A Night At The Opera ha sido el álbum de Power/Heavy Metal más esperado de los últimos años, lo digo sin temor a equivocarme. La suprema calidad de Nightfall In Middle Earth (1998), el largo periodo de tiempo que se toma Blind Guardian para entregar sus trabajos y el retraso particular que ha sufrido el lanzamiento del nuevo disco no han hecho más que elevar las expectativas de los fanáticos a niveles estratosféricos. Cuántas veces hemos tratado de imaginar lo que iríamos a escuchar en A Night At The Opera, cuántas portadas le hemos dibujado en nuestra mente –y cuántas veces nos hemos imaginado a Hansi cantando en el Teatro Providencia. Antes de que viera la luz, este Lp ya ocupaba un espacio en nuestro pensamiento. <O:P></O:P><O:P></O:P>
Es por eso que el corazón se me aceleró cuando abrí la caja e inserté el CD en la radio. El momento esperado por tanto tiempo por fin había llegado. No obstante, al terminar la última canción, de inmediato me di cuenta que tendría que escuchar el álbum muchas veces más para descubrir lo que tenía dentro. Era demasiado como para tomarlo a la ligera. <O:P></O:P>
La portada, en donde se ilustra una desordenada orquesta compuesta por un sinnúmero de criaturas con los más diversos instrumentos, advierte ante qué estamos: una impensada cantidad de cuerdas, percusiones, arreglos orquestales y corales que, a pesar de la delgada línea entre el éxito y el fracaso, logran ser entregadas en forma impecable y al unísono. De hecho, con todos los arreglos que encontramos en el álbum, a bandas como Gamma Ray o Grave Digger les hubiera alcanzado material suficiente para grabar cuatro o cinco discos, así de denso y compacto. No por nada los bardos se encerraron a trabajar junto con el productor Charlie Bauerfeind en los estudios Twilight Hall IV entre Octubre del 2000 y diciembre del 2001 para dar forma a este monstruoso proyecto. <O:P></O:P>
Pasada la confusión inicial y después de escucharlo una y otra vez, comprendí que me encontraba ante una obra maestra de incalculable valor en donde se redefinen conceptos tan recurrentes dentro del Power Metal como lo son la sofisticación y lo épico, muy bien acabado, preciosista y perfecto. En comparación con LPs anteriores, A Night At The Opera no posee el carisma de Imaginations From The Other Side (1995) ni la magia de Nightfall In Middle Earth, sino una identidad particular que lo hace ser un álbum único en su especie, nunca escuchado ni siquiera imaginado, ya que, a mi parecer, NINGUNA banda de metal épico ha logrado alcanzar los niveles a los que Blind Guardian llega con este disco. <O:P></O:P>
Eso se debe al simplemente fenomenal trabajo de Hansi Kürsch en las voces. Haciéndole honor al titulo del álbum, logra transmitir un ambiente virtualmente operático gracias a los majestuosos coros que imprime en los temas. También por la primera guitarra de André Olbrich, con ese estilo de interpretar los lead breaks que ha transformado en su sello personal. Ayuda además el nuevo sonido que Thomen Stauch aplica a su batería, más moderno y menos “thrashero”, y complementa con dulces toques de percusión. Y la base rítmica a cargo de Marcus Siepen –guitarra– y Oliver Holzwarth –bajo– es maravillosamente complementada por los teclados y orquestaciones, no al revés.<O:P> </O:P>
Sin embargo, la excelencia del álbum se debe más que nada al valor en sí de cada una de las canciones. Ante un trabajo con composiciones de tal calidad –y cantidad de ella, toda palabra queda corta para describirlas. Si esperaba que en A Night At The Opera aparecieran canciones como Bright Eyes o The Last Candle, después de escucharlo varias veces, todo deseo de que la banda mirara hacia atrás desapareció por completo. Temas como Precious Jerusalem y Wait For An Answer, el inspirador coro de Under The Ice, el pegajoso riff de Sadly Sings Destiny, la poderosa Punishment Divine, la furiosa puesta en escena de Battlefield y mucho más... ¿cómo no quedar indiferente ante todo aquello? No hace falta referirse al And Then There Was Silence, tema de largo aliento que va directo a convertirse en un clásico del metal épico.<O:P> </O:P>
