Qui-Gon Jinn
Qui-Gon Jinn fue uno de los Jedi más nobles y sabios: un hombre al que sus iguales consideraban un inconformista, pero muy querido por aquellos que lo conocieron.
Muchos Jedi se dieron cuenta de que el venerable Maestro podría haber sido miembro del consejo, de no haber mediado su desprecio por sus códigos y proclamaciones. Aunque no fuera un crítico activo del Consejo, Qui-Gon reivindicó siempre la Fuerza tal como el la percibía, y no tomaba necesariamente los consejos de sus hermanos como si fueran el evangelio.

Qui-Gon Jinn estaba íntimamente conectado a la Fuerza Viviente, y no podía ignorar su poderoso influjo. Poseía un profundo respeto por todos los seres vivos. Disfrutaba de una perfecta armonía con la Fuerza y con frecuencia realizaba largos viajes de meditación a las profundidades de sus misterios, adentrándose mucho más allá de donde otros Maestros se aventuraban. La mayoría de los Jedi que lo conocían le profesaban un gran respeto y admiración.
Sin embargo, la precoz carrera de Qui-Gon estuvo marcada por su fracaso con un estudiante de nombre Xanatos. El Padawan era fuerte en la Fuerza, pero demasiado ambiciosos e impaciente. Finalmente, Xanatos abandonó la Orden para unirse a su padre Crion, y en la batalla que sobrevendría por tal motivo, Qui-Gon se vio obligado a segar la vida del hombre. Xanatos estaba furioso. Luchó con su Maestro y huyó, desapareciendo en la galaxia. Regresó, aparentemente como un hombre nuevo, pero en realidad había planeado en secreto atrapar a Qui-Gon y a su joven Padawan, Obi-Wan Kenobi. La pareja logró escapar y Xanatos volvió a huir.

La experiencia vivida hizo que Qui-Gon se mostrara abatido con respecto a su capacidad como profesor. Aceptar al joven Kenobi como su Padawan supuso un problema para él, pero con el tiempo ambos llegaron a ser como padre e hijo. Participaron en muchas aventuras por toda la galaxia, incluyendo una guerra entre colonos Wookie y las tropas de la Federación de Comercio en Alaris Prime. También creyó haber encontrado al Elegido en el transcurso de una misión en el lejano Tatooine: un niño esclavo de nombre Anakin Skywalker. Estaba convencido de que había sido la voluntad de la Fuerza lo que los había reunido.
Pero al final, a pesar de toda la sabiduría e intuición de Qui-Gon y su habilidad y elegancia con la espada láser, fue abatido por Lord Sith Darth Maul, durante la Batalla de Naboo. Obi-Wan vengó su muerte y accedió al último deseo de su Maestro: entrenar al pequeño Anakin para que se convirtiera en un Jedi.