EL ENEAGRAMA Y LA CÁBALA: Para leer tu alma
Rabino Howard A. Addison
Howard Addison combina dos poderosos mapas de conciencia: El Árbol de la Vida, procedente de la tradición mística judía de la Cábala, y el Eneagrama desarrollado por varias generaciones de místicos de distintas tradiciones espirituales. Cada sistema ofrece orientación y sabiduría, pero juntos muestran las fuerzas que nos impulsan y dan forma a nuestra personalidad y conducta. Los dos nos señalan formas de vivir armoniosamente con nosotros mismos y los demás, reducir las tensiones y la fricción y descubrir cuál es nuestra entrada espiritual hacia Dios.
Para los judíos Ayn Sof o Dios infinito e incognoscible, creó la configuración de la personalidad divina del propio Dios -Etz Jayim o Árbol de la Vida- compuesta de diez características o Sefirot, también llamadas Coronas de Dios.
Estas Sefirot son: Keter, Corona suprema o punto de transición del potencial a la realización; Jojmah, Sabiduría, Padre Supremo; Viña, Entendimiento, Madre Suprema; Gedulah, la Grandeza, Bondad; Din, Juicio, Poder; Tiferet, la Belleza que procede del equilibrio; Netzaj, la Naturaleza eterna e imperecedera de Dios; Hod, el esplendor divino; Yesod,, Fundación, lo Recto; y Shekinah o Presencia Interna de Dios, Cercanía.
La ley rabínica afirma que Adán era un ser etéreo de forma humana tan inmenso que, de un paso, alcanzaba el otro extremo de la Tierra. Este inmenso ser cósmico era conocido con el nombre de Adán Kadmon. Con la Caída, este ser perdió su aura y como reducido mortal pasó a llamarse Adán Rishom.
Los cabalistas adoptaron la figura de Adán Kadmon como alternativa al Etz Jayin para representar la configuración de los diez sefirot. La interacción entre las diversas sefirot engendra diferentes aspectos en las funciones de nuestra psique.
Cada uno de nosotros posee un potencial de todas las sefirot, pero cada alma procede de las sefirot individuales que originaron el Árbol de la Vida.
El sello final de nuestra individualidad es la personalidad adquirida conocida como Tzelem. Tzelem se asemeja a una "prenda" cuyas características y tendencias "tejemos" con nuestros actos.
El Eneagrama o diagrama de nueve puntos, es una herramienta que permite crear mapas de los procesos cósmicos de la psique humana. Funciona basado en la Ley de la Tríada y la Ley de la Octava. La Ley de la Tríada indica que todo acontecimiento de nuestro mundo se deriva de la interacción de tres fuerzas: una activa que inicia el movimiento; otra receptiva que procesa la acción inicial; y otra reconciliadora que equilibra las dos anteriores y que permite conocer una nueva realidad. La Ley de la Octava o de vibraciones crecientes, describe la progresión de la realidad de lo puramente espiritual, de la unidad relajada y dinámica de lo Divino, hasta el ser físico, fragmentado, compuesto, restringido y estático.
Suponemos haber perdido una existencia idílica o aspecto de nuestra esencia que nos hace sentir más vulnerables (Idea Santa). La Pasión es nuestra tendencia emocional principal que se alza para compensar esa pérdida. En el Eneagrama esa Pasión que impulsa el desarrollo de nuestro "guión", las pautas mentales, emocionales y reactivas, y nos permite navegar por la vida, se conoce con el nombre de Personalidad Adquirida. Nuestro tipo o perfil de personalidad individual no es una colección estática de hábitos y tendencias. Cada tipo se relaciona con otros e incluso asume algunas de sus características. Entre los números adyacentes se conectan y se conoce a éste enlace como las "Alas", afectando a cada tipo de personalidad. Es muy importante, también, considerar los Subtipos de tipo Instintivo manifestados con la auto-preservación, el impulso sexual o el impulso social. Las flechas en la líneas de conexión del diagrama del Eneagrama indican otro tipo de interacción entre los distintos perfiles de personalidad; el tipo cuyas características asumimos cuando nos sentimos desbordados se llama Punto de Estrés y, por el contrario, cuando nos sentimos relajados y cómodos vamos al Punto de Seguridad.
