ESTEBAN BERNAL, EL HOMBRE DEL ACORDEÓN DEL MAR AZUL
(Primera parte)
Siete de la mañana en Cuaji. Amanece sin sol. La zanatada despuchina sus canciones pajarezcas. En medio del bullicio un acordeón se apersona. Sigo el sonido que, una nota que otra, desafina. Cumbias conocidas y famosas se van afinando.
El hombre del acordeón se queja de las teclas flojas. Ha de arreglarlas llegando a casa, dice al compañero. Habla en voz alta el hombre, mientras ejecuta Ya me voy pa’ Carolina.
No quiere ser entrevistado solo, quiere que asista a una tocada para que platique con los demás músicos del Mar Azul. Está apenado y se ríe. Es Esteban, el del acordeón. El corazón del Mar Azul de Esteban Bernal, como se le conoce. Tiene la voz ronca.
Eduardo Añorve Zapata:¿Su nombre completo?
Esteban Bernal:Esteban Isidoro Bernal Silva.
E. A.: -¿Cuándo nació?
E. B.: -Yo nací el año de 1953.
E. A.: -¿Sannicolareño legítimo?
E. B.: -Exactamente.
E. A.: -¿Y cómo aprendió a tocar el acordeón?
E. B.: -La mera verdad, la neta, yo quise que me enseñara alguien. Me fui hasta San Marcos de aquí, pero tocó la mala suerte que me cobraban muy caro, y no tuve ese dinero. Así es que me vine hacia acá. Compramos un acordeoncito, para ver quién aprendía; éramos siete personas… no, éramos ocho. Y dijimos: “El que lo aprenda, ese lo va a tocar”. Yo tocaba batería en ese tiempo; tardé dos años tocando la batería.
E. A.: -¿Con quién tocaba?
E. B.: -Tocaba en un grupo que yo organicé y se llamaba Abril 75, porque se organizó en ese mes de abril. Enseguida que compramos el acordeón, yo empecé a practicar el acordeón. Los muchachos lo practicaban en el día, en la casa de don José Molina, un señor que es de San Marcos, pero aquí tiene su casa, su rancho y todo. Entonces, ellos practicaban en el día y yo me lo llevaba en la tarde. Hasta decía la gente: “N’ombre, ese qué va a aprender, ese está loco”. Pero como el que está arriba, ese nunca le da la espalda a nadie, ese es para todos sus hijos; así es que, con el permiso del Señor, aprendí, la mera verdad. A mí ninguno me dijo nada: “Mira, hazle así, o hazle así”. Nada. Y como me gustaba le puse mucho interés, y aprendí, mano.
E. A.: -Abril 75 fue su primer grupo…
E. B.: -Fue el primer grupo, donde yo empecé a ser músico. Duramos como dos años. Después los aparatos se empezaron a poner viejos, y vino Benjamín y sacaron un equipo aquí, en La Petaca. Benjamín Villanueva, le sacaron un equipo en La Petaca y se empezó a acarrear a todos los músicos; así que me dejaron solo y no pude hacer nada. Me dijo don José Molina: “¿Sabes qué? Bernal, si quieres yo te consigo músicos. Vámonos a San Marcos”. Me tuve que ir a San Marcos, me llevé los aparatitos viejos, allí, con fin de hacer el grupo, pero ya no pude lograr hacerlo porque, la mera verdad, los muchachos que iba buscando, un menta’o Belarmino y no sé quién más… Zapato Blanco y no sé quién, me dijeron que no, que ellos iban a hacer su grupo. Y allí me quedé. Como yo había estado practicando el acordeón, vienen unos del Tecomate Pesquería, de San Marcos pa’l mar, me vinieron a ver para que yo tocara el acordeón. En ese año que había pasado, habían matado a un muchacho que le decían el Bulicho; por cierto, ese corrido lo compuso Domingo Valdivia, y lo canta. Cuando a él lo mataron, yo entré con ellos al segundo año de que lo mataron, y subió el grupo, n’ombre.
