LA ANUNCIACIÓN
RALATO DE LA ANUNCIACIÓN
Evangelio según San Lucas (Lc 1,26-38)
Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
Ese día, MARIA había terminado las tareas domésticas y reposaba en su cuarto meditando sobre su vida: la verdad de los sagrados papiros, su compromiso con José y su amor inmenso e irreprimible
para con DIOS. De repente, un Ángel del SEÑOR apareció. MARIA se estremeció de emoción.... Y con miedo de lo inesperado quedó de pie . Muy avergonzada por sus dudas lo miró en silencio. El Ángel sonriendo saludó: "¡Alégrate, llena de gracia, El SEÑOR Está contigo!"(Lc1,28) Oyendo el saludo, admirada pensó: " ¿Qué es ésto, mi DIOS?""¿Qué significan estas palabras?" Y contestando al saludo, inclinó la cabeza ligeramente y se quedó en silencio mirandole. Manifestando júbilo, el Ángel intentó tranquilizarla y dijo que era el Arcángel Gabriel y que estaba ejecutando los órdenes del Cielo: "¡No temas, MARIA! Porque has hallado gracia ante DIOS". (Lc1,30) Y le reveló que el SANTO PADRE le había colmado con SUS gracias y ELLA era alguién muy especial en el Paraíso Divino. Y continuando:
"Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin". (Lc 1,31-33)
MARIA sintió un placer indefinido y repleto de satisfación, DIOS correspondió a su amor, a su profundo y ardiente amor que a ÉL había consagrado con todo el ímpetu de su alma y con la mayor intensidad de su vida. Por esta razón, ELLA se perturbó visiblemente de emoción... Pero, recordando el voto de castidad perpetuo que había hecho, preguntó al Ángel: "¿Cómo Será esto, puesto que no conozco Varón?". (Lc 1,34) El Ángel le contestó: "El ESPÍRITU SANTO vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado HIJO DE DIOS". (Lc 1,35) Atenta y deliciando la sublimidad del amor Divino, MARIA de Nazaré continuó oyendo calladamente las palabras del Arcángel: "Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril". (Lc 1,36)
En esta oportunidad los bonitos ojos de MARIA deben haber brillado intensamente llenos de felicidad, porque ELLA tenía un cariño especial por su prima y sabía cuanto deseaba ella tener un hijo.
Y continuó el Arcángel Gabriel diciendo y argumentando con MARIA, que su voto de castidad sería resguardado, puesto que sería una concepción milagrosa, y completando, él afirmó: "Porque ninguna cosa es imposible para DIOS". (Lc 1,37)
Todo quedó en silencio absoluto... La naturaleza se detuvo, los pájaros no cantaron más, la expectativa era general... Sin embargo, para MARIA, en toda su simplicidad y modestia, era una pausa necesaria para poder respirar y así recuperar lo huelgo de sus sentidos, tan exaltados por la Bondad Magnánima e Infinita del CREADOR. Y ELLA dijo el SÍ tan esperado... el SÍ qué nos trajo al SEÑOR JESÚS, Salvador y Redentor de la humanidad. El SÍ qué nos propició la misericordia Divina y nos concedió la Vida Eterna, porque neutralizó la intensidad del Sí de Eva, aquél Si de la primera mujer al Ángel de la Oscuridad que originó el Pecado y la Muerte.
Entonces dijo MARIA: "He Aquí la esclava del SEÑOR; hágase en mí según tu palabra". (Lc 1,38)
A partir de aquél momento, DIOS completó el Decreto de la Anunciación. El Arcángel Gabriel volvió para la eternidad y MARIA no quedó más sola, empezó el Santo alumbramiento de NUESTRA SEÑORA.
NECESIDAD Y FIN DE LA ENCARNACIÓN
1.-La Encarnación era necearia en el supuesto de que Dios exigiera por el pecado una reparación digna de Él. Porque una reparación digna de Dios sólo puede darla un hombre-Dios.
2.-El Hijo de Dios al encarnar se propuso varios fines:
a) El primero y principal fue reparar en una forma digna y adecuada la ofensa que el pecado causó a su Padre.
b) El segundo, fue la salvación del género humano, envilecido por la culpa. "Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores" (1 Timoteo 1,15).
c) El tercero fue darnos ejemplo de vida, esto es, presentársenos como modelo de todas las virtudes.