Capítulo 4. La operación salida ¡Quiero decirte que me gustas! .
Pablo se encontraba hurgando en el escritorio del profesor. Abrió uno de los cajones superiores mientras movía negativamente la cabeza.
Pablo: ¿Por qué me habré dejado convencer por esta loca?
Cloe: ¡Deja ya de quejarte! Estamos juntos en esto ¿no?
Pablo siguió mirando y en uno de los cajones encontró lo que buscaba.
Pablo: ¡Encontré la llave!
Cloe: ¡Perfecto!
Todos se encontraban sentados en corro en el centro del aula de 3º6. Todos, excepto Mónica que seguía en la parra escuchando música y ojeando una revista en la otra punta de la clase.
Cloe: Bea e Isaac ahora mismo están en el baño de las chicas que hay cerca de la salida. Es el lugar mas seguro para esconderse mientras distraemos a…. ¿cuál era el nombre clave de los profes, Nuria?
Nuria: “monos castrados”
Pablo: ¿de verdad es necesaria esta tontería de los nombres en clave? ¿Y quien los está eligiendo? Mas ridículos imposible…
Nuria: (enseñando el puño) ¿Qué pasa? ¿No te gusta la idea?
Cloe: Dejad de hacer el indio. Esta es una operación muy seria, hay que estar preparados para el combate.
Pablo: Ni que esto fuera Vietnam… jajajaja
Nuria: Un detalle jefa. ¿Qué pasa con doña Mónica?
Cloe: No le digáis nada, con el asco que me tiene seguro que lo fastidiaría todo.
Pablo: A ver que yo me entere. Os quedáis dentro de clase Mónica, Nuria y tú. Yo os encierro por fuera usando la llave del profe…
Nuria: ejem
Pablo: … vale, la llave del mono castrado… ¡
Nuria: ¡¡No has dicho todos los nombres!! Nosotros también tenemos nombres claves ¿por qué no los usas?
Pablo: Paso de decir esas jilipolleces. Si usamos estos nombres claves, los que lean “Una vez más” no se van a enterar de quien coño estamos hablando.
Nuria: Pues tienes razón. Mejor usamos los nombres normales.
Cloe: (gritando) ¡YA ESTÁ BIEN! Me estáis desquiciando. >_< Vamos al grano por favor que a este paso cuando se vallan los dos solos, a Bea ya se le habrá pasado el arroz.
Pablo: pues entonces sigo. Yo os encierro por fuera usando la llave del profe y me la escondo en el bolsillo…
Cloe:… vas a decirle al conserje y al jefe de estudios (los que están vigilando la puerta de salida) que nos hemos quedado encerrados…
Pablo: … entonces vendrán a clase y dejarán la puerta de la salida libre para que salgan Isaac y Bea.
Cloe: ¡Lo habéis pillado! (A Pablo) En cuanto se vallan estos dos tu nos abres la puerta con la llave ¿vale?
Nuria: Yo sí lo he pillado, lo que no estoy tan segura es si lo han pillado los que nos están leyendo ahora mismo…
Cloe: ¿lo habéis entendido?
Pablo: Casi seguro que no… a la saca.
Nuria: Si no lo han entendido de todas maneras, hubiera molado mas usar los motes, joer.
Cloe: No empecemos otra vez, que rallada por favor…
Nuria: Esto va a ser genial. ¡Empieza la operación salida! El primer pasó de la operación.
Usar los últimos avances tecnológicos con el fin de informar a la parejita de cuando el mono castrado abandona el nido.
Cloe: ¡Nuria! Ya te vale con los motes ¡Y llámalos por el móvil de Pablo de una vez!
Pablo: ¿por qué por mi móvil?
Nuria: (marcando el número de Bea) ¿no pretenderás que gaste el saldo del mío? Lo que faltaba…
Nuria: (hablando por el móvil) Bea ¿estáis en posición?
Bea: (hablando por el móvil) Estamos en el baño a la espera de la señal para huir.
Nuria: OK (a Cloe) Están en posición.
Cloe: Ya sabes lo que tienes que hacer, Pablo.
Pablo salió de la clase y puso especial atención en asegurarse que no había nadie para ver lo que estaba haciendo. No había moros en la costa, metió la llave en la cerradura y dejó encerradas a las tres chicas dentro del aula. Se guardó la llave en uno de los bolsillos laterales del pantalón y se fue corriendo al otro edificio para avisar al jefe de estudios y al conserje. Mientras, dentro de la clase Mónica que estaba pintándose las uñas, al ver cerrada la puerta se extrañó, así que se quitó los cascos del walkman.
Mónica: ¿Qué hace cerrada la puerta?
Cloe: (con toda la tranquilidad del mundo) Nos hemos quedado encerradas.
Mónica se pintó el dedo entero de la sorpresa, se levantó, empezó a dar vueltas por la clase nerviosa y a chillar.
Mónica: ¿¿¿Qué??¡¡Eso no puede ser!! ¡Tengo cita en la peluquería!
