Leyendas sobre el didgeridoo
Hay docenas de historias sobre la creación del didgeridoo. Una de ellas dice que en el Tiempo de Sueños había una tribu de aborígenes que era visitada con frecuencia por un gigante. El gigante se había acostumbrado a raptar las mujeres de la tribu. Un día dos mujeres pudieron liberarse del gigante y volvieron a la tribu. Los ancianos idearon una trampa: cavaron un pozo y lo cubrieron con ramas y hojas. Cuando el gigante volvió, los hombres de la tribu utilizaron a las dos mujeres como señuelo colocándolas detrás del pozo. El gigante se abalanzó sobre las mujeres y cayó en el pozo. Los hombres de la tribu le clavaron sus lanzas, hasta que su aspecto era semejante a un puerco espín. Sintió un dolor tan intenso que se dobló sobre sí mismo y sopló en su pene. Y se oyó un sonido maravilloso. Los hombres de la tribu estaban tan fascinados que lo imitaron, pero no lograron ningún sonido. Entonces se internaron en la selva, cogieron un tronco de eucalipto ahuecado por las termitas y soplaron en él. Así lograron el mismo sonido que el gigante. Había nacido el didgeridoo, y desde entonces fue utilizado por los hombres de la tribu para acompañar el relato de historias, en los ritos y en las danzas.
En el comienzo de los tiempos un grupo de aborígenes australianos estaba buscando leña para hacer fuego. Encontraron ramas de diferentes tipos, entre ellas también de eucalipto. Cuando hubieron juntado suficiente madera, volvieron al campamento y comenzaron con los preparativos para hacer el fuego y cocinar los alimentos. Durante estas tareas oyeron sorpresivamente un sonido muy particular. Llenos de miedo interrumpieron sus quehaceres, pues pensaron que podía tratarse de espíritus malignos. Pero los sonidos eran buenos y agradables, y eran los espíritus del viento que soplaban en un tronco de eucalipto ahuecado por las termitas. Ellos los imitaron, y en corto tiempo también lograron sonidos semejantes. Esta tradición sigue hasta nuestros días, cuando tocan el didgeridoo para acompañar sus ritos y cuando toman contacto con los espíritus de sus antepasados.
Cuenta una historia que en el tiempo del sueño (Dream Time), cuando la creación de la Tierra y el universo no estaba aún acabada, un hombre se adentró en la selva para recoger leña. Recogió los troncos y volvió a su cueva. Cuando llegó a la orilla del fuego hechó algunas de las ramas que había recolectado. En ese momento descubrió que dentro del tronco salían termitas y como no quería hacerles daño, sacó el tronco del fuego y sopló suavemente dentro de él para que las termitas salieran sin sufrir daño alguno.Las termitas salieron volando hacia el cielo y formaron la Via Láctea. Del tronco salió por primera vez el sonido del Didgeridoo.
La creación y ordenación del mundo tuvo lugar en un periodo mitológico y sobrenatural, conocido como «Alchera», Dreaming o Dreamtime, cuya traducción literal es «Tiempo del Sueño». En este tiempo mágico, la Tierra tomó forma y la vida surgió en ella. En la mayor parte de las leyendas que hablan del Dreaming, se relatan los viajes de los espíritus ancestrales, llamados Wondjina, que crearon el mundo tal y como lo conocemos, con sus ríos y sus rocas, las estrellas y dieron vida al ser humano, a
las plantas y a los animales. Posteriormente, durante el Dreamtime, estos espíritus, viajaron libremente por Australia y después de transmitir a lo seres humanos los conocimientos necesarios para su supervivencia y para el mantenimiento del orden establecido, los Wondjina desaparecieron dentro de la Tierra y habitan en las formas del mundo natural que crearon: rocas, pájaros, ríos, etc...
En la mayoría de estos mitos, la Tierra surgió de la materia preexistente y el paisaje fue paulatinamente transformado por la acción de unas criaturas con forma parecida a la de gigantes serpientes. Estas «serpientes» fueron levantando, horadando y retorciendo, el terreno existente, y a medida que lo hacían iban configurando el paisaje actual. Estos seres ancestrales, que dieron forma a la Tierra, surgieron de la propia Tierra. Posteriormente dedicamos un epígrafe al mito de la «Madre Serpiente»
Al «Tiempo del Sueño», también se puede entrar en el presente mediante la práctica de ciertos rituales, utilizando tótems. Así, la conservación de los mitos y la práctica de los rituales se mantiene en cierto modo, la continuidad de este tiempo sobrenatural, tan importante en la mitología aborigen, y garantiza también la continuidad de la vida.
