Una Conversación con Helen Palmer
Entrevista publicada en la revista Enneagram Monthly, edición de enero de 1998 (#35 - Vol. 4, n° 1). Traducción al castellano de Carmen Marcos, Sofiau, y Fernando Uribe, Fercho, para uso exclusivo de la comunidad ENEAGRAMA 2001
(Vienen hablando de nuevos proyectos editoriales de la señora Palmer. N. de los T.)
Enneagram Monthly: ¿Tuvo que volver a describir los nueve tipos como lo hiciera en sus primeros libros?
Helen Palmer: Si. Una vez más. Es un gran problema con cualquier libro sobre el Eneagrama. Cada trabajo debe tener su propia sustentación.
EM: Podría ser una interesante oportunidad para modificar, cambiar o actualizar algunas descripciones previas.
HP: Las descripciones básicas son las mismas, pero presentadas de una manera que exigió más de mí como escritora. En mi primer libro, The Enneagram, me entusiasmó documentar lo que los tipos decían sobre sí mismos. Fui inclemente en sacar a la luz los temas claves para cada tipo, calcando tan fiel como fuese posible, el sesgo de atención del tipo. Al estilo de la enseñanza oral, permanecí en el marco del compartir de la experiencia personal en vez de describir los tipos a la distancia, a través del filtro de la jerga psicológica.
Me gustan mucho más las descripciones así obtenidas (a través de las personas). Son el resultado de veinte años de pulir el material para conformarlo a lo que los tipos dicen de sí mismos. Tienen sus raíces en la teoría del tipo que recibí de Claudio, quien a su vez la recibió de Ichazo, y que Ichazo produjo a través de su propia intuición e investigación practicada sobre fuentes tradicionales, incluyendo el trabajo de Gurdjieff.
EM: ¿Cómo encontró este material?
HP: Como punto de la historia, mi entendimiento del sistema se inició con un único curso con Claudio, luego de su regreso de Arica, Chile, en 1970. Los mismos siete diagramas que transmitió Claudio en aquel momento, pronto fueron reproducidos en un capítulo titulado "The Arica Training" (El Entrenamiento de Arica) en el libro Transpersonal Psychologies (Psicologías Transpersonales), editado por Charles Tart 1. Yo usé ese libro como texto para las primeras clases. El ha estado en continua reimpresión desde entonces, así que los diagramas no son exactamente un secreto. Tart es amigo mío y vecino en Berkeley, California. Es un investigador que por entonces era profesor de psicología en la Universidad de California, en el campus de Davis. El también recibió el sistema de Claudio.
En ese único curso, de inmediato capté la importancia de lo que denominó "la conversión del vicio en virtud" y he estructurado todos mis tres libros de Eneagrama para conformarse a esa teoría. En términos cristianos, la "conversión" parece como si se trasladase el "pecado" o pasión emocional a su correspondiente virtud. Para ilustrar usando mi propio tipo, el vicio Seis del miedo se relajaría, permitiendo que la virtud de la valentía se formara. Si ves la conversión desde el punto de vista del tipo, primero empiezas sufriendo del vicio del miedo, lo cual crea una atracción a su opuesto más elevado, en este caso la virtud de la valentía.
Sin embargo, cambiando la perspectiva, la misma conversión del vicio en virtud puede ser tomada de arriba hacia abajo, desde el punto de vista de las virtudes, y lo que Ichazo llamó las Ideas Santas. Desde este punto superior, el miedo es sólo una pérdida de la valentía, basada en un falso sentido de separación de la que Gurdjieff llamaba "la realidad objetiva" o cualidades del ser real, una de las cuales se llama coraje, o fuerza.
EM: Eso tiene mucho sentido...
HP: Estas ideas salieron a la luz en el curso que Claudio dictó, y estoy reconocidamente agradecida por haberlas recibido. Aunque las raíces históricas de ese material están ahora apareciendo en imprenta y son de libre disposición, en aquel momento eran una novedad. Igual que cada uno de los integrantes de ese curso seminal, absorbí la nueva información dentro del contexto de mis propias teorías emergentes sobre la consciencia humana. Lo que ví en el Eneagrama era un eslabón perdido de mi propia preocupación con la facultad de la intuición. Había pues aquí, un mapa de viaje que puntualizaba las barreras de la práctica espiritual para distintos tipos de personas.
EM:
¿A qué se dedicaba Usted antes de encontrar el Eneagrama? HP: En 1970, yo estaba desarrollando un currículo para estudios intuitivos, y había topado con el hecho de que los alumnos más talentosos inevitablemente encontraban una barrera subjetiva que permeaba cada aspecto de sus vidas. En los Seis que había entrenado, por ejemplo, ya era predecible que comenzarían a dudar de su mundo interno y de la validez de su práctica, de la misma manera que dudaban de sus relaciones, se cuestionaban su progreso profesional, su creatividad, su seguridad futura y así sucesivamente. Lo que vi en la clase de Eneagrama de Claudio cambió mi vida. Vi un sistema que nombraba la barrera espiritual central para diferentes tipos de personas.
Una vez más lo manifiesto, no me atraían los grupos de Claudio o el método de Arica. Tenía mi propio programa de enseñanza y me retiré a mi propia escuela para integrar con las prácticas para la intuición, lo que había aprendido sobre la conversión del vicio en virtud.
EM: ¡Huy! Eso debió reiniciar todo su...
HP: ¡Por favor!... Aguárdese tantito. Para mi propia paz mental, necesito decir que lo único pero mucho lamento de los rollos actuales entre profesores del Eneagrama, se origina en este punto de la historia. Hay una presunción histórica sobre que Arica poseía la verdadera enseñanza, que Claudio sólo obtuvo un fragmento de la verdad, de tal manera que aquellos que de él dependimos (todos, incluyendome a mí) estamos más desteñidos que el pálido. Tontos, ignorantes, sin mérito espiritual e incapaces de enseñar.
