
Capítulo 2. M & C Juntos para siempre.
Cloe se extrañó bastante al verlo en la valla, no es muy normal que un ex te persiga todo el día, además, por lo del recreo, la muchacha estaba a la defensiva con él.
Miguel al darse cuenta de que se dirigía hacia la valla, la saludó con la mano.
Miguel: (Sonriendo) ¿Dónde estabas? Llevo esperándote un buen rato ¿Cómo es que sales tan tarde?
Cloe: (Un poco molesta) ¿Y tu que haces aquí esperándome?
El chico puso cara de orgullo mientras se reía.
Miguel: Pues créeme que no ha sido fácil esquivar a Natalia y al resto de mi club de fans. ^^
Cloe: - Será creído- (con sarcasmo) Te iría bien un poco de modestia .
Miguel: (Riendo) ¿Modestia? ¿Qué es eso? ¿Se puede comer?
Cloe: Anda que… ¬¬U, olvidalo.
Miguel: Todavía no me has contestado a lo que te he preguntado antes.
Cloe: ¡Y tu tampoco a mí!
Miguel: (Con soniquete) Pero yo pregunté primero…
Cloe: Eh… (Intentaba replicar pero no se le ocurrió nada) Vale, esta vez me has pillado. Pues ná, que tenía que recoger un papel de...
Miguel: ¡Déjamelo ver!
Al decir esto Miguel agarró el papel que la peliroja sujetaba con una mano y empezó a leerlo mientras caminaba,
abandonando el recinto del instituto y yendo hacia la calle.
Miguel: ¡Pero si es el papel de las actividades de este año! A ver que hay… fútbol, voleibol, coro, teatro, baloncesto… ¿A que te vas a apuntar?
Cloe: No lo sé, supongo que a coro como todos los años.
Cloe llevaba yendo a coro desde hacía dos años, cuando empezó a ir al instituto. Le gustaba mucho cantar y no lo hacía nada mal. En realidad tenía mucho talento, pero ella no le daba importancia.
Miguel: Si te apuntas quiero ir a verte a los ensayos. ¿Puedo?
Cloe: No creo que te dejen entrar.
Después de este comentario se hizo un silencio muy incómodo. Era un día muy soleado y tranquilo, no se oía ningún ruido, solo algún coche de vez en cuando. El silencio se mantuvo durante un minuto hasta que Miguel forzado, lo rompió.
Miguel: ¿Qué tal te va todo?
Cloe: No demasiado bien,(suspiro) tengo problemas con Natalia.
Miguel: Creo que sé a lo que refieres… ¿Te importa que nos sentemos un momento en el parque?
La muchacha no tenía prisa por regresar a su casa, sus padres siempre viajaban por negocios y nunca estaban. Tenía que cuidar de la casa, y ocuparse de las cosas que normalmente las chicas de su edad no hacían, como prepararse la comida, hacer las compras del hogar y demás quehaceres domésticos.
Cloe: Vale, No tengo prisa por llegar a casa.
Atravesaron una calle peatonal, pasaron por delante del centro comercial de la ciudad y torcieron a la derecha. Rodeado de un gran número de árboles y flores se imponía el parque principal, muy cerca de la biblioteca pública. Anduvieron por allí un rato y se detuvieron en un banco que había al lado de una fuente grandísima.
Miguel se sacó un trozo de pan del bolsillo (sería seguramente la sobra de su bocadillo del recreo) lo desmenuzó y empezó a dar de comer a los pajaritos que se paraban.
Cloe: (Sonriendo) Bien, suéltalo ya…
Miguel: (Con un tono serio tirando el pan al suelo) Yo en realidad, quería pedirte perdón. No sabes cuanto siento lo que te hice. Cuando… bueno, pasó lo que tú ya sabes. Saliste corriendo y me pasé meses sin verte a si que no te pedí disculpas.
Cloe estaba sorprendida, él siempre había sido muy orgulloso, le importaba mucho lo que pensaran los demás de él. No creyó que fuera capaz de admitir que se había equivocado.
Miguel:… aunque no deberías haberte puesto así conmigo, al fin y al cabo tú hiciste lo mismo.
Si la pobre antes estaba sorprendida, ahora mucho mas, estaba flipando en colores. ¿De que estaba hablando?
Cloe: O.O Espera un momento ¿Qué yo te hice qué? ¿Pero qué me estas contando?
Miguel tiró el último trozo de pan con mucha fuerza, y este se perdió entre los árboles.
Miguel: Haber Cloe, lo sé todo. No hace falta que finjas, hace tiempo que lo sé.
Cloe: (Alterada) De verdad esto cada vez se vuelve más abstracto. ¡No finjo nada! ¿El qué sabes?
Miguel: Que tenías un rollo con Cesar.
Cloe se levantó del banco como si alguien la hubiera pinchado con un alfiler y las palomas alzaron el vuelo. No podía creer lo que la estaba diciendo. Cesar había sido siempre como un hermano para ella. Se conocían desde siempre y se llevaban muy bien, pero ese mismo verano se mudó a otro país. Cesar por aquella época estaba saliendo con Nuria pero después del verano, lo dejaron por que sabían que la distancia era demasiado grande. Cloe miró a Miguel con una expresión de - ¿tu eres tonto o que?- y -¿esto a que viene?-
Cloe: ?_? ¿Yo con Cesar? ¿De donde has sacado eso? ¡¡Sabes perfectamente que era el novio de Nuria!!
