La Compulsión superficial describe las emociones y comportamientos a corto plazo.
Mi tríada de la superficie está basada en la tríada que Karen Horney describió alrededor de 1950. Esta tríada no describe las metas finales de cada tipo, sino las tácticas utilizadas para alcanzarlas. Además, yo interpreto esta tríada como basada en la tendencia emocional de los tipos. Así, los tipos agresivos Ocho , Uno, y Tres son aquellos a quienes las emociones negativas de enojo y competición mueven contra los demás. Estos tipos persiguen sus metas a largo plazo, cambiando o tratando de cambiar el entorno directamente. Recíprocamente, los tipos dependientes Dos, Siete, y Seis son aquellos a quienes las emociones positivas de afecto y apreciación mueven hacia otras personas u objetos. En lugar de seguir sus metas confrontando los obstáculos, ellos se adaptan a los obstáculos usando, por ejemplo, el encanto y la seducción. Finalmente, los tipos retrayentes Cinco, Cuatro, y Nueve son propensos a interiorizar sus emociones, sean positivas o negativas, para guardarlas fuera del alcance de los demás. Estos tipos siguen sus metas de manera independiente, minimizando las interacciones directas y encontrando el camino de menor resistencia. La figura 2 resume la polaridad de la tríada de la superficie en un continuo, con los tipos en contra y hacia los demás en los extremos opuestos.
Invirtiendo los Eneatipos Siete y Uno
Mi interpretación de la tríada de Horney invierte el Siete y el Uno de la concepción prevaleciente que considera agresivo o asertivo al Siete y dependiente al Uno. Sin embargo, debido a las tendencias emocionales del Uno y Siete, creo que mi punto de vista es más consistente con los principios, en contra de, y hacia, de las direcciones. Los siete son muy afirmativos para acercarse al ambiente, buscando disfrutarlo, mientras los Ocho, Uno, y Tres son igual de asertivos pero moviéndose en contra el ambiente, luchando. Por supuesto los Siete pueden luchar contra los límites impuestos sobre ellos, pero esto es secundario a su búsqueda de felicidad, y, si es posible, más bien usan el encanto y la evitación para evitar el conflicto. Igualmente, los Siete pueden no parecer dependientes porque el término en sí es engañoso; la dependencia connota una obediencia pasiva a las reglas y a las regulaciones y a esto el Dos tampoco le camina mucho. De ahí que yo prefiera llamar los Dos, Siete, y Seis "los adoptantes", término que refleja el movimiento hacia los demás de una manera más activa y cordial que la "dependencia". En cuanto al Uno, este tipo es considerado normalmente dependiente porque una parte de su mente (el ego) es dependiente de otra (el superego). Sin embargo, para ser consistentes debemos considerar la mente como un todo, y la mente del Uno confronta al mundo imponiendo el orden, haciendo correcciones. El Uno también es considerado dependiente porque él siente culpa y una necesidad de ganarse su existencia. De nuevo, ésta puede ser una observación verdadera mas las direcciones aún son diferentes. El Uno finalmente se gana su existencia desde sus normas internas que son entonces aplicadas contra el mundo, a diferencia de los Dos y los Seis quienes se ganan la aprobación de los otros, mediante absorber los estándares válidos para el mundo.
La Compulsión Profunda Describe las Motivaciones a Largo Plazo.
La tríada profunda tiene la misma estructura básica que la tríada de la superficie, mas opera para un tiempo más largo. La compulsión profunda es poderosa porque controla el último propósito de los comportamientos superficiales. Sin embargo, estos deseos más profundos yacen ocultos en el subconsciente y, por consiguiente, son menos evidentes. Para ayudar a entenderlos, he dado nombres intuitivos a los tres elementos de la tríada profunda. Así, los eneatipos Dos, Cinco, y Ocho (quienes se mueven en contra del mundo) son "los buscadores de poder"; aquellos que buscan una sensación de poder, mientras los Siete, Cuatro, y Uno (quienes se retiran del mundo) son "los buscadores de inspiración" o idealistas que siguen sus aspiraciones más preciadas, y los Tres, Seis, y Nueve (que se mueven hacia el mundo) son "los buscadores de aprobación", quienes quieren pertenecer al mundo. Cada una de estas compulsiones es una fuente de energía que lleva fortalezas y debilidades particulares . Los buscadores de poder tienen los presupuestos internos más fuertes, haciéndolos autoconfiados pero a la vez con tendencia a ponerse mandones (Dos y Ocho) o confiados de su propia autoridad (Cinco y Ocho). Tienen ellos también una fuerte sensación de propiedad sobre sus actividades, mostrando un sentido claro de ego, además de la tendencia a ser posesivos o territoriales por encima de las personas (Dos y Ocho), o de la información (por ejemplo, la acumulación de los Cinco). En contraste, los buscadores de aprobación pueden ser mejores para adaptarse y encajar en la sociedad, pero también pueden tornarse en personas completamente demarcadas, limitadas, por esa sociedad. Finalmente, los buscadores de inspiración, tienen la habilidad más fuerte para parecer más allá de su tiempo y situarse para ver las aspiraciones más altas, tales como las verdades universales, los ideales y la belleza. Sin embargo, su retracción también puede llevarlos a la propia absorción en un mundo imaginario poco realista. Ver figura 3.