E. A.:-¿Qué grupo era?
E. B.: -Se llamaba La arrechera del manglar de Tecomate Pesquería. Allá vivían ellos, me tuve que ir con ellos a tocar el acordeón. N’ombre, allí comía pescado, camarones, lo que quisiera yo, porque yo iba a pescar con los muchachos, eran pescadores…
E. A.: -¿Y mujeres?
E. B.: -Mujeres, pues, eso era deleite (deleite = de ley). Claro, yo ya tenía mi esposa ya. Por cierto, se murió en un choque que tuvimos más para acá de Marquelia. Ahí murió mi esposa; yo tenía dos niños, el niño no se murió, murió la niña nomás.
E. A.: -¿Eso en qué año fue?
E. B.: -Mi hijo tenía como cuatro años, mi hijo Darío, ahorita anda en veintisiete años.
E. A.: -¿Y cuánto tiempo anduvo con La arrechera del manglar?
E. B.: -Como unos ocho meses, poco tiempo, llegándole a un año. Luego de allí, cuando se dieron cuenta que yo ya empezaba a jalar el acordeón, me fueron a ver los de Mar Azul. Ya andábamos en Acapulco. Me fue a ver José Tornés. “’arajo hombre, oye. Yo sé que tocas puro del Mar Azul. ¿Qué te parece? Vente con nosotros, no tenemos acordeonista”. Yo dije: “Pues, es un grupo grande, me conviene”. Ya cuando me vine de allí, me salí del Tecomate, pero ya directamente a Pinotepa a ensayar para grabar, ya.
E. A.: -¿En qué año fue?
E. B.: -La mera verdad, no me acuerdo claritamente.
E. A.: -Pero Mar Azul ya era Mar Azul…
E. B.: -¡No! Eso ya tiene mucho. Cuando yo entré con el Mar Azul, así, así, sin mentir, tiene como treinta años. Cuando yo entré, entré tocando acordeón y cantando mis propias canciones; a mí nunca me gustó que “voy a grabar la canción de fulanito, que de vengano”; puras canciones propias de Esteban Bernal, que El cucuniño, El hombre pachanguero, Mi cariño se fue a la mar, El Tecomate. Puras canciones propias. Respetaré a mis padres…
E. A.: -Puras cumbias…
E. B.: -Cumbias, la balada muy poco, a veces el bolero tropical. Mi fuerte era la cumbia, ¿me entiendes? Siempre me gustó meter un bolero tropical en cada disco.
E. A.: -¿Cuántos discos grabó con Mar Azul?
E. B.: -¡Uh! Grabé muchísmos, desde que andábamos juntos con José Tornés, empecé a grabar. Después José Tornés se desapartó, traicionó al Mar Azul. Y me quedé con Jesús Hernández, que dijo que no iba a traicionar al Mar Azul, y salió lo mismo. Me daba lo que él quería, se puede decir, porque, yo como era más joven que él, me daba doscientos, trescientos, según como veía él que cobraba así me daba, pero poquito, toda la lana le quedaba a él, no se puso rico porque no quiso. La mera verdad, José Tornés y Jesús Hernández tuvieron la oportunidad en las manos. Yo me aparté desde hace dieciocho años, con esta organización que estamos llevamos dieciocho años. Aparte, ya nosotros éramos compañeros. Leobardo Cuevas, José Gómez, Elio Ventura, Enrique Manuel, de allá del Cerro del Chivo, y yo soy Esteban Bernal, pues.
E. A.: -¿Quiénes fueron sus compañeros en Mar Azul?
E. B.: -Estaba yo, Chanín Ventura, Jesús Hernández, José Tornés, Abraham Bernal y José Luis Lozano. Entramos junto con Chanín Ventura y José Luis Lozano porque habían salido Bertín Gómez y Margarito Larrea y Misael Lázaro, el que tocaba el acordeón, y yo entré cubriendo el lugar de Misael Lázaro.