Sin embargo, mi recuento de ese período es bastante diferente. Yo me di cuenta que la considerable capacidad intuitiva de Ichazo había producido un eslabón entre enseñanzas aparentemente diferentes, y de que había establecido su escuela para desarrollar de su propia cuenta y manera esos hallazgos. En aquel entonces había poco material esotérico impreso, sin embargo Ichazo mismo declaró que su mensaje estaba enraizado en la Cábala, en los pecados capitales cristianos, y en algunas otras tradiciones esotéricas varias simbolizadas en el diagrama de nueve puntos de Gurdjieff. Me pareció imperativo que esas fuentes fuesen retomadas y abiertas a examen. La humanidad necesita desesperadamente una renovación de su orientación mística, que desde luego está en el cimiento de cada religión del mundo.
También vi que Claudio había producido una Piedra de Rosetta 2, al ensamblar con precisión de carpintero los eneatipos con las categorías actuales del DSM 3, y se ocupaba de explorar esa dimensión de la enseñanza. Pero, desde mi punto de vista, no estaba atraida ni a los grupos de Arica ni a los grupos SAT [Seekers After the Thruth. (Buscadores Tras la Verdad)]. Me enlisté en ese curso público de Claudio con el propósito de proveer recursos para mi interés básico en el entrenamiento de la intuición. Claudio siguió su camino en el trabajo de la conversión del vicio en virtud; eso fue lo que yo hice y lo que hicieron otros, incluidos Kathy Speeth y Ali Hameed (Almaas) fue enrolarse en ese mismo tiempo en los grupos SAT de Claudio. Es innecesario agobiar a sus lectores con cómo sentí que era importante tomar y mantener distancia... Comencé a enseñar el Eneagrama desde la perspectiva del enfoque de la atención, lo cual era el trampolín de mi programa de entrenamiento intuitivo. En muy poco tiempo, mi trabajo con el eneagrama ya lucía muy diferente al enfoque Naranjo/Speeth, y aunque seguía al pie de la letra las descripciones de los siete diagramas básicos de Ichazo como modelo para entrevistas de panel, una vez que los panelistas comenzaron a hablar de sus experiencias, el sistema tomó vida, a través del cuestionamiento y la interacción persona a persona.
EM: ¿Por qué sintió la necesidad de ir en su propia dirección y qué tanto fue influenciada por Claudio?
HP: Nunca he trabajado con Claudio después de esa única convocatoria pública –no porque no apreciara lo que él hacía, sino porque necesitaba trabajar el material por mi cuenta. No quería ser influenciada por las ideas de otras personas sobre los tipos, o distraerme hacia el método de alguien más. Quería construir directamente desde mi experiencia interna, y tenía los recursos para hacerlo. Claudio nos dio los siete diagramas de Arica: tres describiendo los subtipos instintivos, y los otros cuatro que cartografiaban la "conversión" de las energías mentales y emocionales. El correlacionó correctamente los tipos con las categorías del DSM. Y le vi entrevistar individuos a la manera de buen psicoterapeuta, cosa que me inspiró el método del panel.
Pero el programa SAT duró solo un breve tiempo en Berkeley, y luego Claudio se retiró a Suramérica. Durante ya más de 20 años, he coincidido con él solo ocasionalmente en eventos de carácter público, apenas lo suficiente como para saludarnos de vista. Jamás hemos discutido el trabajo. Lo que sé de la orientación del trabajo de Claudio proviene de sus libros recientemente publicados, los cuales son notoriamente similares a las ideas que expresaba a comienzos de los años 70. De esos libros, siento que su trabajo con el DSM es muy coherente. Desde tan lejos de su entendimiento de los tipos y sus transformaciones espirituales, hubiese sido inevitable que llegáramos a algunas conclusiones diferentes en estos más de 20 años.
EM: ¿Y qué del material de Arica?
HP: Ichazo nos mostró que el tipo es piedra de toque entre las tradiciones espirituales, y que cada tradición tiene algo importante que decir sobre el monje de mente dubitativa, o de mente enjuiciadora, o de mente dormida, y así sucesivamente. Estructuré todos mis tres libros alrededor de la conversión del vicio en virtud, usando los diagramas básicos de Arica, como aparecieron en el libro de Charles Tart. Ahora tenemos que avanzar en dos vías: dentro de la corriente principal, con un fundamento teorético apropiado, y como un proyecto independiente, más profundo dentro de nosotros mismos, para cartografiar el camino desde la percepción subjetiva del tipo, hacia lo que Gurdjieff llamaba la realidad objetiva.
Notas de los Traductores
1 Harper & Row, 1975. Reimpresión por Psychological Processes, Inc., 1983. Figuran como autores de ese capítulo John C. Lilly y Joseph Hart, integrantes del grupo (entre 40 y 50) de norteamericanos en su mayoría, que asistieron con Claudio Naranjo, hace 33 años, al retiro con Óscar Ichazo en el oasis de Azapa (cercano a Arica, en el extremo norte de Chile). No fue tan pronto pues, la publicación, pero sí anterior por 5 años al primer libro de Palmer que tiene copyright del 88.
2 La Piedra de Rosetta original fue el monolito grabado que permitió descifrar el lenguaje jeroglífico del antiguo Egipto.
3 DSM. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. Catálogo de enfermedades mentales acordado, y periódicamente revisado, por la asociación psiquiátrica norteamericana, con sede en Washintong D.C., y el cual usan los pisquiatras de todo el mundo para ponerse de acuerdo en qué clase de orate están lidiando.