| Iglesia Reorganizada de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días: fue fundada por Emma Hale (primera esposa de Joseph Smith) y por su hijo Joseph Smith III. Ante la elección de Brigham Young como presidente de la iglesia mormona, consideraron que se violaba la voluntad del ‘profeta’ que el 17 de enero de 1844 había establecido que su dirección sólo estaba reservada para sus herederos. Rechazan muchas de las doctrinas actuales del mormonismo oficial como los ritos secretos, los matrimonios sellados, el bautismo de los muertos, la creencia en varios dioses, etc. (fuente: César Vidal Manzanares en ‘Nuevo Diccionario de Sectas y Ocultismo’ , ed. Verbo Divino, 1998, pág. 165). 2) Iglesia de Jesucristo: William Brickerton (junto al consejero de Smith, S. Rigdon) fue su fundador. Su principales sedes se encuentran en Pennsylvania y Kansas. 3) Iglesia de Cristo. Templo de Lot: fue fundada por G. Hendrick. El cisma se origina por aquellos mormones que se negaron a obedecer a Brigham Young cuando decidió abandonar Nauvoo para dirigirse al oeste. En 1867 se instalaron en Independence (Missouri) lugar señalado por Joseph Smith para construir el Templo Mormón. Ese lugar en considerado por el mormonismo en su conjunto como un lugar sagrado. Mas allá de estos acontecimientos, mucho le debe el mormonismo a Brigham Young que sin su gran capacidad organizadora y tenacidad quizás se hubiera extinguido o dividido en un una innumerable cantidad de grupusculos irrelevantes. Puede decirse que el actual rostro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días se lo debe al accionar de este singular personaje. Brigham Young murió un 29 de agosto de 1877. EL ROSTRO ACTUAL DEL MORMONISMO La jerarquía mormona está constituida por dos órdenes jerárquicos. Uno lo constituye el grupo de los ‘espirituales’ que son lo que recibieron el sacerdocio de Melquisedec. Estos son: un Presidente vitalicio o ‘profeta’ (vidente y revelador), un Consejo de Doce Apóstoles (están a cargo de las zonas conforme dividen las misiones en el mundo); el grupo de los Setenta y Dos (supervisan las misiones en cada país); los Patriarcas (bendicen y consuelan) y los Jefes de comunidades locales o ‘elder’, Por otro lado, están los que sólo han recibido el sacerdocio de Aron (que siempre es previo al de Melquisedec). Ellos están a cargo de las cuestiones temporales de la iglesia y cuyos cargos son: obispos, sacerdotes, instructores y diáconos. Internamente dividen la organización en ‘estacas’ cuyos edificios tienen una capacidad aproximada de 2000 personas y estas a su vez se subdividen en ‘ramas o barrios’ con una capacidad de hasta 150 personas. El pago del diezmo es obligatoria, constituyendo un aporte inmenso para las arcas de la iglesia, a lo que debe sumarse los ingresos de diversa actividad económica que la secta desarrolla en diversos campos. Todo ese dinero sirve no sólo para garantizar su propia subsistencia sino también para solventar la gran actividad misionera que desarrollan Para ello, cuentan con más de 40.000 jóvenes mormones quienes no reciben remuneración alguna por su actividad misionera sino que sus gastos son costeados por sus propias familias. Poseen la universidad privada más grande de EEUU, la Brigham Young University a la que concurren más de 12000 estudiantes. Un aspecto muy negativo de su accionar lo constituye su intervención en la política exterior norteamericana y sus organismos de seguridad en lo que podríamos llamar ‘lucha maniquea’ llevada adelante por los EEUU contra el comunismo y sus derivados, principalmente en las décadas de los ’60 a los ’80. Por tal motivo se los acusa de haber prestado sus servicios facilitado información, a través de su actividad misionera, y prestando colaboración a diversos gobiernos dictatoriales latinoamericanos (en tal sentido, Florencio Galindo en ‘El fenómeno de las Sectas Fundamentalistas’, ed. Verbo Divino, 1994, pág. 369; César Vidal Manzanares en ‘La psicología de las Sectas’, ed. Verbo Divino, 1991, pág. 19-21) Como hecho positivo merece destacarse su fuerte acción ‘pro-vida y pro familia’ promoviendo que la vida de sus fieles se ajuste a las normas de una ética cristiana. Sin embargo, “ello no obsta para que desde la lectura de su teología, existan gravísimos reparos frente al conjunto de la doctrina mormona sobre la Escritura, Dios, Jesucristo, la Iglesia, los Sacramentos, etc., que objetivamente conducen a negar que este movimiento pueda ser una ‘Iglesia cristiana’. De hecho, no es admitida como tal por las mismas iglesias cristianas de larga y reconocida tradición’ (cfme. ‘La Nostalgia del Eterno’, ed. CCS, 1997, pág. 117). Gabriel Ernesto (Misionero de la Palabra asociado). Argentina |