Nuria: Agárrame, que la atizo.
Cloe: (sujetando a Nuria) Tranquilas, solo estaremos aquí un rato. Pronto Pablo nos abrirá.
Se empezaron a oír detrás de la puerta las voces de Pablo, el jefe de estudios y del conserje. Había llegado el momento de la parte más complicada de la operación, la salida sin ser vistos de Bea e Isaac.
Cloe: Nuria, llama a Bea que oigo detrás de la puerta al jefe de estudios.
Nuria: (llamando al móvil de Bea) Bea, ya podéis iros.
Bea: Entendido, muchas gracias a todos.
Nuria: Dáselas a Pablo, que le he dejado sin saldo Jejejeje. Esto se corta ya, date prisa que seguro que vuelven pronto.
La llamada se cortó al quedarse el móvil el que llamaba Nuria, sin dinero. Bea miró a ambos lados de la puerta antes de salir del baño con Isaac, el cual estaba apoyado en ella. No podían ir muy deprisa pero fueron tan rápido como pudieron. La pequeña cabina donde se sentaba a vigilar el conserje estaba vacía, entraron en ella y le dieron al interruptor que abría la puerta. Ahora que la puerta estaba abierta, estaban a muy pocos metros de la libertad (que bien me ha quedado). Salieron del instituto sin problemas, aunque no aminoraron la marcha asta que estuvieron seguros de que se habían librado. Estaban cansados, sobre todo Bea que tenía que cargar con el peso de Isaac aunque eso no la importaba, estaba muy feliz de haberlo conseguido y de poder estar con él.
Bea: (agotada y con los músculos entumecidos) ¿Te importa que paremos en algún sitio? Es que estoy un poco cansada.
Isaac: Yo también, gracias por dejar que me apoye en ti. ¡Venga, que te invito a un refresco! *^^*
Bea: (emocionada) - ¡¡que bien!! Que majo…. Que ilusión… - *_*
El muchacho se empezó a reír para él solo. Bea se extraño y se le quedó mirando. Cuando Isaac fue a hablar sus caras quedaron a muy pocos centímetros, esto hizo que se pusiera aun más nerviosa y tragara saliva.
Isaac: Estaba pensando…
Bea: (emocionada) ¿el que?
Isaac: Que la próxima vez podías llevarme a caballito jajajajajaja ><
Bea se puso rojísima y miró para el lado contrario.
Bea: tonto. U
No tardaron en llegar a una terracita bastante mona. Las mesas y las sillas eran de mimbre y estaba muy concurrida. Se acomodaron en una de las mesas y el camarero enseguida les atendió
Isaac: Una coca cola y un Nestea.
El camarero se fue a por su pedido. Bea estaba muy nerviosa, hoy Isaac estaba muy guapo y no podía dejar de mirarle. Lo malo era que lo hacía tan descaradamente que temía que se diera cuenta.
Bea: En el instituto no has querido contarnos nada ¿Cómo te caíste?
Isaac: Es que…
Parecía que le costaba hablar del tema.
Isaac: Hace unas días que… me duele mucho la rodilla. Cuando esta mañana subía las escaleras… simplemente no pude mover la rodilla del dolor que tenía y me caí.
Isaac se arremangó el pantalón para que Bea pudiera ver su rodilla, la tenía enrojecida.
Isaac: ¿ves? Yo creo que me di un golpe y por eso me duele.
Bea: A lo mejor te has roto algún hueso o algo así ¿te la ha visto un médico?
Isaac se volvió a colocar el pantalón y puso cara seria.
Isaac: No, no se lo he dicho a nadie.
Bea: ¿pero por qué? Es normal ir al médico…
Isaac: Es que si es cierto que la tengo lesionada estaré un tiempo sin poder jugar al fútbol. Ya llevo perdidos dos entrenamientos y como siga así… me expulsarán del equipo.
Para Isaac el fútbol era muy importante. Su sueño era llegar a ser jugador profesional algún día al igual que su padre. Jugaba en el equipo del instituto junto con Miguel y Pablo.
Isaac: Además, no me fío nada de los médicos. Son unos mata-sanos.
Bea: Eso es una bobada, deberías ver a un doctor…
Isaac: (muy serio) No quiero hablar mas de este tema, por favor. Me hace ponerme de mal humor.
El camarero dejó los refrescos encima de la mesa.
Camarero: (sonriendo) ¡Aquí están los refrescos! Que los disfrutéis parejita…
Al oír esto, los dos se ruborizaron y se quedaron cortados. Isaac cogió su coca cola, le puso una pajita y la empezó a beber despacio, Bea al no saber que decir, hizo lo mismo.
Isaac: Creo que tengo que darte las gracias. Por ayudarme cuando estaba en el suelo… y no dejarme solo. Bea: No hace falta que me las des, tú hubieras echo lo mismo por mí ¿verdad?
Isaac: (sonriendo) Claro ^^
Bea: (roja) - ¡¡Que sonrisa mas bonita!! Wwooo no puedo creerlo, esto es estupendo. Este es el momento ideal para confesarle mis sentimientos, ahora o nunca…- Esto… Isaac… yo…
Isaac: (sonriendo) ¿si?
