Mujeres de Tipo Cuatro: Tres Casos de Estudio.
Antonio Barbato ©
Publicado en Enneagram Monthly en el No. 61, de mayo del 2000.
Traducción al español, por Carmen Marcos -Sofiau- & Fernando Uribe, -Fercho-, para uso exclusivo de la comunidad ENEAGRAMA 2001
Nilo (Subtipo Sexual, Intimidad)
Nilo, una dama Cuatro del subtipo sexual, se casó con un doctor Nueve subtipo conservación. Durante su noviazgo, este hombre tranquilo, tan diferente a ella, lucía como el hombre más deseable sobre la tierra. Nilo sentía que él podría traer a su vida la paz y la belleza que buscaba desde niña. Como buen Cuatro, ella pretendió que cada cosa entre ellos fuese perfecta, y procedió a asumir el rol de mujer completamente capaz de poner a un lado su sí misma para agradar a su compañero. Nilo aún no había aprendido a desconfiar de su corazón y tomó sus mensajes como la verdad sin florituras cuando de ellos debía haber desconfiado.
"Su vida sexual no era satisfactoria y Nilo no podía conseguir el orgasmo, pero eso la tenía sin cuidado. Lo que le importaba más era que su hombre estaba disfrutándolo y eso la hacía como mujer "de verdad". Ella me dijo que sentía en su cuerpo un entusiasmo que le funcionaba cual droga y a la vez la hacia sentirse en la cima del mundo. Al mismo tiempo, Nilo estaba reclamando, inconscientemente, el estatus de su "propia mujer" en una cara a cara con su madre que había sido siempre la figura central en su vida.
Poco después de su nacimiento, el padre de Nilo contrajo una enfermedad que lo incapacitó para tener sexo, y su madre reaccionó a la situación con un fuerte sentido de culpa, aunque falta de ella no era. Entones Nilo, subconscientemente, se sintió superior a su madre porque ella era capaz de darle goce a un hombre que la deseaba. Esto la hizo sentirse tan bien con ella misma que no se molestó en sentir el más mínimo placer físico para sí, con tal de que pudiese satisfacer a su hombre. Realmente, lo que ella quería era sentirse deseada profundamente por un hombre. Un freudiano podría decir que Nilo estaba viviendo el complejo de Electra, la contraparte femenina del complejo de Edipo."
"(Electra fue la hija de Agamenón y con su hermano Orestes vengó el asesinato de su padre matando a su madre y al amante de ésta, Aeghistus).
Las cosas empezaron bien al principio del matrimonio. Nilo tuvo dos hijos, pero pronto empezó a quejarse de que su marido no era tan apasionado como solía ser, además el aparentaba estar mas ausente que antes por causa de su trabajo. Su marido, como buen Nueve, hacía lo que los avestruces hacen. Ocultar su cabeza en la arena e ignorar las quejas de su mujer, las cuales no parecía entender.
Esto comenzó la fase de la desorientación de Nilo [Derecho/Queja y Desorientación son las dos polaridades de Envidia, véase "Inner Polarities: The Structure of Passions" (Polaridades Internas: La Estructura de las Pasiones) por Antonio Barbato y Jack Labanauskas en los números de Marzo y Abril del 2000], la cual empeoraron las tensiones con su madre quien continuamente buscaba convencer a Nilo de que sus frustraciones maritales eran perfectamente normales y ocurrían en todos los matrimonios. Nilo no podía aceptar esa idea. Su intenso deseo de ser deseada (la droga) y su necesidad de sentirse bella a los ojos de alguien (la ilusión de esos Cuatro que continuamente buscan sólo la belleza física) la hicieron sentirse enferma psicológica y físicamente. Nilo comenzó a culpar a su marido y a comportarse de manera inusual, inconscientemente tratando de atraer su atención.
