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| | JK Rowling 'La idea de Harry llegó a mi cabeza como un destello durante un aburrido viaje en tren'

J. K. Rowling escribió su primer cuento, Rabbit, cuando era una niña de seis años. 'No he parado de garabatear desde entonces', ríe la escritora. 'Es compulsivo, así que la verdad es que no puedo decir de dónde venía el deseo. Siempre lo tuve'. Siguió escribiendo y J. K. Rowling consiguió producir dos novelas 'muy malas' para adultos y numerosos cuentos hasta que un joven brujo llamado Harry entró en su cabeza en 1990 durante un aburrido trayecto, en tren.  Rowling explica: 'Estaba haciendo un largo trayecto en tren desde Manchester a Londres y la idea de Harry simplemente se encendió en mi cabeza como un destello. Llegó ya muy bien formado. Fue como si le hubiera conocido por primera vez'. 'No tuve que detenerme a pensar muy intensamente sobre mi héroe', añade. 'Chico, no sabe que es un brujo y que le han mandado a una escuela de brujos. En resumidas cuentas era eso. La idea de que podíamos tener a un niño que se escapase de los confines del mundo de los adultos y fuera a algún sitio donde tuviera poder, tanto real como metafórico, me atrajo de verdad'. J. K. Rowling pasó los cinco años siguientes trabajando en el primer cuento de Harry Potter. 'Aunque en aquel tiempo también planifiqué y escribí algunas partes de las seis secuelas. Siempre pensé en ello como una serie de siete libros porque decidí que hacían falta siete años, desde los 11 a los 17, ambos inclusive, para aprender a ser brujo, y cada uno de los libros contaría un año de la vida de Harry en Hogwarts'. Poco después de crear a Harry, J. K. Rowling consiguió un trabajo en Portugal enseñando inglés. Siguió escribiendo sobre el joven brujo en su tiempo libre y mientras estaba allí se enamoró y se casó con el perio - dista de televisión Jorge Arantes, tras un romance relámpago. En 1994, unos cuantos meses después de la boda, dio a luz a la pequeña Jessica. Pero su felicidad duró poco. La pareja rompió tras una airada discusión en la que supuestamente Jorge la abofeteó. Rowling se llevó a Jessica y huyó a Edimburgo, Escocia, para estar cerca de su hermana Di, y allí emprendió la difícil tarea de criar sola a su hija. Llegó incluso a solicitar la versión escocesa de la orden de alejamiento para evitar que Jorge pudiera verla a ella o a su hija. 'Me criaron en una familia con dos padres y siempre di por hecho que yo criaría a mis hijos de la misma forma. No te metes en algo pensando que no va a funcionar, pero desgraciadamente la gente cambia'. Pero, a pesar de su turbulenta relación, J. K. Rowling puede recordarlo ahora con humor. 'Fue mi momento de Pamela Anderson y Tommy Lee. La verdad es que es de lo más humillante, se supone que la relación desastrosa la tienes en la adolescencia y luego aprendes, ¿no?'. Fue durante su época en Edimburgo cuando J. K. Rowling peleó más duro por hacer realidad su sueño de convertirse en una escritora de éxito. Madre soltera, vivía en un piso infestado de ratones y aprovechaba la siesta de su hija para escribir en un café las aventuras de Harry y sus colegas Ron y Hermione. Lo escribió todo a mano porque no podía permitirse el lujo de comprarse una máquina de escribir. 'Tenía que aprovechar bien el tiempo en que dormía mi hija, que entonces era un bebé. Esto significaba escribir por las noches y a la hora de la siesta. Solía ponerla en una sillita y pasearla por Edimburgo, esperar a que se durmiera y entonces entrar corriendo en un café y escribir lo más deprisa que pudiera'. 'Es sorprendente cuánto puedes hacer si sabes que el tiempo del que dispones es muy limitado. Probablemente, no he vuelto a ser tan productiva como entonces, si lo mides en palabras por hora', afirma. J. K. Rowling recuerda con cariño sus momentos robados en el café y ríe: 'Sigo escribiendo en cafés, pero ahora voy a otros distintos'.

Tiempos difíciles 'Me encontré siendo más pobre que nunca. Seguir escribiendo suponía un problema logístico'

Pero pronto la falta de tiempo dejó de ser el único problema de la aspirante a escritora. Para Rowling, fue muy difícil dedicarse a escribir y también poder mantener a Jessica. 'En el último año de escribir me encontré siendo más pobre de lo que había sido nunca. Evidentemente, seguir escribiendo suponía un problema logístico'. Pero a pesar de vivir solamente con una prestación de unas 20.000 pesetas a la semana, J. K. Rowling tuvo que seguir escribiendo para mantenerse cuerda en aquellos tiempos difíciles. Su hada madrina apareció por fin en forma de Consejo Escocés de las Artes. En 1996, se le concedió una beca de más de dos millones de pesetas, que se gastó en niñeras para poder acabar su novela. A pesar de la fe que J. K. Rowling tenía en su novela, nunca soñó el éxito de los libros de Harry Potter. Siguió escribiendo y produjo otros tres éxitos de ventas: Harry Potter y la Cámara de los Secretos, Harry Potter y el Cáliz de Fuego y Harry Potter y el prisionero de Azkaban, que superó en ventas a Hannibal, el thriller de Thomas Harris a los dos días de su publicación. Tras contemplar la primera proyección de la película, la escritora dijo: 'Conseguí una buena parte de mi reparto soñado. La verdad es que los personajes son como yo me los había imaginado'. 'El meollo del asunto estaba en que no obligasen a mis personajes a hacer algo que yo no quería que hiciesen porque estoy a medias de una serie de siete libros. Los directores se han mostrado muy dispuestos a representar fielmente el mundo de mis libros y eso era, evidentemente, la mejor forma de llegarme al corazón'. |  |
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