Una pequeña historia...
Hace ya 7 años cuando era aún pequeña llegó un 30 de abril el que sería el regalo más feliz de mi vida, era una perrita de color blanca con café de raza desconocida y con la pancita grande porque tenía parasitos, le pregunté a mi mamá que donde la había comprado y me dijo "no hija, la encontré cuando iba a correr al bosque y se encontraba bajo el sol junto con un perro quizás ya muerto, ella me siguió y desde entonces soy la chica más feliz del mundo, ahora es una perra grande y fuerte con unos hermosos ojos miel y un pelo brillante y hermoso. Me gustaría que todos supieran el valor que una mascota como mi Ralphie trae consigo. Si recojemos a un perro de la calle seguramente encontraremos a un buen amigo, además creo que debería haber un lugar (con ayuda del gobierno) que recogiera a los perros de la ciudad y les encontraran un hogar como el que ellos se merecen.
Solo quiero recordarles que si no queremos a una mascota no hay que hacerles daño, si no devolverles tantito de lo que ellos nos brindan cada día.
También creo que todos deberíamos de esterilizar a nuestras mascotas si NO deseamos tener perritos vagando y sufriendo solos y desprotegidos como fué el caso de mi perra, estoy segura que si no la hubieramos encontrado ella no estaría viva el día de hoy y mi vida no estaría completa. Hay que evitar que estos se reproduzcan sin control alguno.
Así podemos tener un país limpio de perros y un mundo feliz con compañeros para toda la vida.
Historia real proporcionada por:
Desireé Valdez