ARCO DE COLORES

Caminaba despacio mi soledad;
no sé hacia dónde ni sé por qué.
Quizá soñando con un encuentro,
tal vez buscando cómo soñar.

Paseaba mi paz y pronto me perdí
en absorbente remolino de color,
allí, donde nace el Arco Iris
y el agua, al fin, juguetea con el sol.

Allí me perdí y allí me encontré.

Recorriendo poemas y suspiros
atravesé ríos, mares, bosques...
en silencio, sin salirme del camino.
¡Cuánta belleza, qué placer!:
la canción de un deseo incontenible.

Allí me perdí y allí me encontré.

Y el alma, al aire, tejiendo versos,
componiendo mil canciones,
robando a los pájaros trinos.

Una vida rota y nueva, diferente.
Meláncolica, tierna, callada...
Conjugando el verbo amar
siempre y, a pesar de todo, ilusionada,
cautiva de la belleza del amor,
deseo, constancia y tesón.

Bravura del corazón amante
que restaña sus heridas a cincel,
amor a la vida, deseo y paz.

Allí me perdí y allí me encontré
HELMA