Bea: (tragando saliva) – No puedo hacerlo, cuando me sonríe me deja sin habla…-
Bea estaba estrujando como una loca una de las servilletas de papel que había en la mesa, Isaac estaba muy tranquilo mirando a la gente pasar por delante y terminándose de beber su refresco.
Bea: Pues que tu me…
Miguel: ¡¡Weeennass!!
Bea: -La madre que te…- !
Miguel: ¿Qué hacéis aquí? ¿No habías ido tú a clase hoy Isaac? ^^
Isaac: Si pero, Bah, es muy largo de explicar.
Bea: - ¿Qué haces TU aquí? ¿No ves que sobras????????????????-
Bea estaba rabiosa, la habían estropeado su declaración de amor. Miguel siempre tenía que estar en medio.
Miguel: Oye tío ¿Por qué no fuiste ayer por la tarde a entrenar?
Isaac: No me encontraba bien, me dolía…
Miguel: Ya, la rodilla. ¿Habéis visto por casualidad a Natalia?
Bea: (cruzada de hombros con cara de mala leche) No que yo sepa.
Miguel cogió una silla de la otra mesa la puso al revés y se sentó con Bea e Isaac. Bea estaba de morros, esperaba que los saludara y se fuera pronto, no que se les acoplara…
Miguel: ¡Esa chica me tiene más que harto! No hace mas que perseguirme, parece mi sombra. Que si espérame, que si quedamos esta tarde… me está empezando a sacar de mis casillas. Como siga así se está rifando una ostia y ella tiene todas las papeletas.
Bea estaba fuera de sus casillas, había intentado no contestarle por educación, pero que encima hablara mal de sus amigas era el colmo. Bea dio un golpe a la mesa y se levantó de repente.
Bea: (gritando enfadada a Miguel) ¡Eres un caradura! No puedo creer que digas eso de Natalia ¡Ella te quiere mucho!
Los dos chavales se quedaron sorprendidos. Bea nunca perdía los papeles, era una chica bastante tranquila, no saltaba por cualquier cosa. Miguel también se levantó pero aparentando estar calmado ante el comentario de Bea.
Miguel: Puede que yo sea un caradura pero… reconócelo Bea. Es normal que defiendas a Natalia ya que tu haces lo mismo persiguiendo a Isaac. ¿O es que crees que no me he dado cuenta de por qué os quedáis en la parada?
Isaac: (sorprendidísimo) ¿eso es cierto Bea?
Bea se quedó tan blanca como la nieve pero no menos que Isaac que los estaba mirando con una cara de espanto terrible. Miguel no solo la había destrozado la oportunidad de declararse, sino que por su culpa, ahora Isaac se había enterado de lo que sentía, pero de la peor manera. Temblando de rabia y de impotencia, le empezaron a resbalar las lágrimas por sus mejillas hasta caer al suelo. Estaba furiosa y quería que la tragara la tierra, salir corriendo. Pero no, no iba a dar a Miguel ese gusto. Puede que ya no pudiera volver a acercarse a Isaac, pero de esta Miguel no iba a salir de rositas, no esta vez. Bea se acercó a Miguel intentando que no le temblara la voz al hablar.
Bea: ¿sabes? … creo que as echo mal los cálculos por que… ¡Enhorabuena, la rifa la as ganado tú!
Bea le propinó en el carillo derecho de Miguel una sonora bofetada, acto seguido salió corriendo llorando desesperada.
Bea: (mientras lloraba y corría) – No puedo creerlo, miguel es un estúpido. Ahora Isaac lo sabe todo, ¡no quiero perderle como amigo! Que raro… antes era tan feliz y ahora… no voy a poder volver a mirarle a la cara-
Isaac y Miguel estaban desconcertados mientras veían a Bea alejándose llorando. Miguel se acariciaba la mejilla, la había dado bastante fuerte pero este estaba más herido en su orgullo que el dolor del tortazo en sí.
Miguel: ¿Quién se ha creído que es esa niñata de mierda? Otra igual que Natalia, tal para cual… esta me la paga.
Isaac, que había permanecido paralizado asta ese momento se levantó de la silla furioso.
Isaac: (gritando enfadado) ¿¿qué te crees que has hecho?? Yo te hubiera echo lo mismo o peor ¡¡No debiste hacer ese comentario solo por que te había dejado mal!!
Miguel: Ahora resulta que estas de su parte ¿Es que Bea te gusta?
El chico se ruborizó un poco, Miguel era único para sacar los colores a la gente. Demasiado sincero para su gusto…
Isaac: ¡Y eso que importa! ¿Cómo puedes estar seguro de lo que has dicho antes?
Miguel: Isaac, por favor ¡tienes que estar ciego para no darte cuenta!! Te espera en la parada todos los días, te pone ojitos y se pone como un pimiento cada vez que habla contigo…
siguiente 