Inteligencia Física y Voluntad
Por Andrea Isaacs
Artículo publicado en Enneagram Monthly, edición abril-mayo de 2003, de acceso libre en Internet en su versión inglesa. Traducción al español no profesional ni autorizada de Fernando Uribe Saavedra, Fercho, para uso exclusivo e interno de la comunidad Eneagrama 2001. http://groups.msn.com/ENEAGRAMA2001
Dada la cantidad de libros impresos, sorprendentemente los publicados acerca de la Voluntad son bien pocos. Hay diferentes clases de voluntad y para el propósito de este artículo, voy a referirme a "voluntad baja" y a "alta Voluntad". La voluntad baja, como intención, se refiere a tomarse el tiempo para hacer algo que requiere esfuerzo.
La alta Voluntad no es algo que podamos entrenar, sino algo que aparece después de que hayamos trabajado para desarrollar la voluntad baja. Si tenemos un estado de paz interior y armonía, nos sentimos conectados a algo más grande que nosotros, estamos alineados con propósito superior y más fácilmente podemos hacer lo "correcto". 1
Un deseo por cambiar nos alienta a desarrollar nuestra voluntad. El esfuerzo lo vale si estamos interesados en mejorar nuestras vidas. Después de leer The Act of Will,2 de Roberto Assagioli , Emotional Intelligence: Why It Can Matter More Than IQ,3 de Daniel Goleman y Emotional Alchemy: How the Mind Can Heal the Heart,4 de Tara Bennett-Goleman, me pareció que un paso crucial se perdía. No estaba claro cómo podría la voluntad baja ser desarrollada hasta que ella pudiera impactar la habilidad para hacer cambios perdurables.
Como estudiante de lo cenestésico, con amplio kilometraje en baile profesional, enseñanza, coreografía, psicología transpersonal y Eneagrama, me sentí obligada a desarrollar "Inteligencia Física" (PQ), un sistema que transforma energía emocional en energía física y enseña a las personas cómo entrenar y confiar en la inteligencia del cuerpo. (PQ representa el Cociente Físico, no menos que IQ indica el Cociente de Inteligencia [intelectual] de uno).
Las formas comunes de desarrollar voluntad baja incluyen hacer más ejercicio, alimentarse nutritivamente y la práctica diaria de meditación, yoga o tai chi. Los ejercicios de Inteligencia Física aumentan la habilidad para comprometer la voluntad y desarrollar fluidez emocional. La fluidez emocional es una forma de la Inteligencia Emocional que nos da la flexibilidad para responder de acuerdo a lo que demande la situación: a la manera del Ocho, cuando la situación requiera ser líder y tomar el control; a la manera del Nueve cuando la situación requiera ser paciente y sólo escuchar, etc.
La aplicación de PQ brinda herramientas para manejar la energía emocional de forma tal que podamos expresar oportunamente nuestras sensaciones con la cantidad adecuada de energía. Esto hace más fácil tomarnos una pausa entre el impulso para actuar y la acción misma.
En mi experiencia, la conexión perdida en el desarrollo de la voluntad es la relación entre la personalidad y el cuerpo. Nuestros estados mentales influencian nuestras acciones físicas tanto como los movimientos físicos influencian nuestras mentes y estados de ánimo. Esto significa que podemos hacer cambios por sólo no pensar acerca de ello, o mediante desear sentirnos diferente, como también entrenando al cuerpo a moverse de maneras no habituales.
Mis estudiantes (utilizando técnicas de PQ) han reportado saltos de crecimiento personal que les sorprendieron, como le pasó a una Cinco que se encontró comportándose de manera muy social y amable en la fiesta del tercer cumpleaños de su hija o una Dos que halló una nueva clase de coraje en la cara del miedo posterior al 11 de septiembre, que le dio la fortaleza para apoyar a otros.
Nuestros tipos del Eneagrama implican que tenemos ciertas fortalezas que también pueden ser nuestra caída por sobre-utilizarlas. Las fortalezas llegan a ser hábitos debido al entrenamiento por años de experiencia. Su familiaridad llega a ser una muleta con la cual reaccionamos sin pensarlo y la comodidad al utilizarlos se convierte en una trampa. Esto causa ceguera, impidiéndonos responder a cada momento con ojos nuevos. Quizás nos pueda servir más el adecuar nuestras respuestas a las circunstancias. Puede ser que cuando alguien esté enfermo, una respuesta generosa y caritativa tipo Dos sea lo más útil en ese momento. O si alguien está paralizado de ansiedad, una respuesta corajuda tipo Seis, o una Nueve-pacificadora, sea la que proceda.
Consciencia
(No confundir con conciencia). Cuando deseamos hacer un cambio en nuestras vidas, primero que todo nos hacemos conscientes de qué es lo que queremos cambiar. Esto es lo que nos permite darnos cuenta de los comportamientos que no deseamos mantener, para poder detener la respuesta habitual antes de actuar. En nuestro estado de piloto automático, una vez se ha provocado la emoción perturbadora, el impulso para tomar acción fluye automáticamente hacia la acción (ver la Figura 1).

Sigue ----->