Muchos autores, incluidos Hurley & Dobson, Riso & Hudson, y otros, han notado la existencia de lo que yo llamo la tríada profunda. Sin embargo, ellos usaron terminología que no reconoció la meta que se busca, la cualidad motivadora. De ahí, que considere útil mi interpretación para apoyar y explicar observaciones anteriores sobre esta tríada. Por ejemplo, Riso & Hudson observaron que los Dos, Cinco, y Ocho se sobre-expresan sintiendo, pensando, y haciendo, respectivamente. La razón subyacente para la sobre-expresión puede ser el deseo de poder y de imponer el parecer de uno sobre el entorno. Esto requiere considerable energía dirigida al ambiente, y tiende a intensificar las funciones por encima de las que usa la mayoría. En el grupo de los buscadores de aprobación, Hurley & Dobson describen los Tres, Seis, y Nueve como aquellos que optan por un acercamiento conciliador a la vida, mientras Riso & Hudson notan que la mayoría de estos tipos desconectan el sentir, el pensar y el hacer. La razón subyacente para estas observaciones es que la búsqueda para la aprobación hace a estos tipos prestar más atención a qué valoran los otros que a sus propios valores. De esa manera pueden conciliar o mediar entre sus deseos y los de los demás, así pierdan la conexión con su voz interna (ver Figura 3).
Ahora podemos combinar la tres direcciones superficiales y las tres profundas, para explicar los nueve tipos. Por razones de espacio, nos enfocaremos principalmente en los niveles promedio de cada eneatipo (por fuera quedan los niveles sanos y malsanos).
Tipo Uno: El Buscador de Inspiración Agresivo.
La compulsión del Uno lo mueve contra los demás en la superficie, pero hacia retraerse de los demás, por debajo. Esto explica cómo el Uno puede parecer bastante eficaz y comprometido exteriormente, mientras subrepticiamente su pensamiento se ocupa en tratar de crear algún mundo ideal a más largo plazo. Esta inspiración a menudo involucra ideas sobre cómo debería lucir el posible mundo mejor, haciendo parecer la realidad inadecuada, por comparación. Los ideales del Uno se filtran a través de su agresivo exterior que es proactivo y práctico. Sí, sus ideales son activos y prácticos, y envuelven normas y principios de moralidad, verdad y justicia. Como las de todo buscador de inspiración, las metas del Uno son esencialmente infinitas. Todo, no importa cuán bueno, ordenado o justo sea, siempre puede ser más bueno, más ordenado y más justo. Así, el Uno promedio puede ponerse sumamente frustrado, porque el mundo crónicamente está muy corto frente a sus propios estándares. Los Unos pueden apoyarse mucho a sí mismos poniendo límites razonables, pero se resisten a esto porque no pueden concebir el pensamiento de que sus ideales, los asuntos prioritarios para los cuales viven, podrían ser sencillamente inalcanzables.
Tipo Dos: El Buscador de Poder Dependiente.
