Esta aventura nos ocurrió hace ya mucho tiempo... a mi y a mi gemela Mekare... cuando aún éramos pequeñas y mortales....
Nuestro poblado, como ya sabéis, estaba recubierto de cuevas, grandes, inmensas y lúgubres cuevas... En fin, un día nos dio por ir al bosque cercano a la aldea jugando con los espíritus como era costumbre en nosotras... pero ese día nos alejamos más de lo acostumbrado...era tarde y se hacía de noche, para nuestra sorpresa se puso a llover a cántaros, nosotras corrimos y corrimos, de pronto Mekare vio una cueva y me llamó...
__Vamos Maharet, hermana nos guareceremos aquí esta noche...
Yo lloraba y lloraba, mi hermana había sido siempre la más fuerte, estaba empapada y quería volver con nuestra querida madre...
Entramos en la cueva, era inmensa, era la más grande que hubiéramos visto, impresionaba a la vista...pero al menos allí estábamos a recaudo...
Nos dio por ir a recorrer la cueva, hacia un hora que estábamos allí y como teníamos frío decidimos andar...La cueva estaba rellena de pasadizos, parecían laberintos, suerte que teníamos a los espíritus para guiarnos por ellos...
Había pasadizos chiquitillos que sólo cabíamos nosotras y otros que cabían tres elefantes, eso nos extrañó y como ya estábamos allí, nos armamos de coraje y decidimos llegar hasta el fondo de los pasadizos enormes... Al fin y al cabo pensamos.._que nos puede ocurrir aquí? si nunca ha ocurrido nada en la aldea?__
Estábamos caladas hasta los huesos y teníamos k hacer una fogata cómo fuese, seguimos andando por los enormes pasadizos...Para nuestra sorpresa empezaba a hacer calor, nos alegramos y decidimos seguir más, pero ocurría algo, los espíritus estaban revoloteados y nerviosos, no querían que siguiéramos más, no sabíamos que hacer, pero como estábamos mojadas y queríamos secarnos decidimos seguir, aún sabiendo que allí abajo había algo....
Nos cogimos de la mano y seguimos avanzando, de pronto entramos en una gran sala iluminada por unas piedras enormes, en la sala había algunos huevos muy grandes, pero como se estaba calentito decidimos tumbarnos cogidas a uno de ellos y nos quedamos dormidas...
Nos despertamos al cabo de unas horas porque había algo que se movía, era el huevo, parecía que quería abrirse, yo me eché para atrás pero Mekare se quedó embelesado mirándolo.... crak, crak... el huevo se abrió....
!Era un huevo de dragón!
Qué emoción, era un dragón, y nosotras que pensábamos que estaban extinguidos...
Yo me asusté mucho, parecía un pájaro enorme, pero daba miedo...Mekare se rió de mi, me dijo que era una miedosa, pero yo seguía sintiendo algo muy raro... Los espíritus nos habían abandonada hace rato, tenían miedo, estaban nerviosos y como no les hacíamos caso, se fueron...
Pronto el pequeño dragón se puso en pié y parecía como quisiera vomitar algo... -¡dios mío!- gritó Mekare, -¡va a escupir fuego!- Nos fuimos corriendo asustadas, estábamos escondidas en un lateral de la cueva mientras observábamos al pequeño dragón. Tendría padres el pequeño? solo de pensarlo daba pánico.. El pequeño empezó a emitir una serie de sonidos muy fuertes, nos rechinaban los oídos, estaba llamando a su madre! Llamamos a los espíritus a ver que consejo nos daban, no se les entendía nada, solo hacían que revolotear, pronto escuchamos unos pasos enormes... Llegaba la madre! teníamos que salir de allí, los espíritus no guiaron, pero el pequeño nos vio y empezó a escupir pequeñas bocanadas de fuego, corríamos como el viento, pero aún así nos alcanzó un poco las ropas... Al fin conseguimos cruzar la gran sala y seguimos corriendo por los pasadizos.
Paramos un momento a coger aire y pensamos un poco, sabíamos unos pocos hechizos y los podíamos poner a prueba, pero si escapaban los dragones sería un caos en el mundo...Así que decidimos enterrarlos para siempre, conjuramos un hechizo y derrumbamos unas paredes del laberinto, preferíamos dejarlos encerrados antes de que nos hicieran daño o la gente a ellos...Al fin de día conseguimos llegar a casa, todos estaban muy preocupados. No salió nada de la cueva jamás, pero nosotras aún volvemos e intentamos escuchar los suspiros de los dragones encerrados por toda la eternidad...