| Elektra, por OoºAd€_ChaNºoO Capitulo dos: Enfermedad ------- -Tengo una idea- Dijo Hideki una vez ingresado al gimnasio Elektra y Ren- ¿Qué les parece si jugamos un partido?- -Bien, pero revueltos, para que no empecemos con las diferencias de sexo- Dijo Sen. Todos estuvieron de acuerdo, y quedaron en el siguiente orden: Sen, Yoh, Elektra, Manta, Otto/ Hideki, Ren, Horo-Horo, Cyndy (invención mía) y Faye. Comienza el partido, Sen tiene el balón, se lo pasa a Yoh, que es marcado por Ren, que le quita el balón y encesta. Faye tiene el balón, pero Yoh se lo quita, corre y se lo pasa a Elektra, que es marcada por Horo, pero este se distrae mirándole las piernas y la chica lo esquiva y encesta. Yoh tiene el balón, pero es marcado por Ren, hay unos varios pases, pero se nota la rivalidad entre el chino y el castaño. El partido estaba muy peleado, Elektra de pronto comenzó a debilitarse y se veía muy pálida. -¿Estás bien?- dijo Sen -Si- Dijo ella, pero de pronto empezó a respirar muy pesadamente- Bueno, tal vez no tanto. -Será mejor que descanse- Dijo Hideki. -Creo que para una mujer un partido como este es muy difícil- Dijo de pronto Ren. -No, voy a seguir- Dijo Elektra, mirando con furia a Ren.- La palabra debilucha no esta en mi diccionario- El partido continuó, pero los capitanes de equipo estaban preocupados. Elektra tiene el balón, pero Ren se lo quita, ella corre y hace lo mismo que el chino, Ren se enfurece al ser marcado por Yoh y no poder continuar, Elektra encesta. El partido estaba muy reñido, de pronto Elektra se detuvo, estaba muy mareada y sentía un sudor frío recorrer su frente, intentó continuar, pero se sentía mal, sus ojos se tornaron blancos y se arrodilló. -¡Elektra!- Dijo Sen, corriendo hacia ella- - Estoy bien- dijo ella intentando ponerse en pie, pero no lo lograba. - Ja, aún con tus mayores esfuerzos no te puedes levantar- Dijo Ren. -Será mejor que suspendamos el partido y lo dejemos como un empate- Dijo Hideki.- Además el tiempo de entrenamiento se terminó hace 10 minutos. Todos quedaron de acuerdo. -Si quieres puedo llevarte a tu casa- Le dijo Horo a la chica de ojos rojos. -No sería mala idea- concluyó la capitana. --En el camino-- -Elektra, ¿qué te pasó mientras jugábamos?- Dijo el peliazul preocupado. -Bueno… es que… estoy enferma, pero los médicos no saben lo que tengo- Dijo ella. - ¿Qué?- - Si, mi familia se mudó acá porque hay mas trabajo, pero además por mi enfermedad- -…Ojalá que no sea nada grave…- -Si…- - ¿Te puedo preguntar algo?, ¿porque tus papás te pusieron “Elektra” si en Francia les cuesta pronunciar la “r”?- -Bueno, mi padre es japonés y siempre le gusto ese nombre, además le gustaba reírse cuando la gente intentaba pronunciar mi nombre…- -¿Sólo por eso?- Dijo Horo. -Bueno… en realidad es por algo más…- -¿Y qué es?- -No te lo voy a decir. Y ya deja de molestarme- Cuando llegaron al edificio donde vivía Elektra, esta cerró la puerta sin decir adiós, o gracias. Horo-Horo notó que su casa quedaba muy cercana a la pensión. En la tarde, cuando oscurecía, seguía lloviendo. Yoh salió a comprar las cosas para la cena junto a Manta y se topó con Elektra, parada en medio de la calle y mojada entera. Llevaba una chaqueta negra larga y ajustada. -¿Elektra, qué haces aquí?- Dijo Manta -Nada que te importe- Dijo ella muy cortante. -Bueno, a mí si me importa- Dijo Yoh. -No seas mentiroso y vete de una vez- -No me voy porque no estoy mintiendo, ¿Qué haces acá sola en medio de la lluvia?- - ¿Si te digo la razón me dejarás tranquila?- -Tal vez- - Bueno, me fui de mi casa y no pienso volver hasta mañana.- Dijo ella. -¿Qué, y piensas quedarte aquí toda la noche?- - Ya respondí tu pregunta, ahora déjame en paz.- -Ven a mi casa- -No- - Si, vas a venir, yo vivo en la pensión que está unas calles mas adelante.- Finalmente Elektra cedió y fue a la pensión. -¡¿Qué hace ella aquí?!- Dijo Anna, furiosa. -Bueno… ella… vino a pasar la noche con nosotros.- -¡Ni loca dejaré que ella se quede aquí!- - Por lo que tengo entendido esta es una pensión ¿cierto?- Dijo Elektra – No te preocupes, voy a pagar para pasar la noche aquí. -Me parece- Dijo la rubia. -Vaya, ¿qué hace una debilucha como tú aquí?- Dijo Ren, riendo. Acababa de entrar a la habitación. - Que pensión mas odiosa, sabes Yoh Azakura, gracias por invitarme a tu hogar, pero prefiero mil veces dormir en la calle a soportar las pesadeces de tus amigos- Dijo Elektra caminando hacia la puerta. Pero fue detenida. -Ya, no es necesario que te vayas, solo bromeaba.- Dijo Ren. - Lo siento, pero tampoco me gusta que la gente me moleste- -AAAAALTO TODOS- dijo Horo, que salia de la cocina con un pan, pero lo soltó cuando vió a la pálida chica de ojos rojos.- Elektra no es una debilucha, ella está enferma.- -Gracias por revelar mi vida privada- Dijo la joven, y salió dando un portazo. -¿Enferma? Dijeron todos los que estaban presentes. -Elektra, espera- Dijo Anna. –Quédate en la pensión esta noche. -No necesito tu lastima- Después de una discusión con Anna, Elektra se quedó en la pensión. Cuando salió al patio por la noche se topó con Ren, que estaba entrenando. Ella se sentó y comenzó a mirar las estrellas. -Lo siento- Dijo Ren, deteniendo su entrenamiento.- No pensé que llegarías defectuosa a jugar. Ella frunció el seño pero no dijo nada por unos minutos, luego habló. -Desde pequeña he soñado con ser una gran basketbolista, según un amigo deportista, soy buena en eso, pero por culpa de esta enfermedad… el doctor me prohibió hacer deportes, pero yo no puedo renunciar a mi sueño, siempre practico en secreto y hoy… justo hoy me vino una recaída- Los ojos de Elektra mostraban una profunda tristeza. -Yo no sabía que tu…- - Mi padre me puso Elektra, porque desde que nací he tenido que ser fuerte, luchar contra esta maldición. Pero quien eres tú para entender eso- Dijo ella, se levanto y se fue. Ren quedó con culpa en su conciencia, ya que nunca pensó que alguien tan antipático pudiera tener algún problema. CONTINUARA ->>Ir al capitulo tres<<- |