Comenzó a flirtear y hasta inició un romance con un colega de su esposo, esperando así sacudirlo de su letargo para que él volviera a convertirse en el hombre que ella imaginó que él era (es por ello que la idealización es particularmente peligrosa para un Cuatro). En vez de ello, como buen Nueve y sin saber cómo responder, él escapó hacia una frenética Hiperactividad (la polaridad de la Pereza). Se rehusó a ver qué era lo que no funcionaba en su relación, se ocupó más que nunca en su trabajo, y se perdió en mil cosas sin importancia con tal de no confrontar el "problema" en que se había convertido su esposa. En otras palabras, expresó la rabia que sentía en un nivel inconsciente, usando la típica respuesta de la Pereza: "olvidando" tanto a la persona como a la situación problemática.
El sentido de carencia de un algo creció aun más intensamente en Nilo, así como también la sensación de ser merecedora de su equitativa ración de los encantos de la vida. Ella se tornó aún más insolente y casi restregándole su relación adultera en las narices a su marido, buscando siempre sacudirlo de su apatía. Me dijo en numerosas ocasiones que ella hubiese preferido una sangrienta golpiza de su marido con tal de verle expresar la pasión y el interés que ella anhelaba tan intensamente. Nilo también se torturaba a sí misma con un íntimo sentimiento de culpa contrapuesto a su madre (quien se había mantenido fiel a su padre), y transfiriendo esa angustia, culpando así a su marido, prodigándose en ataques de furia contra él.
La situación llega a su apogeo cuando Nilo se da cuenta que está embarazada de su amante quien, a su vez, está casado con una mujer rica, y no sabe qué hacer. Decepcionada por las dudas de su amante y sin fuerzas para enfrentar más a su madre, Nilo colapsó y entró en un estado de total desorientación. Su gran energía y extraordinaria inteligencia parecían no ayudarle en nada y no le evitaron sentirse terriblemente vacía. Por primera vez en su vida, se sintió completamente sola. No podía hablar con su madre, evidentemente no podía hablar con su marido, ni con su amante, quien ahora parecía verdaderamente ínfimo, un hombrecillo incapaz de ofrecer ninguna ayuda.
En estado de schock y como en piloto automático, decidió practicarse un aborto sin pedir asistencia de nadie, y lo mantuvo en secreto. (Me dijo esto durante nuestro trabajo terapéutico, muchos años mas tarde, cuando atravesaba otra crisis. Durante la narración de este episodio, ella revivió el dolor de esas memorias, y se reflejaban en su rostro y en su cuerpo. Fue un shock para mi verle, ya que yo, también, recordé momentos en mi vida cuando me he sentido igual de solo).
Después del aborto, Nilo comenzó terapia y valientemente intento lamer sus heridas. Su mente estaba en tal estado de infelicidad y desorientación que rápidamente perdió casi 30 kilos- como que si a su estilo Cuatro estuviese silenciosamente pidiendo ayuda. Su madre empezó a preocuparse por su salud, y a consentirla con mimos y cariños, mientras tanto también su esposo comenzó a interesarse en ella nuevamente, pero sus problemas estaban lejos de terminar aun.
Después de estos eventos tormentosos en su vida, Nilo tuvo un descanso temporal de sus dificultades, tiempo durante el cual se dedicó totalmente a sus hijos y su trabajo. Negociaba su rabia con la idea de ser una excelente madre y una activista por el cambio social dirigido a ayudar a los necesitados. Sin embargo, aún durante este período relativamente, su sentido de la insatisfacción y su frigidez sexual quedaron como recordatorios de su mal latente, aunque comenzaba a ganar rápidamente el peso corporal perdido.
No paso mucho tiempo cuando el carácter apasionado de Nilo y su intenso anhelo de ser deseada regresaran. Comenzó a excluir a su marido de su vida nuevamente, culpándole por no querer entenderla y acusándole de estar completamente ausente. Esta ausencia no era física, ya que su marido intentaba estar en el hogar el mayor tiempo posible, sino su falta de entendimiento de las necesidades más profundas de Nilo. Cuanto mas le acusaba por su insatisfacción, mas crecía en ella su sentido de merecimiento (su reclamo a todas las cosas de la vida de las cuales se estaba perdiendo).