La compulsión del Dos lo acerca hacia los demás en la superficie, pero va contra ellos por debajo. Esto explica cómo los Dos promedio pueden ser calurosos, útiles e incluso seductores, por fuera, mientras albergan una agenda oculta y una intención fuerte. Esa búsqueda de poder, de alguna manera enmascarada por su calidez exterior, se cuida de ser expresada directamente. Se expresa es a través de las otras personas. Así, los Dos pueden enaltecer a las personas poderosas, mientras van ejerciendo influencia como el "poder detrás del trono". Todos los buscadores de poder tienen un sentido fuerte de propiedad, que a menudo viene como una tendencia posesiva. La posesividad del Dos se aplica a las personas, análogo a la posesividad del Cinco por la información que acumula, o la del Ocho por la posesión de recursos físicos: territorialismo. Los Dos consiguen a menudo el crédito particular por la necesidad humana universal de ser amada. Esto puede ser porque la intención interna del Dos junto con su indudable encanto exterior les hace creer posible lograr que los demás los amen, y de allí que su deseo por amor sea más notorio que en los demás tipos.
Tipo Tres: El Buscador de Aprobación Agresivo.
El movimiento de compulsión superficial de los Tres, los mueve contra las personas, mientras el movimiento de compulsión subyacente es hacia ellas. Esto explica por qué los Tres parecen presionadores y competitivos, mientras lo que quieren, paradójicamente, es la aprobación de los demás. Estas fuerzas contradictorias hacen que los Tres promedios parezcan engañosos al buscar exteriormente la notoriedad como líderes agresivos, mientras niegan la compulsión más profunda que los hace seguir el liderazgo, o al menos el modelaje de otros que logran admiración. Esto es análogo a lo que hacen los Dos, quienes son engañosos en otra dirección: se justifican de estar solamente ayudando a los demás, mientras niegan la escondida motivación agresiva por el control, que está subyacente.
Tipo Cuatro: El Buscador de Inspiración Retrayente.
Tanto la motivación superficial como la profunda, impulsa a los Cuatros a retirarse del entorno, haciendo de ellos el tipo más introvertido e individualista de todos, cuando no está desintegrado en el Dos que es algo bastante frecuente. Esta doblemente retrayente compulsión da a los Cuatros una especie de rara libertad; ellos están psicológicamente menos limitados que los demás frente a las restricciones que sienten del mundo real. Esta libertad les hace ser muy originales y creativos, para sintonizarse con la sensibilidad universal de la humanidad que los demás tipos bloquean para pactar con las necesidades de la vida práctica. Sin embargo, esta misma libertad los hace ensimismarse y alienarse de la vida ordinaria. Igual que los otros buscadores de inspiración, los Cuatros buscan un ideal utópico que les hace ver siempre la realidad como algo inadecuado, cayendo en un sentimiento crónico de melancolía. En la añoranza de que algo falta, desde su vida interior que es grande. Los ideales del Cuatro, se filtran a través de su retracción exterior, haciendo que sus ideales sean más intensamente personales que prácticos. El Cuatro es el idealista romántico, en oposición al idealismo práctico del Uno.
Tipo Cinco: El buscador de Poder Retrayente
Los Cinco se apartan de los demás en la superficie, pero van contra ellos por debajo. Así, los Cincos típicos parecer apáticos y lacónicos en la superficie, mas por debajo no están tan aislados como aparentan. Su obstinación les hace querer estar al mando de la situación así sea sólo mediante el auto-control y, a la vez experimentando el temer ser subyugados, por la pérdida del control que esto implica. Los tipos retrayentes por definición conservan la energía física y por ello los Cincos prefieren los esfuerzos intelectuales o estratégicos, a la labor activa. Como todos los buscadores de poder, los Cinco adquieren a menudo una "esfera de influencia" y un sentido fuerte de poseer esta esfera. La esfera de los Cinco es normalmente intelectual, a diferencia de la del Dos que es social y la del Ocho que es más mundana y material.
Tipo Seis: El Buscador de Aprobación Dependiente.
Las compulsiones del Seis, tanto la superficial como la profunda, son ambas de movimiento hacia los demás, haciendo que el Seis promedio sea el tipo más psicológicamente dependiente de un apoyo externo estable al cual pueda adherirse. Así, el niño Seis empieza queriendo confiar en el mundo, mas tarde que temprano aprende que esto es traicionero porque la mayoría de las personas es demasiado egoísta, o está demasiado preocupada para brindarle un apoyo consistente y tranquilizador. Una vez los Seis comprenden esto, empiezan a aprender las técnicas de defensa contra su propia naturaleza confiada. El pensamiento escéptico, la búsqueda de la seguridad en los grupos, etc., son todas tácticas que los Seis desarrollan, y las cuales están basadas en su doblemente dócil naturaleza.
Doble Tríada Horneviana III