Osiris
sucedió en el gobierno de los hombres a su padre Geb. Durante su reinado, consiguió enseñarles la agricultura y les otorgó la civilización, inaugurando una época de prosperidad. En cuanto a su vida personal, siguiendo una característica común entre las monarquías divinas, contrajo matrimonio con su hermana Isis. Su gobierno se extendía eficaz por todo El Nilo, habiendo nombrado como visir a Thot, mientras que Anubis y Upuat se erigían en caudillos de las importantes conquistas territoriales de su reinado. <o:p></o:p>
La paz en el reino se extendió durante 28 años. Sin embargo, su hermano Seth, representación de la maldad, recelaba de Osiris y deseaba ocupar su trono. Para ello tenía que matar a su hermano y hacerse con el poder sobre los hombres, ideando un terrorífico plan fraticida.<o:p></o:p>
Seth invitó a un suntuoso banquete a su hermano Osiris. Durante el mismo, descubrió un bello y rico cofre. Para amenizar la comida, aseguró que quién lograse introducirse en él, obtendría como regalo el preciado baúl. Todos los comensales lo intentaron con resultados infructuosos. Osiris se negaba a introducirse dentro del cofre. Seth lo había mandado hacer especialmente de la talla de su hermano. Después de mucho insistir, consiguió que Osiris se introdujera. Una vez dentro, Seth, presuroso, clavo la tapa y encerró a su hermano. Se dirigió a la orilla de El Nilo con el pesado cofre y lo arrojó a las aguas. En este punto, según nos cuenta Plutarco, el baúl, siguiendo la corriente del río, consiguió llegar a la ciudad de Biblos, donde quedó varado.<o:p></o:p>
En Biblos, el cofre quedó enquistado en un árbol. El rey de la ciudad mandó cortarlo y fue empleado como columna en su palacio. Isis pronto se dio cuenta de la noticia. Se dirigió hasta la antigua ciudad fenicia y consiguió rescatar el cuerpo. Su intención era volver a darle vida a través de sus artes mágicas. Para ello se escondió en los pantanos de Shemnis, junto con el hijo común de ambos, Horus.<o:p></o:p>
Una noche de luna llena, Seth se encontraba cazando en las cercanías de los pantanos donde se ocultaba Isis con su hijo y el cadáver de su marido. Seth pronto les descubrió. Agazapado, esperó un momento en que Isis se encontraba ausente. Consiguió raptar el cuerpo del difunto Osiris y se lo llevó. Decidido a destruir completamente a su hermano rival, descuartizo el cuerpo en catorce partes que repartió entre los catorce nomos o provincias de Egipto (cada nomo se enorgullecía de tener su propia reliquia).<o:p></o:p>
Isis, cuando descubrió la malvada acción de su también hermano Seth, recorrió todo el país buscando los diferentes miembros de Osiris. Consiguió recuperar todos, excepto el miembro viril. Con vendas, unió las diferentes partes, convirtiendo a Osiris en la primera momia egipcia, y darle vida. De esta manera, Osiris había pasado a ser el dios de los muertos, pero también el de la resurrección. Una vez vuelto a la vida, se dedicó a la educación de su hijo Horus, para preparar su etapa en el trono asegurando un reinado de prosperidad y paz.<o:p></o:p>
Este mito era de enorme importancia en el sistema religioso egipcio. El mito alcanzó gran popularidad entre los egipcios que lo celebraban con grandiosas fiestas. Toda la doctrina que se generó tomaba como base esta singular experiencia de Osiris, el único que había conseguido regresar de la muerte. Es lógico, por tanto, la enorme trascendencia que tuvo para el pensamiento egipcio.<o:p></o:p>