SEXUALIDAD, PAPELES DEL GÉNERO, Y ENEAGRAMA © 1996 de Judith Searle.  Traducción libre e inautorizada a cargo de Nonirb, para uso y disfrute exclusivo de la comunidad Eneagrama2001. La primer pregunta que nos hacemos cuándo nace un bebé es: "¿Es un niño o una niña?" La identidad de género es la más básica de todas las identidades humanas. Aunque casi toda la gente acepta la mayoría de los papeles sociales prescritos del género, algunos nacen con una cierta lucha contra lo que consideran como normas sociales rígidas y arbitrarias Todos nos preguntamos: ¿Qué es exactamente este misterioso impulso sexual que nos empuja?¿Es nuestra sexualidad tan sólo las ansias particulares que expresamos en nuestros momentos más privados con un amante? ¿Cuán relacionada está nuestra sexualidad con nuestra necesidad de novedad? ¿Existe algún motor universal que funcione de despertador sexual para todos nosotros? No esperaríamos que un pez tuviese mucha perspicacia sobre la naturaleza del agua. Los hombres y mujeres que se encuentran sumergidos en un viaje espeluznante a través de los rápidos del río de conflictos y atracciones sexuales, lucen como intentos igualmente pobres para poder penetrar en la naturaleza de la sexualidad y de su relación en los papeles del género. Sin embargo, considero que los que estamos familiarizados con el Eneagrama tenemos a nuestra disposición una herramienta extraordinaria para superar nuestras identidades individuales para ampliar nuestra perspectiva en algunos importantes aspectos de la sexualidad humana y de su relación en los papeles de género en nuestra sociedad. Antes de entrar en mis planteamientos sobre la materia, podría ser adecuado comenzar con un par de definiciones. Por "sexualidad" entiendo la experiencia personal del despertar y del impulso hacia el orgasmo. Por "papeles del género" entiendo las convenciones sociales sobre cuáles comportamientos son apropiados para los varones y cuáles para las hembras. Los papeles del género son, de alguna forma, el contexto en el cual nuestra sexualidad existe en la sociedad. En la cuestión de raíz de la sexualidad humana, no conozco teoría mejor que la de Colin Wilson. En su provocativo libro “Origins of the Sexual Impulse”, él sugiere que el motor subyacente de la sexualidad es: "la necesidad de la 'extrañeza'¹ --la ilusión de la inviolabilidad de la otra persona, de quien todo el deseo sexual depende." (p. 42). Su libro es básicamente una extensión de esta idea: El sexo satisfactorio es la invasión de la otra "extrañeza" y es ésta, la razón por la cual llamamos a las partes sexuales, nuestras "zonas privadas." Todo depende de la idea de violarle la reserva al otro... Cuando la intensidad de la respuesta sexual depende de qué tanto más extraño sea lo invadido, los hombres intentarán intensificar aún más la experiencia penetrando más y más lejos en lo inexplorado. Puesto que su disfrute del sexo "normal" depende de la sensación de violar un tabú, es muy entendible que intenten aumentar su gozo incluyendo tantos tabúes como sean posibles en el objeto sexual... Todas las perversiones sexuales, desde el mero adulterio hasta la necrofilia, pueden ser consideradas como intentos de incrementar lo estrambótico del acto, mediante el expediente de aumentar los tabúes implicados. El sexo nunca puede ser, a cualquier nivel, "sano" o "normal". Depende siempre de la violación de tabúes... o, como Baudelaire diría, de la sensación de pecado (pp. 246-47) Muchos escritores sobre sexualidad han observado que la mayoría de nosotros escogemos como compañero sexual a aquellos que manifiestan un temperamento distinto al propio. En su libro The Sexual Self (un estudio de los tipos sexuales en los que los lectores familiarizados con el Eneagrama verán correspondencias claras a las nueve fijaciones), el terapeuta sexual Avodah K. Offit escribe: La gente pasiva con frecuencia se casa principalmente con gente dominante. Dominante, no