Con respecto a la temática de A Night At The Opera, a diferencia de Nitghtfall..., no existe un concepto que una a todas las canciones, pero es posible encontrar algunas pistas conectadas por un tema en común. Ese es el caso de Precious Jerusalem, Sadly Sings Destiny y Punishment Divine, donde se habla de hechos bíblicos y religión. Asimismo, And Then There Was Silence y Under The Ice están basadas en la epopeya La Iliada de Homero.<O:P> </O:P>
Otros temas a los que Hansi recurrió esta vez fueron acerca de Galileo Galilei y su encuentro con el Santo Oficio a causa de sus descubrimientos científicos (Age Of False Innocence), oscuridad y desesperanza (Wait For an Answer) y la dolorosa distancia entre un trovador y su amada, The Maiden And The Minstrel Knight, claramente una canción romántica. Tampoco se olvidó de su inigualable estilo para referirse a lo épico: Battlefield y The SoulForged, esta última basada en la saga Dragonlance. <O:P></O:P>
Ya que estamos hablando del trabajo letrístico, Hansi, a pesar de su reconocido talento a la hora de versar, cae en lo que se podrían llamar “muletillas”. It’s gone, pain, lost, forevermore, end, son algunas de aquellas palabras que se pueden encontrar repetidas a lo largo del disco. Además, varios de los tópicos mencionados ya los había utilizado en Imaginations From The Other Side. Por ejemplo, en Another Holy War y The Script For My Requiem se habla de religión en términos similares, Wait For An Answer posee la misma idea de Bright Eyes y And The Story Ends, mientras que Battlefield caracteriza la pugna hijo v/s padre que se muestra en Mordred’s Song, aunque en diferentes contextos. En conclusión, las letras son tanto o más sensibles y emotivas que las del pasado, pero Hansi no quiso innovar mayormente.<O:P> </O:P>
Por último, la edición NEMS de A Night At The Opera contiene el bonus track La Cosecha Del Dolor, versión castellanizada de la balada Harvest Of Sorrow, la cual se encuentra en el single And Then There Was Silence. Aquí Hansi, con una pronunciación poco afortunada, hace dúo la voz que se escucha en Magos, Espadas y Rosas (1990) de Rata Blanca, Adrián Barilari. Harvest Of Sorrow también fue grabada en varios otros idiomas y las versiones serán incluidas como bono en aquellos países en donde se hable la lengua. <O:P></O:P> <O:P> </O:P>
Ahora bien, existirá un número de personas que se sentirá desencantada con el nuevo disco por varias razones: que Blind Guardian perdió poder, que es muy parafernálico, que carece de concepto general, que las guitarras pasaron a un segundo plano y otras cosas. Habrá gente que hubiera preferido escuchar algo similar a Somewhere Far Beyond (1992) o algo como relato de El Silmarillion en Nightfall In Middle Earth. A esas personas les digo que, al menos en lo que la música concierne, Blind Guardian nunca se ha caracterizado por repetir lo hecho en el pasado. De esta forma, la banda ha logrado que todos sus discos sean distintos y tengan una estampa única. Cualquier intento entonces de recapitular lo impreso en Somewhere... o repetir la fórmula de Nightfall... significaría un retroceso en la carrera musical de esta ya veterana banda germana que está más vigente que nunca gracias a su capacidad de sorprender e impactar a sus fanáticos cada vez que se lo proponen. <O:P></O:P>
A final de cuentas, A Night At The Opera es un álbum adelantado a nuestra época, tanto así que pasará algún tiempo antes de que podamos valorizarlo en su totalidad. Y cuando lo comprendamos al fin, Blind Guardian nos entregará otra obra para que nos volvamos a preguntar hasta dónde son capaces de llegar. ¡Gracias Blind Guardian!
Agradecimientos a www.powermetal.cl para mas reviews de otros grupos consulten la pagina anteriormente dicha