| Sathya Narayana, Sai Baba como luego se lo conoce, fue el octavo hijo, al igual que lo fue Sri Krishna.
Eswarama, la madre elegida, un ejemplo de amor, devoción, servicio y sacrificio en el más alto nivel.
Eswarama nació en una aldea llamada Kolimikuntha, a más de mil millas de Puttaparti, en una granja propiedad de su padre el Señor Suba Rajú, un ardiente devoto del aspecto Eswara de Dios.
Suba Rajú alentado por su gran fe le construye a Eswara un Templo en la aldea. Poco tiempo después tiene una hija mujer, a quien le pone el nombre de Eswarama, es decir el Nombre de Dios más el sufijo femenino; ello auguraba ya su futura gloria.
Su nombre significa Madre de Eswara, Madre de Dios.
El traslado de la familia hasta las orillas del Río Chitravati, frente a Puttaparti, se debió a la insistencia de un pariente cercano, quien los persuade de vender las tierras áridas que poseen en Kolimikuntha, lugar inhóspito donde reinaba un clima riguroso y se encontraba rodeado de una espesa selva, en la cual se ocultaban bandidos que hacían peligrar sus vidas. Les ofrecía a cambio un mejor lugar, de tierras fértiles y clima más benigno, además de entregar en casamiento a su hijo mayor, Peda Venkapa, para que fuese esposo de Eswarama.
Se pone en marcha de este modo el Plan Divino.
La familia Rajú emigra y se establece entonces en las riberas del Chitrava, en la margen opuesta a Puttaparti.
Eswarama se casa con Peda Venkapa y como es costumbre en India, la nuera va a vivir a casa de su suegra, quien tenía su casa en Puttaparti.
Eswarama sólo contaba con catorce años cuando se instala en dicho hogar; familia de gran fe religiosa, de la cual recibió gran amor.
Es su suegra quien sueña con Sathyanarayana Deva (Dios en Su aspecto Narayana), revelándole el futuro acontecimiento. Ella a su vez, le comunica a Eswarama que no se asuste si algo le ocurre pues es Voluntad de Dios.
Una mañana, Eswarama se dirige hacia el pozo de agua, y mientras sacaba la cristalina agua de él, observa una gran bola de luz azul que rodaba hacia ella, penetrando luego en su cuerpo, momento en el cual pierde la conciencia.
Esta situación fue relatada directamente por Eswarama a pedido de Swami, quien luego de esto dijo: "No fui concebido, fue un milagro, no una concepción".
"La maternidad es el regalo más valioso de Dios. Aún los Avatares debieron Sus advenimientos a Sus Madres. Todos deberíamos rezar por madres sagradas que lleven adelante buenos hijos. Debemos reconocer la supremacía del amor materno, que equivale al amor Divino". Sai Baba |