El Orixa es....
Lo que se conoce como orisha es una energía de la naturaleza antropomórfizada que protege tanto una cabeza (ORI) como a un pueblo o una casa. También establece control sobre ciertas actividades como la caza, o trabajo en metal, sobre el conocimiento de las virtudes y de utilización de las plantas.
El poder o Ashé del Orishá tendría la facultad de transmitirse momentáneamente a uno de sus protegidos en una crisis de posesión.
En África Yoruba, cada Orisha esta ligado originalmente a una ciudad o a un país entero. Se Trataba de una serie de cultos regionales o Tribus:
>Shàngó en Oyó
>Yemanjá en el país de Egba
>Iyewa para los Egbados
>Ogun en los países Ekiti Y Ondo
>Oshum para Los Ijesas Y Los Igebus
>Erinle en Ilobú
>Lógunède en ILesá
>Otin en Inisá
>Oshalá-Obàtálá en Ifé, subdivididos en Oshalufon en Efon, Oshaguian en Ejigbó, etc. etc.
Los Orixá viajaron para otras regiones africanas llevados por las tribus en el curso de sus emigraciones. Si la Tribu formaba un grupo numeroso el Orishá tomaba tal amplitud que englobaba un conjunto da familia y algunos Olorisha (titulo que recibe el sacerdote de Orishá) aseguraban el culto especifico de este Orisha para el grupo.
Si una persona se fijaba sola con su familia, el Orishá asumia una función de dios personal. Así paso que cuando la persona fue llevada para Brasil o el resto de América, El Orishá tomo un carácter individual, ligado a la suerte del esclavo ahora separado de su grupo familiar de origen.
La cualidad de las relaciones entre un individuo y su Orishá es pues diferente en África que en el Nuevo Mundo.
En África la realización de ceremonias de adoración a Orishá es asegurada por los sacerdotes designados para el Orisha especifico, es decir, que existen diferente tipos de sacerdotes para cada Orisha.
Los miembros de familia o del grupo no tienen otros deberes sino el de contribuir para los costos del culto con ayuda material, pudiendo entretanto, si así lo desearen, participar del canto, danzas y fiestas animadas que acompaña esas celebraciones. Deben, además de esto, respetar las prohibiciones alimenticias y otras, ligadas al culto de cada Orishá.
En Brasil, así como en el resto de América, al contrario cada uno debe asegurar personalmente las minuciosas exigencias de su divinidad, tendiendo la a posibilidad de encontrar dentro de un Egbe o Ile -casa de religión Yoruba- donde ayudado por una sacerdote competente, capaz de guiarlo a cumplir correctamente sus obligaciones con relación a su Orishá personal, haciéndole los sacrificios y las ofrendas.
Si la persona fuese llamada y se tornara "Hijo de Orisha" será igualmente El sacerdote de Orisha quien tendrá tarea de llevar a buen termino la iniciación, de preparar el asentamiento de la divinidad individual y la vasija que contenera sus okutá, las piedras sagradas, receptáculos de la fuerza del Orisha.
Existen así, en cada casa de Religión Yoruba de América, múltiplos Orishá personales reunidos en torno de este Egbe (comunidad), símbolo del reagrupamiento en vuelta del Orisha original, que fue dispersado por el tráfico de esclavos.
Con el pasar del tiempo, la definición y la concepción de lo que es el Orishá en América tiende a evolucionar.
Tratándose de africanos esclavizados en el Nuevo Mundo, o de sus descendentes aquí nacidos - sean estos de sangre africana por parte del padre o madre, o mulatos, aunque claros de piel, no hay problemas pues los genes transmitidos en la sangre africana que corre en las venas, sin importar la proporción, justifican la dependencia del Orishá-ancestral Yoruba.
Progresivamente, las religiones Yoruba Americanas fueron aumentando el número de sus adeptos, no solamente de mulatos cada vez más claros, sino también de europeos, y asiáticos, absolutamente desligados de raíces africanas.
Los transes de posesión por un Orishá, por estas personas, tienen un carácter de perfecta autenticidad, mas parece fácil incluirlos en la definición arriba descripta: "La del Orishá que vuelve a tierra para reencarnarse durante un momento, en el cuerpo de uno de sus descendientes".
En los creyentes no-africanos aunque no posean lazos de sangre con sus Orixá, podemos ver en ellos ciertas afinidades de temperamento.
Africanos y no-africanos tienen en común tendencias innatas de un comportamiento general correspondiente a estos Orishá, tal como virilidades devastadora y vigorosa de Shàngó, la feminidad elegante y vanidosa de Òshun, la sensualidad desenfrenada de Oyá-Yansá, la calma benevolente de Nana Buruku, la vivacidad y independencia de Òshóòsì, o el masoquismo y deseo de expiración de Shàpònna, etc.
Podemos llamar a esto: -"arquetipos de personalidades" frecuentemente escondida en las personas.
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