| Tú compartes, María, el sufrimiento, el pesar de sentirse abandonado, el vacío de inmensa soledad, la aridez del sendero del calvario.
Tú compartes, María, el sufrimiento. Tu albedrío inmolado, tu indulgente y virginal entrega, tu abnegada valentía, son tu pasión y muerte.

El Amor de dios es la Fuerza que Mueve al Mundo

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