La Serpiente Arco Iris o la Madre Serpiente (Rainbow Serpent)
Uno de los mitos de creación más extendidos y conocidos entre los aborígenes australianos es el de la «Madre Serpiente», también llamada «Serpiente Arco Iris». Esta divinidad ancestral es la personificación de la fertilidad, la diosa de la lluvia y tiene poderes para dar vida. Según cuenta la leyenda, al principio la Tierra era un espacio vacío y llano, en cuyo interior descansaba la «Gran Madre Serpiente» que permaneció en un profundo sueño durante muchísimo tiempo. Repentinamente se despertó y reptó por el interior de la Tierra hasta llegar a la desierta superficie. Comenzó a recorrer la Tierra y, a medida que avanzaba, tal era su poder, que provocó una gran lluvia, formándose lagos, ríos y pozos de agua. Cada sitio que visitó lo nutrió con la leche de sus pechos rebosantes, haciéndolo fértil y una frondosa vegetación creció en la Tierra antes yerma. Grandes árboles con frutos de muchos colores y formas brotaron de la tierra.
La diosa introdujo su nariz en el suelo, levantando cadenas montañosas y abriendo profundos valles, mientras que otras partes las dejó lisas y desiertas. La «Madre Serpiente» regresó entonces a la Tierra y despertó a los animales, a los reptiles y a los pájaros que poblaron por vez primera la Tierra, y finalmente creó a los peces. Por último, según cuenta la leyenda, la diosa extrajo de las entrañas de la propia Tierra a la última de las criaturas, el ser humano. De la «Madre Serpiente» los seres humanos aprendieron a vivir en paz y armonía con todos las criaturas de la creación, ya que eran sus primos espirituales. Además, la diosa enseñó al hombre la vida tribal, a compartir y tomar de la Tierra solamente aquellos bienes que necesitasen, respetando y honrando a la Naturaleza.
Según esta leyenda, gracias a la «Diosa Serpiente», hombres y mujeres aprendieron a convivir como hermanos con la naturaleza y también aprendieron que cada elemento había sido colocado por la diosa en equilibrio. El ser humano entendió que su papel era el de guardián y protector de ese equilibrio y que debía transmitir este conocimiento de generación en generación. Antes de desaparecer, la «Madre Serpiente» advirtió que si el hombre abusaba y mataba por placer o por gula, encontraría al culpable y le castigaría.
En algunas variantes de este mito, la «Madre Serpiente», llamada «Madre Eingana» vivía, y aún vive, en el «Tiempo del Sueño», de donde regresa en algunas ocasiones para crear más vida. (...)
--Yhi, la diosa creadora de los karraur
En la mitología de los karraur, Yhi es una divinidad de primer orden, ya que es la diosa
creadora. Según cuenta una leyenda de estos aborígenes australianos, la diosa permanecía dormida en el «Tiempo del Sueño» antes de la creación de nuestro mundo, en un lugar pacífico y de montañas tranquilas.
Un susurro repentino desveló a la diosa que dio un gran bostezo y abrió sus ojos, inundando al mundo con nueva luz. Yhi descendió a esta nueva Tierra iluminada por su luz, recorriéndola de este a oeste y de norte a sur. A medida que la diosa caminaba, las plantas brotaban bajo sus pies y no descansó hasta que hubo recorrido cada centímetro de tierra y todo quedó cubierto por un manto verde. Cuando terminó, la diosa fue a descansar y mientras contemplaba su reciente creación, se percató de que las plantas no podían moverse y en aquel momento le apeteció ver algo que pudiese agitarse graciosamente.
Con la idea de crear estas nuevas criaturas, la diosa descendió a la Tierra y tuvo que enfrentarse a unos espíritus malignos que intentaron acabar con su vida. La diosa, más poderosa y fuerte, derrotó a estos espíritus y la calidez de la diosa se mezcló con la oscuridad, surgiendo unas diminutas formas de vida que empezaron a moverse por allí. Esas formas de vida setransformaron en danzarinas mariposas, juguetonas abejas y otros insectos que comenzaron a revolotear en torno a la diosa. Pero en este mundo luminoso y vivo, aún había cuevas oscuras y heladas; sobre ellas la diosa esparció también su mágica luz y en el interior de las cuevas formó agua. Pronto vio como aparecían nuevas criaturas: peces y lagartos que se deslizaban por el agua. La diosa había derrotado definitivamentea la oscuridad y el nuevo mundo se llenó de pájaros y animales que poblaron la Tierra, llenándola de vida.
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Podemos apuntar una serie de rasgos comunes entre tanta diversidad de mitos, como que en la mayoría dedichosrelatos, la creación tiene lugar en un período mítico, llamado «Dreamtime» («Tiempo del Sueño»), en el cual habitan los espíritus ancestrales encargados de la creación.
(Extraído de la Biblioteca virtual Cervantes)
http://cervantesvirtual.com/historia/TH/cosmogonia_australiana.shtml