Miguel no se movió ni un ápice del banco. Estaba acalorada de la rabia de pié frente a él, el chico se levantó también.
Miguel: Unas semanas antes de que cortásemos empezaste a ponerme excusas para no quedar, uno de esos días me dijiste que no podías quedar porque te ibas a ver a tu abuela enferma, a si que quedé con Isaac.
Isaac había sido el mejor amigo de Miguel desde que les alcanzaba la memoria. Era un tipo atlético debido a los muchos años jugando al fútbol, su deporte favorito. Cabello castaño y unos ojos castaños verdosos, al igual que Miguel, él también era bastante orgulloso.
Miguel: Cuando íbamos por los recreativos ¡Te vimos por un escaparate en una tienda con Cesar!
Se estaba quedando de piedra, le temblaba la barbilla de rabia, apretaba los puños con fuerza, entonces Miguel hizo algo que
Cloe no se esperaba, la abrazó. La muchacha se quedó paralizada sin saber que hacer, la faltaba el aire.
Miguel: Pasé unos días muy malos, pensaba en que te había fallado para que me estuvieras engañando. Cada vez que te veía en clase hablando con él me ponía de los nervios pensando que te estaba perdiendo. Por eso cuando el día de nuestro aniversario me pediste que quedáramos te dije que estaba enfermo, quería que probaras un poco de tu propia medicina. Me sentía solo, triste, vacío…
La chica se apartó bruscamente de Miguel y se puso la mano en la cabeza, como si le costara asimilar lo que este la estaba diciendo.
Cloe: (Temblándole la voz) ¡No puedo creer lo que me estas diciendo! A si que...todo fue por… celos.
El chico se intentó acercar a Cloe al ver el estado de ésta, pero ella se dio la vuelta para que no la viera las lagrimas que desde hace unos segundos le caían sobre el rostro.
Cloe: (Chillando) ¡¡¡ERES UN IDIOTA!!!! ¿Quieres saber la verdad? Esta bien, Cesar me acompañó a esa tienda para ayudarme a elegir un regalo para ti. ¡El regalo de nuestro aniversario! ¡ERA UNA TIENDA DE DEPORTES!
Miguel estaba visiblemente afectado por sus palabras. Él no tenia ni idea de nada. Se había movido solo impulsado por los celos, sin pensar que tal vez fuera todo imaginaciones suyas.
Cloe: (Temblando) Así que... como creías que estaba con Cesar, ¡¡¿¿Pensaste que lo mejor era enrollarte con una de mis amigas??!! tú
Miguel: ¡Espera! ¡Las cosas no fueron de ese modo! Es que… los celos me perdieron, por favor escúchame solo un momento.
Estaba tan convencido de que me engañabas que me cegué completamente, no era mi intención besarme con Natalia. Ella se me declaró cuando estaba en el parque para despejarme de tantas dudas que tenía en la cabeza, me dijo que sabía que estabas saliendo conmigo, que no esperaba nada a cambio pero que ya no podía ocultarlo por más tiempo.
Cloe, quiero que me perdones por favor, quiero que enterremos el pasado. Tienes razón, soy un idiota de campeonato pero cremeque me arrepiento cada día. Yo te quería demasiado, ese beso con Natalia no significó nada para mí. Intenté olvidarte, hacer que desaparecieras de mi vida. Pero no puedo olvidarte, nunca he dejad de pensar en ti ¡¡TE QUIERO!!
Ahí a Cloe se le colapsó todo, estaba totalmente echa un lío y esto la impedía pensar con claridad. Los recuerdos se agolpaban en su cabeza de tal manera que parecían dar vueltas.
Cloe: - ¿Por qué ahora? Después de tanto tiempo... ¿Todavía me quieres?-
Miguel: Por eso… ¿Querrías volver a ser mi novia?
Miguel se llevó la mano al bolsillo y sacó algo que a Cloe le resultaba muy familiar, era un anillo.
Miguel: ¿Te acuerdas de él? Este anillo te lo regalé pos San Valentín. Quiero que te lo quedes porque siempre ha sido tuyo.
Miguel le puso el anillo en la palma de la mano, esta lo cogió con cuidado, lo levantó al sol y empezó a leer un mensaje que tenía el anillo grabado por dentro “M & C Juntos para siempre”
Cloe: - M & C juntos para siempre… ¿Qué hago? Todo es tan de repente… tantas noches lloré por ti. Pero ahora las cosas son diferentes y aunque lo intentáramos de nuevo, me temo que ya no sería lo mismo. ¿Es que no lo entiendes?-
Se quedó callada, era una decisión difícil. Ya no estaba segura de nada, ¿Era amor lo que sentía por Miguel? ¿Podría fingir que nada había pasado?? Eso no, le era imposible fingir. Miguel al ver que Cloe no decía nada, se empezó a poner nervioso.
Miguel: No hace falta que me contestes ahora mismo, puedes pensártelo unos días…
Cloe: (Llorando) No, no puedo hacerlo.
Miguel: ¿Por qué?
Cloe: Puede que te haya perdonado pero no he olvidado ¿sabes? Tu y yo no podríamos ser felices, ya no confiamos el uno en el otro… yo estaría angustiada ¿Quién me dice que no lo volverás a hacer?
Miguel: ¡Cambiaré! Te lo prometo. Haré lo que tú me pidas...
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