El origen de la comunidad de Latinoamericanos en Japón
(la real no la virtual)
La apertura japonesa hacia la recepción de latinoamericanos comenzó a finales de la década de los 80, inicialmente ante la necesidad de mano de obra no calificada, creándose un artificio legal para compensar esta falta de obreros.
Se fomenta la visa de visita familiar, es decir todos los nisseis –hijos(as) de japoneses nacidos en el exterior- obtenían visa de un año (el primer grupo recibió visa de 6 meses solamente) para visitar a sus familiares en Japón y debido al largo período de permanencia se les otorgaba permiso para trabajar y no ser carga económica en sus visitas temporales a estas islas.
Brasileños, peruanos y argentinos llegaron a estas islas en grupos de más 100 personas por vuelo casi a diario. Y aún continuaba la escasez de mano de obra, entonces se comenzó a traer sansseis –nietos(as) de japoneses- con visa técnica de un año, siguiendo la oleada de latinoamericanos al Japón.
En 1990 se reforma la ley de inmigraciones, ampliando el periodo de visa para los nisseis a 3 años y sansseis a 1 año renovables en Japón mismo (los que primeramente recibieron de 6 meses, tenían que salir del país y reingresar nuevamente).
Los sansseis después de renovar varias veces por un año, obtenían visas periódicas de 3 años igual a los nisseis, y estos últimos comenzaron a obtener la residencia permanente
Así, poco a poco nos fuimos quedando.
Actualmente, nisseis y sansseis son de Brasil, Perú, Argentina, Bolivia, Paraguay y Santo Domingo principalmente. Todos son elegibles para la visa permanente en Japón, muchos ya optaron por obtenerla, al menos legalmente somos aceptados... pero las barreras culturales e idiomáticas nos ocasionan muchos inconvenientes pero, de eso comentaremos luego.
ObservadorJP