Cuarta Semana de viaje: De Galicia a Vitoria, Burgos y Guipúzcoa
El lunes 27 de Junio, tras la misa en la capilla de la Visitación de Lugo, las reliquias llegaban a mediodía a la iglesia parroquial “La Nova” donde eran recibidas por Mons. José Higinio Gómez González, Obispo de Lugo, quien presidió la Eucaristía concelebrada por numerosos sacerdotes, siendo luego veneradas por los fieles devotos que llenaban el templo. A su término volvieron las reliquias al Monasterio de la Visitación de la calle Obispo Ona de Echave donde a primera hora de la tarde predicó la Hora Santa el Ilmo. Sr. Canónigo de la Catedral Mons. D. José Molejón, siendo al cabo despedidas con honda emoción y gozosa saudade por la Comunidad de sus hermanas y por los numerosos fieles presentes. La Santa acudió presurosa a la ciudad de Orense, acuciada por la llamada de su celoso Obispo Mons. D. Luís Quinteiro, quien había reclamado urgentemente su presencia. Haciendo un alto con breve estancia en su camino hacia Vigo.
Por los intricados caminos gallegos y a la hora prevista, llegaban al fin de la tarde al parque de las Mercedes de Orense, siendo recibidas a la puerta de la Iglesia de las Esclavas del Santísimo Sacramento y la Inmaculada por la banda de Gaiteiros de la ciudad, que le dio la bienvenida con sus melódicos y dulces sones. El piadoso y entusiasta Obispo de la Diócesis Mons. Don Luís Quinteiro Fiuza acogió las reliquias con honda emoción, y ante un auditorio de fieles que rebosaba el templo, predicó la Hora Santa pedida por el Corazón de Jesús a Santa Margarita. A su término y tras la veneración por el Prelado y sacerdotes presentes, acuciados por lo apretado del horario, se arremolinaron todos los devotos para besar con prisa la urna de las reliquias y recibir sus estampas como recuerdo de despedida. Al punto, y escoltadas por el apasionado guía Jaime, que, indicándole el camino, precedía con su coche a la furgoneta de la Santa, se dirigió ésta rauda a su cita con sus hermanas de la Visitación de Vigo, que, llegada ya la noche, impacientes la aguardaban con la lámpara de amor encendida.
Al punto de su llegada fueron introducidas las reliquias en la Iglesia de la Visitación, repleta de público expectante, y a las 10 de la noche se comenzaban los actos con el rezo de Vísperas seguido de la Santa Misa, presidida por Mons. D. José Diéguez Reboredo, Obispo de Tuy-Vigo. Pasadas las once de la noche se iniciaban los turnos de vela ante Su Divina Majestad, quien tenía a sus pies las reliquias de su mensajera confidente y apóstol, modelo de adoradora para todos los presentes, que se turnaron en su compañía hasta la mañana del día siguiente, martes 28 de junio en que acompañaron a la comunidad visitandina en su rezo de Laudes y a la Santa Misa presidida por el Director Diocesano del Apostolado de la Oración P. Pedro Pablo Requejo S. I.
A lo largo de todo el día estuvo expuesto el Santísimo, sucediéndose los turnos de vela hasta el final de la tarde en que, tras el rezo de Vísperas tuvo lugar la Santa Misa, oficiada por el Obispo Mons. D. José Cerviño. En el sosiego de la noche y en el silencio del Monasterio, la comunidad visitandina pudo venerar y tratar en la intimidad con su Santa Hermana, exponiéndole sus penas, ruegos y cuitas, que, a buen seguro, no debieron ser desoídas por la tesorera del Corazón de Jesús, quien, por especial concesión de su Dueño, puede disponer de todas sus inagotables gracias a su libre voluntad, para concederlas a quien se las pida.
En la mañanita del 29 de Junio, fiesta de los santos Apóstoles San Pedro y San Pablo, tras la misa oficiada por el capellán del Monasterio, Prelado de Honor de su Santidad, D, Alfonso Fernández Galiana, la comunidad de la Visitación de Nuestra Señora de Vigo despedía a santa hermana Margarita María con los ojos húmedos de lágrimas, pero con el corazón rebosante de espiritual gozo y consuelo.
La jornada era larga, pues más de 600 Kms. distaban de su próximo destino en la Visitación de Vitoria, debiendo antes detenerse para ser veneradas por la Comunidad Trapense de San Isidro de Dueñas en que reposan los restos del Beato Hermano Rafael. La campana de este cenobio a las tres de la tarde, tras anunciar el rezo de Nonas, repicó jubilosa anunciando la llegada de la furgoneta portadora de las reliquias de la santa, sorprendiendo gratísimamente a medio centenar largo de Hijas de Santa María del Corazón de Jesús que, para reponer fuerzas hacían allí un alto en su camino desde Madrid hacia Santander, para realizar en Solares su tanda de Ejercicios comunitarios. Con gran alegría las jóvenes hermanas se apoderaron de las andas, y entre cantos y suspiros, relevándose prestas para poder llevarla todas, portaron a hombros la arqueta de las reliquias hasta el coro de la capilla en que, acompasadas por su recia salmodia de canto gregoriano, pasaron a ser llevadas por la comunidad trapense hasta los pies del altar, donde fueron piadosamente venerada por la comunidad de frailes Cistercienses, que a su término sacaron las reliquias a hombros, firmando el Prior, P. Gerardo, en el libro de oro de la Peregrinación.
La Santa reemprendía rauda su peregrina ruta camino de la Visitación de Vitoria, guiados por el hermano Corazonista Fermín Arcaute, llegando a media tarde a las puertas del Monasterio donde esperaban impacientes muchos fieles. Las hermanas salesas prepararon la acogida con redoble de campanas extendiendo una alfombra de flores hasta el altar, mostrando contenida alegría en el rostro y honda emoción en el alma. El Obispo de la Diócesis Mons. D. Miguel Asurmendi, presidió luego la concelebración vespertina de la Santa Misa y la consagración de las familias al Corazón de Jesús, iniciándose seguidamente los turnos de vela ante el Santísimo.
Tras una amena charla de los portadores con las religiosas, interesadas en todos los pormenores y vivencias espirituales del viaje, a las 9 de la mañana del jueves 30 de junio la Comunidad del Monasterio de la Visitación de Vitoria despedía a su hermana con la celebración de la santa Misa, venerando la urna de las reliquias la comunidad, y tras ella todos los presentes. Se las llevó luego a la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados, que recibió a la santa con repique de campanas y gran gentío de fieles deseosos de venerarla.