por eso. El corrido casi siempre trata de muerte, del que mata o del que matan.
-¿Andas armado?
-No, yo no soy hombre de pleito.
-Tú has dicho: Cuida’o que la boca es arma...
-Eso sí. Porque lo que uno dice es delica’o. Uno no puede decir cualquier cosa, debe uno de fijarse en lo que dice. Y eso lo sabe muy bien el corridero.
-Y, ¿tocar la guitarra es lo mismo que tarimbear, que tocar el parche?
-Es lo mismo, es lo mismo, se siente uno tranquilo, sereno.