En la búsqueda del crecimiento personal se busca encarnar la virtud opuesta y que equilibra nuestra Pasión emocional. Al retirarnos de nuestra Fijación y su Pasión correspondiente y acercarnos a nuestra Virtud, podemos volver a conectarnos con la Idea Santa de la Esencia y sentirnos cómodos con la existencia.
El Rabino Howard A. Addison en el libro "El Eneagrama y la Cábala , para leer tu alma", hace una paralelo entre las sefirot y los tipos eneagramáticos, para concluir que:
1. Jojmah es el Padre interiorizado, conocedor de todo y recto. Abba = perfección.
2. Binah e la madre suprema, controladora y comprensiva. Ima = creación.
3. Gedulah es el impulso a ser grande. Abraham = liderazgo
4. Tiferet es la belleza y el anhelo romántico. Jacob = sensibilidad, romanticismo.
5. Din es limitado, cerrado, vinculado. Isaac = sabiduría, observación.
6. Netzaj es la perpetuación y búsqueda de autoridad. Moisés = lealtad y capacidad de trabajo duro sin descanso.
7. Hod o esplendor. Aarón = alegría y actividad.
8. Yesod es fuerza original. José.= falo del Adán Kadamon, talento para las palabras, defensor de los marginados.
9. Shekinah es presencia compasiva. Raquel = pasividad.
Keter o Corona Divina es la transición hacia lo Divino. Cordovero, rabino autor de disciplinas espirituales, nos indica que el retorno a la Esencia supone encarnar ciertas características que podemos relacionar con las virtudes del Eneagrama. Cordovero relaciona estas virtudes con la coronilla humana y las siguientes cualidades:
Primero y ante todo, la coronilla se inclina en HUMILDAD, lo que manifiesta paciencia, un alto grado de misericordia y el CORAJE para hacer el bien, independientemente de los obstáculos que se interpongan en nuestro camino. La FALTA de APEGO al honor, el prestigio, los bienes materiales y la falsa superioridad de la autovaloración, nos ayudan desarrollar la humildad.
La SOBRIEDAD rechaza los pensamientos de vanidad, fealdad o perjuicios y se cobija en la grandeza de Dios, la bondad y en cómo hacer el bien constantemente. En vez de "endurecer" nuestros rostros ante los demás y causar daños irreparables por la cólera, la INOCENCIA se deriva de las acciones suaves, el apaciguamiento de la ira en nosotros y en los demás.
La HONESTIDAD rehúsa albergar acciones falsas e indignas, oyendo (y haciendo) únicamente el bien, lo útil y lo verdadero. Perdonar las transgresiones y mostrar paciencia, incluso con las personas menos dignas, refleja SERENIDAD, que infunde vida en vez de cólera. El semblante de uno irradia ECUANIMIDAD cuando recibe con calmada simpatía todo lo que viene de nuestro encuentro.
Finalmente, la ACCION RECTA surge del hablar con propiedad y no desviarse de nuestros buenos propósitos con palabras poco generosas o superfluas.
Las tareas espirituales que plantea Cordovero poseen dos metas: ayudarnos a identificar y encarnar las cualidades propias de cada sefirot y equilibrar las fuerzas de nuestro lado izquierdo con las del derecho para que toda la energía divina pueda fluir a través de los canales centrales y llegar a nuestro mundo, que descansa debajo.
Estas disciplinas tienen, entonces, la función de Tikkun o recuperar el Etz Jayim y las sefirot individuales. Esta búsqueda espiritual puede conducirnos no sólo al crecimiento espiritual, sino a la redención divina y del mundo.
