Adiós a Carmona
Tuve que esperar casi 8 días, a que se me quitara el nudo en la garganta. Y la verdad es que no se me ha quitado de todo. Creí que después de unos días y unas lágrimas más las palabras iban a brotar con más soltura. Me equivoqué.
Es muy difícil despedir a un compañero tan joven, - eras casi un niño - muerto por manos de alguien que, quien sabe que animal era, pero el cierto es que no era un ser humano.
El duelo por lo de tu partida es intenso, abarca no solo a quienes te conocimos y admiramos, a tu mamá adorada, tu familia, a tus compañeros de Cruz Roja, como también a toda la sociedad de los Tuxtlas, que se sigue preguntando:
-“por que?”
Ni modo, amigo… Seguiremos con la pregunta sin respuesta…
Te extrañaremos mucho, todos; tu mama es fuerte, y le heredaste muchos amigos que la ayudarán a sostenerse en tu ausencia.
Ve con Dios compañerito Carmona, él seguramente tiene un buen lugar para ti.
Seguirás vivo en las centenas de personas a quien ayudaste en los muchos años como socorrista, y en el corazón de todos nosotros, que tuvimos el privilegio de convivir contigo.
Adiós, Carmona.
No, mejor: hasta luego