| Finalmente, la traducción concluyó en 1829 y las planchas fueron ‘oportunamente’ llevadas al cielo por el ‘ángel’ Moroni, hecho del que no existe rastro alguno. En 1830 y con la ayuda económica de Martin Harris (según algunos bajo engaño) se imprimieron los primeros 5000 ejemplares del ‘Libro de Mormón’, nombre elegido por ser considerado aquél su editor principal (cfme. ‘La Verdad restaurada’, pág. 31/32). Pero un importante hecho ocurrió antes de su publicación, específicamente un 15/5/29. En esa fecha Smith acusa la ‘aparición’ de San Juan Bautista. Este le habría conferido a Joseph Smith y a Oliver Cowdery el ‘Sacerdocio de Arón’, bautizándose por inmersión el uno al otro, y con ello la facultad de administrar los asuntos temporales como así también las ‘llaves del ministerio de los ángeles y del evangelio del arrepentimiento y del bautismo de inmersión para la remisión de los pecados” (cfme. ‘Doctrinas y Convenios’ 20:1-4). Poco tiempo después –siempre según Smith- fueron los mismísimos Apóstoles Pedro, Santiago y Juan quienes les confirieron el ‘Sacerdocio de Melquisedec’ recibiendo así los dones del Espíritu Santo, muy especialmente el de ‘profecía’. Con todo ello se ‘restauraba (palabra muy afecta al mormonismo) la autoridad para obrar en el nombre de Dios que había en la Iglesia Primitiva’ (cfme. ‘La verdad restaurada’, pág. 25). Antes de proseguir, cabe referirse aunque más no sea brevemente a la pretensión mormona de conferir a sus dirigentes los sacerdocios de Arón y Melquisedec. Sobre el primero, el de Aron, san Pablo en Hebreos 7,11-12 dispone: “Pues bien, si la perfección estuviera en poder del sacerdocio levítico –pues sobre él descansa la ley dada al pueblo- ¿qué necesidad había ya de que surgiera otro sacerdote a semejanza de Melquisedec, y no a semejanza de Aron?” (Biblia de Jerusalen – BJ). Este claro texto permite llegar a la conclusión de que el sacerdocio levítico o arónico ha caducado como caducó la antigua Ley en virtud del sacrificio redentor de Cristo, siendo Él el único Sacerdote. En consecuencia, yerra gravemente el mormonismo al disponer su imposición ya que implica un inadmisible retorno al sacerdocio levítico del Antiguo Testamento y en consecuencia, una negación de la venida y obra redentora de Jesucristo. En relación al sacerdocio de Melquisedec, en Hebreos 7,24 leemos: “Pero éste, el sacerdocio de Melquisedec pertenece exclusivamente a Jesucristo por ser el Hijo de Dios”. (BJ). Es decir, éste sacerdocio le corresponde única, exclusiva e intransferiblemente al Mesías, al Hijo de Dios y por ende, a Jesucristo. A este precepto bíblico el mormonismo lo contradice abiertamente al pretender proporcionarlo entre sus seguidores. Como decíamos, en 1830 es publicado por primera vez el ‘Libro de Mormón’. En las primeras páginas de cualquier versión actual del mismo aparecen los testimonios de once personas quienes ‘acreditan’ haber visto las planchas de oro dadas por el ‘ángel’ Moroni a Smith, con la salvedad que tal testimonio se basa en una ‘visión colectiva’.... Cabe hacer notar que de estos once testigos seis se alejaron de mormonismo principalmente por la práctica de la poligamia que ‘ferviente y activamente’ ejercía Smith. Entre ellos son de importancia los abandonos de tres de sus principales colaboradores como David Whitmer, Oliver Cowdery y Tomas Harris aunque estos dos últimos, luego de un breve período, regresaron a su seno. Con el correr del tiempo, las revelaciones de Smith se hicieron mas frecuentes erigiéndose a sí mismo como el ‘único depositario de la fe’ (conf. Doctrinas y Convenios 28:2), mandando a publicar dos nuevos libros sagrados: La perla del Gran Precio y, Doctrinas y Convenios. EL MORMONISMO EN MARCHA Reunido en la casa de Peter Whitmer (sito en el municipio de Fayette, condado de Séneca, estado de Nueva York), Smith en medio de sus ‘discípulos’ recibió –revelación mediante- los títulos de ‘vidente, profeta y apóstol de Jesucristo’. Ese mismo día, un martes 6 de abril de 1830, decidió fundar (entiéndase restaurar) la Iglesia, denominándola ‘Iglesia de Jesucristo’, constituyéndose el propio J. Smith en su primer presidente y Oliver Cowdery en el vice. Al poco tiempo fue redenominada con el título con la que hoy la conocemos, esto es, ‘Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días’, nombre que fue elegido en la suposición de que el final de los tiempos era cercano...... En 1831 instaló su sede central en la ciudad de Kirtland (Ohio), donde ordenó 12 nuevos apóstoles profetizando que construiría una Nueva Sión en el estado de Missouri, por lo que decidió trasladarse a la ciudad de Independence. En realidad tuvo que huir de Kirtland pues había sido condenado por estafa. Una vez llegados a Independence su estadía allí no fue muy feliz ya que al poco tiempo fueron expulsados por su proselitismo agresivo como por los desórdenes que ocasionaban sus seguidores con los vecinos no mormones. En 1838 partieron rumbo al pueblo de Far west, donde impuso el diezmo obligatorio y profetizó que en algún lugar del condado de Jackson (Missouri) se encontraba, nada mas y nada menos, que el paraíso donde estuvieron Adán y Eva..... Al ser Smith condenado a muerte por homicidio, tuvo que huir otra vez iniciando una nueva emigración, esta vez, a la ciudad de Commerce (Illinois). Al llegar la rebautizaron bajo el nombre de Nauvoo que -según Smíth- significaba en hebreo ‘Lugar Hermoso’. Era la profetizada Nueva Sión. Bajo tal impulso, la ciudad creció vertiginosamente sumándose a ello la llegada de oleadas de ‘colonos’ convertidos por misioneros mormones. En 1840 se dieron un estatuto que le daba autonomía con poderes administrativos, legislativos y judiciales, constituyéndose Nauvoo en una auténtica ‘teocracia’. También formó un ejército conocido como ‘Legión de Nauvoo’, del cual Smith era su General. Inició la construcción de un gran Templo para recibir a Jesucristo al final de los tiempos que, profetizado en 1835, ocurriría en1891 (cfme. ‘History of the Church’, volumen 2, pág. 182). Joseph Smith se encontraba en el pináculo de su gloria y fama... (continua en el capitulo 5) |