17 Septiembre, 2004
Multitudinaria Rueda de Prensa
Rocío Jurado reconoce su enfermedad
"No quiero dar la impresión de ser una mujer vencida. Voy a seguir luchando por mi vida y por estar más tiempo con los míos".
"La verdad, es que no sé cómo empezar. Han sido momentos muy malos en mi vida. Estaba en Cádiz cuando sufrí dolores de estómago, acudí a la consulta del doctor Antonio López Cano, y me dijo que me marchara a Madrid, que no iba a poder cantar en mi próxima actuación, en Las Colombinas. Ese momento fue muy duro, pero le hice caso pensando que no sería para tanto, que quizá el médico exageraba",
"Pues, ojala todos los médicos fueran tan claros como él, que me puso en el camino correcto para atajar mi enfermedad".
Tragando saliva y acariciándose su melena, Rocío continúa narrado los peores días de su vida.
" En Madrid me atendió el doctor Emilio de Vicente, un médico de lo más grande que hay en España, junto con su equipo, y me dijo que tampoco podría cantar al día siguiente. Le sugerí que por qué no me mandaba algún analgésico que me aliviara los dolores y el doctor me dijo que tenía un tumor maligno, un cáncer, en segunda fase muy difícil de diagnosticar, que debía ser extirpado rápidamente porque interfería en todo el proceso digestivo y aumentaba los niveles de bilirrubina en sangre. En ese momento el mundo se me vino abajo, me hundí, me dije: ‘esto se ha acabado’".

"Me daba mucho miedo entrar en el quirófano, además soy diabética y tengo muchas alergias, hasta el punto que un simple resfriado me dura más de lo habitual. Esto era tan gordo que me dije, ‘del quirófano no salgo’, pero gracias a Dios me cogieron las manos adecuadas. Todo el equipo de la clínica Montepríncipe se ha portado de maravilla conmigo, han sido unos verdaderos ángeles. Durante la operación me limpiaron el cáncer, que tenía un núcleo muy malo. Ha sido una operación a conciencia. Ahora me marcho a Houston porque tengo que hacerme unas curas muy ligeras por prevención, durante cinco o seis semanas. Soy consciente de que también podría seguir esa terapia en España, pero sé que allí voy a estar más tranquila, voy con mucha esperanza, no quiero dar la impresión de ser una mujer vencida. Voy a seguir luchando por mi vida y por estar más tiempo con los míos".

"Mi marido, José Ortega Cano ha estado a mi lado todo el día. Mi hija, Rocío, no se ha separado de mí, ha dormido todos las noches en un sillón. Mis hermanos, Amador y Gloria, mi cuñada, Rosa y mis sobrinas han estado al pie de mi cama continuamente. El novio de mi hija Rocio, Fidel Albiac, que es una bellísima persona, se ha encargado de todos los trámites para mi ingreso en la clínica Anderson de Houston. Desde la cama he sentido el cariño y el apoyo de amigos y admiradores. Estoy verdaderamente agradecida a todos".

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"En primer lugar, ahora está mi persona, pretendo ser más egoísta conmigo, creo que es el momento, nunca antes lo había sido. Además quiero disfrutar de mi marido, mis hijos y mis nietos. Luego, cuando esté más recuperada quiero volver a los escenarios".