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!ATENCIÓN¡ En esta sección hay imágenes que pueden herir tu sensibilidad.  Imagina ser golpeado cada día de tu vida. Imagina no tener para comer y ser dejado en la calle por la persona que se supone que te quiere. Imagina ser cruelmente torturado y abandonado para morir en una dolorosa agonía...
Los animales que recogemos han pasado por ello. Al terminar la temporada de caza, muchos animales sufren el abandono por parte de sus dueños. Una horrible costumbre entre algunos galgueros españoles es la de ahorcar a sus animales si no cazan bien, o cuando son ya mayores y no corren como antes. Los galgos son colgados de manera que sus patas traseras toquen el suelo, e intenten evitar la muerte apoyando sus patas, hasta que éstas fallan y mueren ahorcados. La dolorosísima agonía dura muchas horas, en las que el animal sufre lo indecible hasta que muere... Otros galgos sin embargo, tienen más suerte y son recogidos por asociaciones antes del fatal desenlace. Ruperta fue una de las afortunadas que sufrió un "mal menor"...
 LA TRAGEDIA DE LOS GALGOS A menudo recogemos galgos abandonados en pésimas condiciones. Son perros con muy buen carácter pero muy poca gente se plantea tenerlos en casa, ya que se piensa, por error, que sólo valen para cazar y para correr. A "Ruperta" la recogimos de la calle con una pata destrozada, que alguien había recubierto con un trapo sucio y atado con una cámara de bicicleta.  A la derecha, la pata de Ruperta, y a la izquierda Ruperta feliz en su nuevo y mejor estado. Desgraciadamente estaba gangrenada y la única solución fue amputársela. Se ha adaptado perfectamente a su cojera y es capaz de correr como si tuviera cuatro patas. Ha sido adoptada y sus dueños nos cuentan que es cariñosa y tranquila y convive en un piso con unos cuantos gatos, con los que se lleva muy bien.  TRAPO En ocasiones encontramos perros con heridas en el cuello por haber estado atados con cuerdas o alambres o porque alguien los intentó ahorcar. "Trapo" llegó con una cuerda incrustada en el cuello y con muchísimo miedo. Fue recogido en este lamentable estado en pleno Paseo de la Habana, en Madrid, sin que nadie hiciera lo más mínimo por él. Al llegar a ANAA, vimos que tenía  Trapo, arriba, con su herida abierta y a la izquierda ya recuperado. el pelo del cuello sucio y pegajoso, al limpiárselo el veterinario vimos sorprendidos como se abría una profunda herida que permanecía oculta por el pelo y que había sido causada por una cuerda que aún tenía incrustada en la carne. Ahora, ya recuperado, ha sido adoptado y es un perro alegre y feliz. OTRAS HISTORIAS PARA NO DORMIR:
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