La senda de Cordovero es un tipo de meditación que implica detenernos en posiciones del cuerpo donde las sefirot están localizadas a lo largo del Adán Kadmon, y visualizar la energía radiante de Ayn Sof, Shefa, descendiendo a través del cuerpo. En cada lugar físico de nuestro cuerpo podemos examinar cómo se manifiesta en nuestras vidas la pasión asociada a dicho punto. Además de trazar el descenso de la Shefa por el cuerpo, también podremos perfilar su ascenso de vuelta a Ayn Sof.
La meditación se divide en siete secciones que empiezan el domingo y acaban el sábado, el día de Shabat.
Se reservan treinta minutos diarios de silencio ininterrumpido para la meditación, se debe estar relajado pero alerta y en un lugar cómodo con una posición que permita que los tres Centros de Inteligencia o niveles del alma -cabeza, corazón y abdomen- estén alineados en línea recta. Los ojos pueden estar cerrados; la respiración es de tal manera que se exhala por la boca el doble de aire inhalado por la nariz. Se pueden grabar en cinta o memorizar las pasiones o versos curativos para cada día para que nos acompañen en el ejercicio. En un diario es conveniente responder las cuestiones obtenidas al final de cada meditación. Para el Shabat, día de descanso, no hay preguntas.
Existen, entonces, correspondencias cabalísticas con partes de nuestro cuerpo y estas son:
Punto Uno: el Perfeccionista- Jojmah ojo derecho
Punto Dos: el Cuidador- Binah oído izquierdo
Punto Tres: el Triunfador- Gedulah brazo derecho
Punto Cuatro: el Romántico- Tiferet corazón
Punto Cinco: el Observador- Din brazo izquierdo
Punto Seis: el Leal- Netzaj pierna derecha
Punto Siete: el Aventurero- Hod pierna izquierda
Punto Ocho; el Provocador- Yesod genitales
Punto Nueve: el Mediador- Shekinah genitales.
Se dice que:
El ojo derecho: puede ver la belleza de todas las cosas, pero a menudo sólo se centra en los defectos y las imperfecciones.
El oído izquierdo puede oír las necesidades no expresadas de los demás, pero con frecuencia sólo oye la adulación y los modos de manipular a los demás.
El brazo derecho puede lograr grandes cosas, y sin embargo, también empuja a los demás cuando persigue sus propias metas. Crea ilusiones y consigue grandes cosas.
El corazón conoce la profundidad de las emociones, pero a veces es destrozado por los anhelos y los celos o la envidia.
El brazo izquierdo, capaz de establecer categorías y poner cada cosa en su sitio, también, con frecuencia, busca acaparar recursos y escudarse en los demás. Puede ser tacaño y mantener a los demás a distancia.
La pierna derecha representa lo firme y verdadero, pero a veces huye asustada por las amenazas que percibe o se dirige directamente al peligro para probar que no tiene miedo. Puede ofrecer apoyo o correr de miedo.
La pierna izquierda con gozo explora todas las aventuras y experiencias de la vida, pero a menudo esquiva el compromiso.
La parte inferior de nuestro cuerpo puede ser fuerte y directa o dominante y excesiva (masculinidad) o puede detectar lo bueno en las opiniones diversas de los demás pero, con frecuencia, no es consciente de sus diversas necesidades (feminidad).
En el abdomen las luces se mezclan, descansan, se armonizan y se vuelven más poderosas.
Dios nos creó, según la tradición hebraica, con dos inclinaciones: la Yetzer HaTov o la inclinación a no ser egoístas y la Yetzer HaRa o la inclinación a servirnos a nosotros mismos. Sólo podremos iniciar el camino hacia la redención cuando reconozcamos y encaremos ambos lados de nuestra naturaleza.
La necesidad hace que, para poder funcionar en el mundo, cada uno de nosotros adquiera el velo de la personalidad. Con ella es posible entablar relaciones con el mundo, al tiempo que protegemos la intimidad de nuestro ser interior. Si retiramos el velo y mostramos nuestras verdaderas facciones, con acto de dureza y esplendor, puede que podamos utilizar lo que se nos revela como punto de partida para conversar con Dios.
Síntesis : Carmenza Aristizábal Gómez.