VIIº CONGRESO
Prólogo
Introducción
I
..."Nada estuvo más alejado de las preocupaciones de los marxistas argentinos, hasta el presente, que el problema del poder"...
El cuarto congreso partidario comenzaba de esta manera una acertada caracterización de la situación de las fuerzas políticas del país y de sus estrategias, estado y desarrollo de las condiciones objetivas y subjetivas en el país.
El IVº Congreso, fiel a toda elaboración marxista, no fue sólo la lectura de la realidad política y social de la Argentina, sino que fue, a la luz de la historia, la herramienta teórica y la guía más clara, concreta y profunda que tuvimos los revolucionarios para construir la nueva sociedad.
La comprensión de esa realidad, forjada en el transcurso de una creciente actividad combativa del proletariado y el pueblo, permitió el rico desarrollo de la experiencia revolucionaria en el país. Es más, afirmamos que fue esa comprensión la que armó políticamente a la organización y le permitió desarrollar su accionar en un período de auge de masas, con un elevado nivel de participación y capacidad de dirigir.
Durante los 60-70, las nuevas situaciones de auge supieron ser capitalizadas por los grupos que estaban por el desarrollo de la Guerra Revolucionaria como medio que llevaría a la toma del poder.
¿Por qué razón? Porque eran los únicos que estaban de acuerdo en llevar adelante una revolución.
II
Como Partido Revolucionario de los Trabajadores, partido de la clase forjado en la lucha, con compañeros caídos en combate contra el capitalismo, que cuenta con la experiencia de las masas movilizadas y la experiencia de todos los hijos del pueblo que lucharon y luchan por la construcción del Socialismo, es que retomamos el IVº Congreso como base teórica sin olvidar los aportes realizados por el Vº Congreso partidario.
Sabemos, también, que es deber del Partido realizar un profundo balance autocrítico en lo ateniente a su historia como organización político-revolucionaria y en torno a la historia del país.
..."Faltó asimilación del marxismo-leninismo..." fue el comienzo de la autocrítica que leyera nuestro Secretario General Mario Roberto Santucho. Esta Frase, a menudo utilizada tendenciosamente por muchos para descalificar el accionar del Partido al encabezar la Guerra Revolucionaria en Argentina, no fue más que el principio de una tarea pendiente que se cumpliría con la realización del sexto congreso encargado de rectificar la línea, pero que no llegó a concretarse por razones de seguridad y por la caída de muchos compañeros.
Como PRT desconocemos las direcciones posteriores a la caída en combate de la mayoría del buró político del año 1976. Este hecho, acompañado de la no realización del sexto congreso en el país, le impidió a la organización visualizar el reflujo de masas que se venía produciendo en el país, desde mediados de la década del ’70. Estos dos factores, produjeron que no se dieran las pautas para la reorientación y desarrollo de las formas de lucha apropiadas para esa coyuntura. ¿Qué queremos decir? Que no hubo instancia formal ni tiempo para llegar al replanteo táctico y que se siguió operando con una línea errónea.
Desconocemos las direcciones posteriores a la caída en combate de nuestro Secretario General. Repudiamos la decisión de sacar el Partido al exilio. Desconocemos el VIº realizado en el exterior, sobre la sangre de los compañeros que aún combatían en el país.
Fundamentamos nuestra posición en:
La actitud liquidacionista que asumieron las direcciones del Partido en el exterior, que supieron expresarse como dos tendencias: mattinistas y movimientistas. Es necesario, sin embargo, diferenciarlas de la práctica militante sostenida por los compañeros del grupo Vº Congreso, en el marco de la solidaridad internacional.
La ilegalidad partidaria que reviste la realización en el extranjero del VIº Congreso, por haber sido llevado adelante violando normas estatutarias.
La responsabilidad que le cabe a las direcciones posteriores al buró del ’76, en el abandono sufrido por los militantes y por los combatientes presos durante el transcurso de la "noche negra” argentina, compañeros que quedaron desperdigados, sin unidad, sin dirección y sin cobertura partidaria frente a un enemigo atroz. Y que, a pesar de esto, supieron mantenerse como dignos hombres y mujeres del Partido.
Estas tres conductas marcadas aquí nos sirven como base para visualizar el principio de TRAICIÓN. Pero esta TRAICIÓN no se aquietó con el final de la dictadura. Se profundizó durante la apertura democrática que se puede observar en el accionar liquidacionista que sostuvieron las direcciones de "exiliados" y "parientes", que no sólo se adjudicaron la conducción del Partido, sino que arrastraron a la organización a la búsqueda de alianzas meramente electoralistas, llevándolo a la atomización, contribuyendo a la propagación de diversos desviacionismos políticos, no sólo en el seno del Partido, sino también del pueblo, colaborando, así, con la dispersión de la vanguardia política y social que se propuso realizar la burguesía nativa y el imperialismo.
Hoy, los compañeros que planteamos la construcción de una nueva sociedad que esté al servicio del hombre, creemos que el mejor homenaje que podemos realizar a los combatientes del pueblo es el de retomar la construcción del Partido, asumiendo la responsabilidad que reviste esta tarea. Tarea que lleva en sí misma un carácter estratégico: el de construir, junto con el pueblo, la nueva vanguardia político-social que necesita el país para desarrollar su proyecto de liberación.
Por estas razones el PRT se constituye y levanta en los puños de los nuevos compañeros y compañeras la sangre de nuestros combatientes. Levanta las banderas del partido, fiel a la lucha que lo diferenció de todas las organizaciones: la lucha por el Poder y la construcción del Socialismo.