MADRE DE HUÉRFANOS
MERCEDES DE JESUS MOLINA
AMOR MISIERICORDIOSO PARA TODA ORFANDAD
Un carisma otorgado para bien de la Iglesia
La Beata Madre Mercedes se dejó seducir por el amado Jesús y no sólo lo siguió sino que buscó su identificación con El y cumplió cuanto le pedía; así fraguó una espiritualidad para la vivencia del Carisma que se le confió.
SER AMOR MISERICORDIOSO; y en este Carisma Mercedes derramó la riqueza de su ternura, la innata sensibilidad de un corazón nacido para las causas nobles, inclinado a la compasión, a la solidaridad, al amor misericordioso…
Perfil Humano-Espiritual de Mercedes
Es importante conocer la persona receptora de un carisma en la Iglesia. En primer lugar Mercedes tuvo una infancia feliz y una gozosa adolescencia, bajo la mirada maternal y la sabia enseñanza de doña Rosa; en el propio testimonio de Mercedes confiado a la Madre María, leemos: “su madre la crió y educó inculcando en su corazón los saludables preceptos de la moral, de la virtud, a ser firme en sus propósitos, leal a sus sentimientos, que la verdad habite en sus labios”.
Experiencia de Orfandad
Para Merceditas, a los 13 años la muerte de su
madre es una pérdida irreparable y dolorosa; pero Mercedes ya no es una adolescente, su notable madurez de repente se duplica, se ha agigantado su personalidad, es ya la señorita capaz de sobreponerse a la experiencia de la muerte, a la pérdida del ser más querido en su vida; ha sido formada y ha alcanzado la solidez del acero bien templado, tan conocido y admirado por ella en las Panoplias familiares. El Padre Villafuerte, su primer biógrafo nos dice: se entregó con ardor al lujo y a la elegancia en los vestidos; mandó a hacer trajes de mucho valor, y desde entonces parece que su pasión dominante fue el lujo y las vanidades, haciendo siempre ostentación de su natural belleza y magníficos vestidos...; en relación al caballero a quien se había prometido en matrimonio nos dice: “llegó a cobrarle un afecto tan profundo, tanto por su hermosura como por su virtud... cualidades que unidas al talento y noble porte, junto con los modales amables y vivos de su genio, cautivaron su corazón”...; y el Padre Chacón, Jesuita: “Ponía en acción todos sus dones: su natural hermosura, sus vestidos elegantes, las gracias de su armoniosa voz en el canto y su pericia en el piano, sus maneras finas y nobles, en fin, todo lo que el talento de la mujer inventa para cautivar”
Mercedes logró cuanto un ser humano puede aspirar para sentirse plenamente realizada. Su vida es extraordinaria, ya le ha sido reconocida su santidad por la Congregación para la causa de los Santos, y declarada Beata de la Iglesia. Recorramos algunos pasos y análisis previos a la Beatificación, realizados por los estudiosos romanos; fueron 17 expertos que se ocuparon del caso y nos presentan una magistral fisonomía de Mercedes. Según Carlo Snider (primer consultor), en una investigación histórica, seria y esmerada, nos la presenta así: Mercedes Molina y Ayala es “fuerte y enérgica, firme y altiva por naturaleza... dueña de sí y de las circunstancias: nunca subyugada... nunca amargada, ni áspera o rígida... es serena y afable, de temperamento fuerte y al mismo tiempo imbuida de suavidad que hacía amable su fortaleza”.
Antonio Blasucci (segundo consultor) nos asegura: Mercedes es “un prodigio de fortaleza y serenidad”. En su vida de gran “equilibrio emotivo, humano y espiritual... sobresale su serenidad exterior”. En opinión de Joseph Geraud (tercer consultor romano) “Mercedes es dueña de una psicología particularmente sòlida, completamente indemne de toda sospecha de patología mental”. El Congreso especial para la aprobación de las virtudes heróicas concluye: “La experiencia del Espíritu vivida por Mercedes es la de “un alma excepcional, a la que Dios concedió dones maravillosos y prodigiosas energías”. “Es una persona extraordinariamente virtuosa y afablemente santa”, con “gran fervor de espíritu y de obras, de acción y de ejemplos” y con una “generosa, permanente y sincera respuesta de correspondencia total y continua, a la gracia del Señor.
“Dueña de una fuerza de ánimo que aún hoy tiene poder de impresionarnos, aceptó todas las dificultades, las afrontó y resolvió, gracias a su virtud llevada hasta lo excepcional. “Vivía como sumergida en Dios, era continua su contemplación. Su historia personal es una admirable síntesis de trabajo y contemplación. Es una persona fuertemente activa y profundamente contemplativa. “TESTIGO DESLUMBRANTE DE LA OMNIPOTENCIA DIVINA”. Es su Santidad Juan Pablo II quien nos la presenta el día de la Beatificación, como la mujer identificada con Jesús: “El Espíritu Santo ha dibujado en el rostro de Mercedes los rasgos de Cristo manso y humilde, misericordioso y acogedor”.
Cortesía del:
Centro de Difusión "Mercedes de Jesús Molina"
Hna. María Isabel Celi, Directora del Centro