BUCHO NOYOLA, TROVADOR Y NEGRO
Cuida’o, que la boca es arma
Bucho noyola
El amigo Bucho Noyola, Silbestre Tiburcio Noyola Rodríguez pa’ los frasteros, es criollo de SanNico, sannicolareño legítimo. Ganó el Premio Nacional de Ciencias y Artes, edición 2001, en el rubro de arte y tradiciones populares.
-Quinientos mil.
-Eso me dijeron; pero, hasta que no los vea, hasta que no los tenga en la mano. Eso dicen. Me hablaron de México hace como ocho u nueve días, que me van a dar el premio nacional. Tenían la fecha del 16 (de diciembre), pero ahora me han dicho que va a ser para el primero de enero, que me lo va a dar el presidente.
-Quinientos mil. Alcanzan pa’ varias cervecitas...
-Eso sí, pero todavía no los tengo en la mano.
-¿Estás vano?¿Qué sientes?
-Nada, como todavía no me lo dan. Vamos a ver si es cierto.
-¿Por qué te dieron el premio?
-Llevo ya más de diecinueve años con eso de la cultura: la artesa, el corrido, cuentos, versos, los bailes de los apaches, de las pastoras y todo eso. Recopilando historias antiguas de los viejos y todo eso.
-Es un reconocimiento...
-Me imagino que sí. Como siempre a los negros nos han tenido olvidados, no nos toman en cuenta. Parece que nomás nos trajeron de esclavos y acá nos dejaron.
-Pero es un reconocimiento al trabajo que has hecho, que han hecho...
-Con el baile de la artesa hemos recorrido casi todos los estados del país. Doña Catalina, Don Melquíades, Don Chico, mi hermano Efrén, las chamacas y otros, hemos andado de arriba pabajo, así nos han traído. Hasta íbamos a ir a Detroit; nomás que los de Cuaji se pusieron vivos y mandaron a los de su familia. Por eso yo no me meto en esas políticas.
-¿Desde cuando eres negro?
-Desde que nací, pues. Siempre he sido negro. Y como uno no se deja; aunque hablemos mocho, con nuestro vocabulario, vamos y defendemos nuestro derecho, no nos dejamos. Venimos de los esclavos que se fugaban al monte, de los cimarrones. Por eso el grupo se llama así.
-¿Cuál es tu tono?
-No tengo. O no lo sé todavía. De verdad...! ¿No me crees?
Cincuenta y dos años, seis hijos (tres en el norte, en los USA), una mujer (eso dice, y casi se le cree), un nieto, algunas tierras y unas vaquitas. No estudió, aprendió de grande (pa’ no despreciar al de la canción) y conoce lo “o” por lo redondo sin necesidad de leer a Velarde. San Nicolás, municipio de Cuajinicuilapa, es el centro de la cultura negra de la Costa Chica.
-Toco (la guitarra) desde chamaco. Me gustó nada más de ver; me gustó y comencé por mi cuenta.
-“Traigo una flor hermosa y mortal”.
-Sí, ese disco lo grabamos en 1984. En ese tiempo éramos varios. Yo ahí canté varios corridos.
-¿Qué pasó con los demás, con los otros cimarrones?
-Unos se murieron; otros se fueron deconsolando: como no pasaba nada. Andábamos de aquí para allá, y nada de nada. Así que aquel grupo se deshizo.
-Te quedaste solo con Idelfonso (Rendón)...
-Sí, con él seguimos tocando; no todos los días, pero sí nos juntamos seguido para tocar: vamos a lugares donde nos invitan; y hemos grabado. Yo he buscado también a otros con quien tocar, pero no es fácil que le entren. En cualquier lado nos invitan a tocar, en cualquier fiesta; y ahí estamos gritando toda la noche. Pero, no, ya vamos dejando todo eso.
Corridista, versero, taloneador, tarimbista, cuentero, músico... Trovador. Algunos afirman que es herencia, huella, rastro del griot africano, el “contador de historias, genealogista y diestro instrumentalista en el arpa-laúd, el balafón y los tambores” —según lo define Jorge Arturo Chamorro.
-Toco mucho el corrido porque me gusta mucho la historia. La historia de los antiguos, de los viejos; ahí ando recogiendo lo que está tirado y lo grabo, lo canto para que se quede y no se pierda. Lo que importa en el corrido es lo verídico, que el corrido diga las cosas como pasaron, sin mentiras. Así, la gente que lo escucha, el pueblo, que sabe cómo ocurrieron las cosas queda a gusto porque dice: “Es cierto, así pasó”. También cuenta que el corrido esté bien compuesto, no nomás a ver qué sale, sino que el compositor busque palabras que se acomoden. Y el modo de tocar.
-Ustedes tocan el corrido muy rapidito...
-Sí, nosotros tenemos nuestro estilo, tocamos y cantamos el corrido como pasodobles. Hay otro modo de tocarlo; por ejemplo, Ismael Añorve: él tocaba payo, muy lento.
-¿Y el corrido con instrumentos eléctricos?
-Un tiempo, desde 1971 o 1972 hasta 1982 fui cantante de Los Inquietos del Trópico; ahí tocábamos de todo: balada, chilena, corridos...
-Pero no la pegaron con los corridos.
-No, a la gente no le gustaba, no era la moda de los conjuntos. En ese tiempo la que se hizo muy famosa fue “Remordimientos”, aquella que comienza: De sentimiento y dolor/ tu ausencia me va matando...
-Sí, la recuerdo; está chingona...
-Esa canción fue primer lugar, se vendió mucho; nos dieron un disco de plata en 1980. Pero yo dejé a los Inquietos y me fui para el norte.
Los chavos esperan salir de la secundaria para obtener el permiso paterno e irse a cruzar la línea y disfrutar el sueño americano. Cada quince días, cada mes a más tardar, de SanNico sale un grupo de quince para irse a Carolina o UTA; el costo es de 1,500 dollars. Regresan para casarse, están algún tiempo y vuelven al norte. Además de los dólares, los jóvenes traen camionetas, aparatos eléctricos, algún que otro vicio (consumo de cocaína) y violencia (los cholos).