implica que sea necesariamente agresivo o al frente del mando. La dominación se puede también relacionar con el humor, el grado de elocuencia, el exhibicionismo, la paranoia, el intelecto o, de hecho, cualquier otra característica predominante. (p. 206) Este modelo, precisa Offit, tiene raíces profundas en el mundo animal: En el acoplamiento, los mamíferos que poseen córtex siempre son vinculados a una cierta forma de dominación, de sumisión, o de protección. Sin psique, Cupido no funciona. (p. 235) Para la mayoría de los estudiantes de Eneagrama avanzados es incuestionable que mientras cada uno de nosotros se identifica en un punto, "la base del origen" que llamamos nuestra "fijación", participa al mismo tiempo en todos los puntos en un cierto grado. Una fuerza importante del Eneagrama como sistema, es su aceptación compasiva de la gama completa de tipos humanos y su rechazo de juzgar a alguno intrínsecamente "mejor" que cualquier otro. En ninguna parte es este concepto más rigurosamente probado, que en nuestra consideración de los papeles de género y de su relación con el diagrama. Hay ciertos puntos comúnmente más asociados en nosotros con "el punto femenino" --notablemente el Dos y el Cuatro-- y cierta parte nuestra más asociada con el notablemente "masculino" Ocho. Para cada uno de nosotros, las tensiones que dirigen nuestra fijación, forman también nuestro estilo sexual particular, pero creo que también somos influenciados poderosamente por la oposición entre el Cuatro y el Ocho (en donde el Dos participa de maneras que discutiré más adelante). "Mi tesis básica en este artículo es ésta: que los puntos Cuatro y Ocho del Eneagrama forman una especie de plantilla universal para los papeles de género en nuestra sociedad, y que la oposición entre ellos es la fuente de la “extrañeza" esencial que sirve de motor para nuestra sexualidad. La pareja Cuatro y Ocho es combinación muy común, y este apareamiento muestra una complementariedad obvia. Como indiqué en mi artículo “The 'Latitude and Longitude' of Enneagram Fixations" El regalo del tipo Cuatro es la autenticidad: la profundidad de los sentimientos, diapasón estético perfecto; un enfoque romántico y apasionado de la vida. El precio de este regalo es el ensimismamiento y, su trampa es una tendencia hacia la auto-dramatización. Los Cuatros a menudo se ven como gente apasionada condenada al dolor crónico debido a la insensibilidad de los otros. El efecto de "liga de caucho" en las relaciones (que Helen Palmer astuta ha observado como característico de los Cuatros) alude a que los Cuatros pueden tener problemas con demasiado placer. De hecho pueden requerir cierta cantidad de dolor para mantener siempre sus sensaciones en un trance febril y reforzar así la opinión de sí mismos de ser más sensibles y auténticamente vivos que la mayoría de la gente. El regalo del Ocho es la acción: una presteza para hacer lo necesario; agarrar y mantener fortaleza en una situación, una piel gruesa, un aliciente para la confrontación, y un apetito sexual fuerte. El precio de este regalo es la impulsividad (una incapacidad de renunciar a la confrontación, aun cuando el auto-control podría ser más ventajoso), y su trampa es una tendencia a sostener rencores -infligir castigos masivos en aquellos que les impidan conseguir sus deseos. No es novedad que a menudo los Ochos causan dolor a quienes están a su alrededor. Y esta tendencia hace de ellos sparring perfecto para los Cuatros". ¹ Nota del traductor: "alien-ness", en el texto original. Traducir este término o buscar alguno más apropiado no me resultó nada sencillo. “Extrañeza” creo que ilustra esta idea, desde mi punto de vista muy abarcativa, e intenta delinear una zona extraña, velada y misteriosa; un espacio recóndito e inaccesible dentro del ‘otro’, un territorio propicio para la creación de ritos y de mitos. Segunda Parte --->
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