Boonta Eve
Las carreras de podracers están prohibidas en toda la República, sin embargo, en Tatooine, un planeta en el círculo exterior, son muy reconocidas, sobre todo la clásica de Boonta Eve, que se celebra una vez al año. Esta carrera proporcionaba grandes ingresos, pues venían corredores de todos los puntos de la Galaxia dispuestos a competir. Entre todas las clásicas, hubo una en la que se jugaba el destino de la galaxia. El encuentro casual de un grupo de fugitivos de la invasión de Naboo y un esclavo de Tatooine sería muy importante en el curso de la historia. Anakin, el joven esclavo, preguntó al grupo si habían visto alguna vez las carreras de podracers y añadió que él podía pilotar uno. Puso a punto su podracer y se preparó para la carrera.

Participaban muchos concursantes, entre ellos Ben Quadinaros, destinado desde el principio al fracaso. Ratts Tyerell, padre de familia, era el único competidor que jugaba limpiamente. El resto de concursantes eran Asesinos a sueldo, hijos que querían vengar a sus padres y otros tantos excéntricos. Sólo destacaba un Dug, Sebulba, el enemigo por excelencia de Anakin. La victoria final fue decididamente para el pequeño humano, después de extallar un par de podracers y quedar eliminados otros. Junto con las piezas que los refugiados necesitaban para continuar su viaje, el pequeño Skywalker había ganado su libertad.