LA DIRECCION SUPREMA
Ó LA
MASONERIA BLANCA.
CAPÍTULO PRIMERO
EL NOVICIADO
I
Los Jueces Filósofos.
GRANDES COMENDADORES DESCONOCIDOS
Los tres grados que están por encima del grado 30.º Caballero Kadosch, llevan el nombre de grados administrativos.
El primero se confiere por comunicación, después de una permanencia de tres años en el régimen (que explicarémos más adelante) de los Jueces Filósofos, Grandes Comendadores Desconocidos; la promocion á los otros dos grados, tiene lugar con cierto aparato.
Sin embargo, no se revela nada nuevo al iniciado que es promovido á las funciones directivas: el Kadosch ha recibido toda la luz dogmática; solamente ignora cuándo y cómo será escogido para pasar á los Grados Administrativos, y en qué condiciones se ejerce esta administracion.
Para obtener los tres Grados Superiores, son necesarios á un Kadosch, salvo en los casos excepcionales, seis años, comprendiendo los tres años de su paso por el régimen de los Jueces filósofos.
He dicho que el Kadosch ha recibido toda la luz dogmática; pero le falta todavía conocer las condiciones en que se ejerce la direccion oculta de la secta. Sabe, en efecto, que los Hermanos de los tres grados superiores al suyo ejercen el poder supremo. No le han engañado con declaraciones haciéndole creer que se halla en el grado supremo de la Masonería, y que los títulos de 31.º, 32.º y 33.º son concesiones insignificantes á la vanidad de aquellos que los poseen. El Kadosch comprende que en una organización como la de la Órden, es necesario que haya algunos Jefes secretos, y lejos de ofenderse por no hacer más que un papel subalterno, espera con paciencia el momento en que será llamado á la administracion de la sociedad; sepáranle muy pocos grados de la cima para que se impaciente. Acepta de todo corazon el ser la mano ejecutora, pues no tardará en convertirse en cabeza que conciba y dirija.
Empero no todos los Kadosch son llamados á la supremacía de la Órden. Un hombre que ha pasado por las pruebas de la iniciacion del grado 30.º está, sin duda ninguna, dispuesto á cometer toda clase de crímenes; sin embargo, á la secta no le bastan tan criminales disposiciones, cuando se trata de confiar el cuidado de su futura suerte á uno de sus más probados adeptos. Se puede ser á la vez un miserable y un estúpido, y para la direccion se necesitan miserables inteligentes.
Por eso se han imaginado los Jueces Filósofos, ó Noviciado de preparacion á los Grados Administrativos, régimen esencialmente secreto, cuya existencia se oculta, áun á los mismos miembros de los Areopagos.
El Juez filósofo, Gran Comendador Desconocido, no es, pues, un grado; es el nombre del Caballero Kadosch que, designado por los jefes ocultos para ser admitido á la direccion soberana de la Masonería, hace «su Noviciado» para ser luego admitido en los Grados Administrativos.
Cuando un Kadosch, cuyas cualidades morales son conocidas de la autoridad suprema, es juzgado digno de pasar á los Grados Superiores; cuando un minucioso informe acerca de sus capacidades ha establecido que se puede sin inconveniente iniciarle en los últimos misterios; cuando se ha visto que tiene disposiciones para recibir las misiones mas delicadas, un 31.º, destinado para guiar sus pasos en el nuevo camino, insinúase cerca de él y hácele ver la existencia del régimen particular de preparacion á los Grados Administrativos. «Es preciso, se dice en la instrucción preliminar secreta, evitar el acceder á sus deseos; como debe ignorar hasta la existencia del noviciado, no ha podido desear ser admitido más que por lo que nuestro Ilustre Hermano, su amigo, le hubiere dejado entrever; es necesario dejárselo desear, durante algun tiempo, hasta que esté mas instruído. Una vez decidida la admision, su amigo le dice que su mision ha terminado, y enséñale una marca ó señal que llevará á un desconocido que vendrá á buscarle y á quien deberá seguir.»
La sala de recepcion está situada en el sótano del inmueble donde el Supremo Consejo del rito celebra ordinariamente sus sesiones. Se baja por una trampa que cierra la bóveda y con ayuda de una escalera de molinero, que retiran y vuelven á poner terminada la recepcion.
El subterráneo no está alumbrado más que con una sola lámpara. En las paredes, que están pintadas de negro, hay varios jeroglíficos.
LADO DEL SUD
A.- Una roca.
B.- Una cabeza de toro.
C.- Un cocodrilo.
D.- Una pieza de moneda: en el centro, el sol; alrededor seis estrellas y la leyenda Sol solus in medio.
E.- Una harpía, mitad mujer, mitad serpiente, con dos antorchas encendidas.
F.- Una estrella resplandeciente con cinco puntas.
LADO DEL NORTE
G.- Una llana en un pentágono.
H.- Un sable ó arpado frigio, con empuñadura de oro; léese en letras de oro grabadas sobre la hoja; la palabra: Adonaí
I.J.- El busto de Jano sobre un cubo.
K.- Una mano derecha cerrada, el índice levantado mostrando el cielo.
L.- La luna en su plenitud.
LADO DEL ORIENTE
M.- La cabeza de un cabrito, con una aureola de rayos fulgurantes.
N.- Una vaso del cual se escapa un líquido blanquecino.
O.- Una cabeza de perro.
P.- Un pedestal cuadrado imitando el mármol.
Q.- Un busto con cuatro cabezas: una con el tipo de la raza blanca; otra de la raza negra; la tercera de la raza amarilla y la cuarta de la raza cobriza.
R.- Una rueda, con un genio mala; y junto á la rueda hay un Cupido que detiene su carrera.
LADO DEL OCCIDENTE
S.- Una serpiente formando varios pliegues.
T.- Un sol, con nueve rayos muy luminosos.
U.- Una urna de ágata.
V.- Un caduceo.
X.- Una figura de rio, que representa á Janto; el personaje tiene la frente ceñida con una diadema, y se halla encima de una puerta pintada.
Y.- Una representacion de Argos.
Z.- Una hoz