Durante el transcurso de la terapia, Nilo conoció a un joven, 20 años menor que ella, otro Cuatro subtipo sexual con muchos asuntos por resolver en torno al tema de la madre. La atracción parecía casi inevitable y culminó en relación que envió a Nilo directo al séptimo cielo aunque, sexualmente, su frigidez persistía. En mi opinión, Nilo estaba actuando su rechazo a la autoridad de su madre y esposo al punto de volverse destructiva. Sin estar concientemente alerta de desearlo, Nilo hizo todo lo necesario para hacer notar a su esposo la existencia de su joven amante. Su esposo intento pretender que nada ocurría para evitar confrontarla. Esto permitió que la situación se tornara peligrosa en el nivel físico, con un alto riesgo de locura. Mas de una vez, el joven amante agredió verbalmente al marido, intentando obtener una reacción.
Los estados de ánimo de Nilo alternaban entre momentos de entusiasmo donde se sentía maravillosamente bien y momentos de sentirse miserable. Todo apuntaba hacia un gran final, que finalmente explotó cuando la madre de Nilo se enteró del romance. La madre comenzó a actuar como si ella fuera el marido de Nilo, prohibiéndole ver a su amante y hasta exitosamente congelando sus ahorros financieros (truncando así sus opciones).
Nilo respondió botando a su marido de la casa (que pertenecía a la madre de Nilo) y pidiendo el divorcio. Su madre la amenazó con desalojo y pidió a la corte que removieran a los hijos de su custodia por causales de comportamiento inmoral. En dramática confrontación, su madre le dijo que hubiese preferido abortarle que ver a su única hija convertida en una zorra. En un momento de claridad, Nilo argumentó que ella solo había hecho lo que a su madre le hubiese gustado haber hecho con su propio marido, si solo hubiese tenido el valor. En previas conversaciones, yo le había sugerido a Nilo que inconscientemente ella había asumido el rol de sombra de su madre lo cual había destruido su imagen completamente a los ojos de su madre. Nilo solo pedía, como buen Cuatro, ser amada aunque fuese "fea y mala".
Evidentemente, la destrucción de su imagen y la condena de su madre fueron signos de pérdida total de su orientación psíquica. La pasión de Nilo la había llevado a una posición de desorientación similar al estado de anarquía sentimental de un Dos, pero aun peor, ya que ella había destruido también todo lo que tenía a su alrededor.
El amante de Nilo intentó hablar con su "suegra", pero ella le acusó de ser solo un niño y un rompe-hogares con nada digno que ofrecerle a su hija.
Hacia el final, Nilo y su amante comenzaron a discutir. Su frustrado sentido de reclamo hacia lo que le pertenecía de las recompensas de la vida y a las que se sentía merecedora la convirtieron nuevamente en destructiva. Su relación ya no tenia intensidad. Una de las últimas cosas que hicieron juntos fue atacar a su terapista, acusándole de ser un inútil.
Después de un largo período de desorientación, Nilo está sola nuevamente, arreglándoselas como puede, encontrando toda satisfacción posible, aunque sea pequeña, en su trabajo y en el cuidado de sus hijos. No lamenta haber perdido a su marido, o sus amantes, pero se queja de sentirse sola. En una reciente conversación telefónica, me pareció bien cambiada cuando me dijo, "He aprendido a no mirar al pasado y no engañarme con el futuro. Ni el juicio de mi madre ni la necesidad de ser de una u otra manera para un hombre, son los ejes de mi vida ahora. Yo soy el centro de mi vida, y aunque no va a ser fácil, espero que la vida me dé otra oportunidad."