La diferencia más grande entre Juan Esteban aristizabal, de Ekhymosis, y el Juanes de hoy está en los premios. Eso lo hace el artista más importante en el continente latino sin lugar a dudas, pero no lo hace un tipo diferente. Juanes venía labrando su camino desde sus épocas de metalero en Medellín, y lo único que parece haber cambiado en el cantante colombiano es que ya no tiene un piercing en su ceja sino una cicatriz.de resto todo parece igual. Todavía están los cuatro tatuajes, los escapularios regalo de su mamá que le sirven de amuleto y el carisma de antes, cuando era rebelde de música dura, confundía, y que hoy, siendo un rockero pop, enamora.
No hay nadie que hable mal del cantante. Ni sus amigos, que dicen soto voce que patrocina todavía las bandas nacientes con la euforia de un colega y el placer de un mecenas; ni los miembros de su banda, que le profesan una lealtad a prueba de balas; ni los fotógrafos, productores y maquilladores que han estado con él larguisimas sesiones y afirman que Juanes va a la tienda de la esquina a comprar almojabanas como cualquier cristiano para todo el equipo; ni mucho menos sus fans.
De Juanes, para ser claros, no hablan mal ni sus detractores, que lo único que aciertan a decir en su contra es que no les gusta el tipo de música que hace, pero conceden que es impecable en su producción, en su sonido y en sus videos.
Por eso, cuando Juanes se separo de Ekhymosis, muchos le auguraron éxitos. Su primer disco estuvo bien y lo puso en la mira del publico, pero todos sabemos lo que ocurre con los segundos discos de un artista. O los hunden, o los consagran. Y ninguno como UN DIA NORMAL para elevar a Juanes a la categoría de ídolo.
UN DIA NORMAL, que se editó en 2002 y que sigue cosechando exitos-Lo ultimo fue un DVD- que convirtió en el trampolín que lanzó a Juanes a otras ligas.
Un disco mucho más pop que su primer álbum, calificado por Juanes como ´´un trabajo más oscuro y depresivo´´ ; UN DIA NORMAL se trató menos sobre ´´lo difíciles que están las cosa en mi país´´, y más sobre la familia y la patria, dos asuntos que a Juanes, tan arraigado y regionalista como el que más, siempre lo llenan de alegría popera.
Juanes, para muchos, ya tocó el cielo con las manos no solo por la cantidad de discursos de agradecimiento que alcanzo a pronunciar con cada premio, sino porque este año, que también fue de giras y promociones, le trajo la satisfacción de un publico entregado y cariñoso desde México hasta Holanda.
Pero realmente aquí comienza lo difícil y eso seguramente lo sabe el colombiano. Miami es la Meca para tipos como Enrique Iglesias, pero Juanes no puede –y parece que tampoco quiere - hacer una balada pop con sabor a nada. Su cultura musical comenzó como la de la mayoría de los de su tierra, Antioquia, en el occidente colombiano:oyendo tríos como Los Panchos y Los Visconti , y sus primeros acordes con la guitarra fueron a los seis años con al son de boleros de despecho ahogados en tragos de aguardiente.
´´Como a los 13, Metallica, Iron Maiden y Slayer me volaron la cabeza´´, ha dicho Juanes. Típico de un adolescente criado en Medellín, en la ciudad mas violenta del mundo (en ese entonces) y una de las más metaleras. De ahí en adelante, Juan Esteban empezó a mezclar el folclore de su tierra (que es totalmente diferente al de las costas colombianas) con el heavy metal, y esa mezcla produjo un resultado único que se convirtió en el sello de Juanes, con el que se ha consagrado como un artista que habla un lenguaje internacional y que tiene una calidad indiscutible.
Su reto ahora es seguir evolucionando por el mismo camino que va. ¿Qué le espera a Juanes? No hay nada seguro. Pero lo cierto es que un tercer álbum, de ser similar a UN DIA NORMAL, lo convertiría en un tipo monótono y en un artista predecible, lo que garantizaría su éxito inmediato pero probablemente un tímido lugar en la historia de la música. Sin embargo si se arriesga para el lado que no es y aparece con un disco muy popero y con sonido universal (un riesgo alto que corren los artistas radicados en Miami), se volvería un producto del marketing de la capital del sol, un clásico subproducto comercial de un manager como Fernan Martínez, experto sin duda en ese tipo de cantantes ( julio Iglesias es suficiente prueba, o Enrique). Así que no es tan sencillo como parece el recién obtenido éxito de Juanes. Viéndolo bien, al colombiano le queda una sola alternativa para 2004 y esa es la de convertirse en le mejor músico del continente para dejar de ser solo el artista de moda.