LOS DINEROS DEL PREMIO 2
-¿El premio, por qué te lo dieron? ¿por la artesa? ¿por el corrido?
-Mira, cuando lo del premio dijeron: “El músico guerrerense”. Entonces, a mí me dijeron: “Te ganaste el premio por tu esfuerzo, por tu trabajo que tú has desarrollado en la forma de la música”.
-El premio no es para el grupo de la artesa, entonces...
-Hasta la vez, lo que yo me he dado cuenta, el premio es para mí, así se nombró desde el principio. Si el premio vino, todos tenemos derecho... que se ocupe en el pueblo. Yo me reuní con el grupo de la artesa, y les dije les voy a dar esto; lo demás va a ser para proyectos de trabajo, porque esa responsabilidad me la dio el Presidente para seguir desarrollando nuestras tradiciones y corridos...
Según Efrén y Don Chico, Bucho dio cinco mil pesos a cada uno de los “horcones” del grupo (doña Cata, don Melquia, don Chico, Adán, Elpidio, Efrén) y trescientos para cada una de las bailadoras.
-Oye Bucho, los demás dicen que el premio es para el grupo y no para ti, que tú te lo andas agarrando, que a ti nada más te nombraron para que fueras a recogerlo...
-Mira, no hay beneficios personales. El dinero es para un proyecto, no puedo repartirlo entre todos porque si no cómo desarrollas el proyecto...
-Sí, pero este es un premio, es para ti...
-Sí, pero yo no voy a dejar solo a mi pueblo... voy a sembrarlo...
-Eso lo decides tú, no el grupo...
-¡Eso sí! Si les tomo parecer no me van a dejar trabajar...
-¿No era Don Melquia el representante del grupo, el que tenía autoridad?
-A él lo nombramos porque era una persona grande... pero éramos yo y él... Yo siempre he estado a la cabeza, organizando todo. Para eso del rescate de las tradiciones orales, los viejos no querían entrarle; a mí me tocó conquistarlos para que participaran. El primero fue Wenceslao Habana, y así le seguimos hasta que juntamos como cincuenta personas...
-¿Cómo ves este problema?
-Seguro piensan: “Él se está comiendo el dinero, y yo me estoy muriendo de hambre”. El dinero daña el sentimiento de cada persona. Pero, hagamos una suposición: estamos grandes, ¿qué le vamos a dejar a nuestros hijos? No, no es así el asunto, el premio es para mí, aquí está el papel y allí así lo dice.
No hay dudas: el diploma del premio de marras establece claramente que se premia al maestro Bucho Noyola. Ninguna mención se hace al grupo Son de Artesa. Por ahí aparece, un poco de contrabando, la palabra “africanía”.
-Tienen envidia -interviene Don Tobías, padre de Tiburcio y Efrén-; él tiene otra misión, otras cosas que debe hacer. Si les da un peso, pues es porque él se lo quiere dar.
-Antes yo vivía tranquilo en mi casa, nadie me vigilaba a dónde iba; yo no puedo comprarme ni una muda de ropa, ¡Como estar Dios! De ese dinero no he tocado ni un cinco, no lo voy a agarrar para mí, voy a trabajar para hacer los talleres, para rehabilitar la casa de la cultura, para seguir difundiendo lo de las tradiciones... El dinero ahí está, guardado, esperando su camino...
Ahí está el conflicto, su estallido va a perjudicar a algunos; hasta el momento, su saldo es haber separado al grupo Son de Artesa. En algún momento, algún funcionario decidió que el premio no era para el grupo sino para una persona. El grupo tiene razón: se lo merecen. Bucho tiene razón: se lo merece. Como nadie aclara si se premió a la artesa o al corrido, difícil es vislumbrar las intenciones ocultas. Bueno, de qué me quejo, podría decirme ahora Gabriela Campillo, funcionaria de la SEP y encargada de todo lo relativo a los premios nacionales: "Los dictámenes son secretos, sólo el jurado tiene acceso a ellos; sí quieres saber qué méritos tiene el maestro premiado, investígalo y luego nos dices para saber, ¿no?".<o:p></o:p>