Limpieza y Conservación
En nuestras excursiones o paseos por zonas en las que hubo actividad bélica, es fácil encontrar, incluso a simple vista, restos de munición, metralla, utensilios, etc. que, convenientemente limpiados, pueden ir formando parte de una colección de objetos relativos a nuestra Guerra Civil, que habremos salvado de su descomposición, ya que, hoy por hoy, son considerados como pura chatarra por la gran mayoría.
Debemos limitar la recogida de objetos a las posibles balas, casquillos, botones, hebillas, insignias, etc. que podamos encontrar, dejando sin excepción todo lo que pueda ser peligroso o explosivo.
Limpieza
Como en todo, en esto también hay varias tendencias, desde los que solo limpian los restos de tierra con un cepillo apropiado, hasta los que vuelven a hacer brillar el metal de los casquillos como si de nuevos se tratara.
Foto: Limpieza de casquillos. A: Casquillos tras su lavado en agua jabonosa. B: Tras estar de 24 a 48 horas en vinagre común. C: Una vez bien secos, pulirlos con un cepillo de puas de latón blando que no ralle el metal ni le quite su pátina.
Lo mejor es probar nosotros mismos y elegir lo que mas nos convenga, dosificando los limpiadores que utilicemos para ello. Despues de probar desde detergente de lavavajillas, hasta productos antical, pasando por el conocido salfumán, el limpiador que mejores resultados da es el vinagre. Simplemente hay que sumergir totalmente los casquillos que encontremos en un frasco con vinagre y dejar pasar uno o dos dias hasta que tengan el aspecto que mas nos agrade. Si los dejamos un dia, el metal quedará oscuro, pero limpio y si los dejamos una semana, quedarán como nuevos. Después del baño hay que aclararlos muy bien y una vez bien secos, sacarles lustre con un cepillo de latón blando, con cuidado de no rayarlos.
NOTA: No utilizar vinagre (ni otros ácidos) para limpiar objetos de aluminio ya que llega a disolverlos.
Conservación
Después de la limpieza, lo mejor es engrasarlos ligeramente, para prevenir la oxidación, sobre todo si se trata de objetos de hierro. Algunos incluso los barnizan, pero no es recomendable. Si aun con todo quereis hacerlo, utilizad al menos, barniz en spray. Ya solo nos queda tomar nota de las inscripciones que puedan llevar, lo que nos indicará normalmente su procedencia y fecha de fabricación, para lo que espero sean útiles las fotografías de esta web, aunque su mayoría estan limitadas a las que se usaron en las cercanías de Zaragoza y por ello hasta el año 1937.
Solo queda volver a recomendar la máxima precaución con los objetos explosivos que también podamos encontrar, como granadas, bombas, obuses, etc. Lo mejor es ni siquiera tocarlos y avisar a la Guardia Civil. Si deseáramos formar, por ejemplo, una colección de granadas de mano, lo mas recomendable es adquirir las que venden convenientemente desactivadas, en tiendas o mercadillos de militaria, como son las que podeis ver en la sección Granadas, de esta web.
Recorrer por nuestro propio pie los senderos por los que fué discurriendo nuestra Guerra Civil es una actividad que ayuda a comprender las penalidades de los que allí les toco estar en aquella fatídica época, a la vez que seguimos sus estrategias paso a paso. Para ello, es imprescindible documentarse sobre la zona elegida, leyendo todos los libros, revistas o páginas web que podamos. Después, con la ayuda de un mapa, preferentemente a escala 1:25.000 podemos recorrer las sendas de la Historia, siempre con el mas profundo respeto.