| REFLEXIÓN SOBRE EL AVE MARÍA  Cuando siento, oh Madre, que quiero saludarte con el saludo que más te puede agradar, te digo lo que la Santísima Trinidad te envió a decir por medio del ángel Gabriel: "Dios te salve María"  Y si quiero llenarme de admiración por ti y recordar cuán santa eres y cuán agradable ante el Señor, te diré: "Llena eres de gracia"  Para confiar en tu poder de intercesión no tengo sino que repetirte: "El Señor está contigo"  Y si deseo no olvidar qué puesto ocupas entre las criaturas del mundo, te repetiré: "Bendita tú eres entre todas las mujeres"  Para recordar siempre y convencerme cada vez más que eres tú quien nos ha traído el mejor regalo que el mundo ha recibido, a nuestro Redentor y Salvador, exclamaré una y otra vez: "Bendito el fruto de tu vientre Jesús" (Kempis) |