5.03.06
EL PAPA BENEDICTO XVI VENERA LAS RELIQUIAS DE SANTA MARGARITA MARÍA EN SU CAPILLA PRIVADA
El Apostolado de la Oración del sur de Italia celebra su centenario con la presencia de las reliquias de la mensajera del Corazón de Jesús

Del 29 de septiembre al 11 de octubre de 2005 las reliquias de santa Margarita María han recorrido el sur de Italia. La diócesis de Bríndisi festejaba el centenario del Apostolado de la Oración, y para reafirmarse en el espíritu que le hizo nacer como asociación de devotos del Corazón de Jesús que le ofrecen sus oraciones y actos diarios para urgirle que venga ya su reinado, su celoso Obispo pidió traer de Paray-le-Monial las reliquias de su mensajera santa Margarita María de Alacoque, para que cumpliera también allí el encargo que le dio Jesús de servir de instrumento para atraer a los corazones a su Amor.
Sorpresiva visita a la Basílica del Corazón de Jesús en Roma, construida por san Juan Bosco

t Basílica del Sacro Cuore construida en Roma por San Juan Bosco
Desde Paray las reliquias de santa Margarita María, en su relicario, protegido en su gran caja con ruedas, viajaron en ferrocarril, llegando por la mañana a Roma, donde había que hacer trasbordo hacia Bari, cuyo tren salía por la tarde. La capilla de la estación Términi estaba cerrada, ¿dónde debía descansar la santa después de su largo trayecto? Los portantes salieron a buscar una iglesia por los alrededores de la estación, y en seguida divisaron una cercana, y se dirigieron a ella con la caja rodante y todas sus pertenencias. El sacerdote les acogió encantado, y con gran emoción les invitó a quedarse cuando supo a quien traían. Se dieron cuenta entonces los viajeros que se hallaban nada menos que en la basílica del Sagrado Corazón, construida por san Juan Bosco. El párroco les confesó emocionado que habiendo oído decir que próximamente las reliquias de santa Margarita María podrían ser veneradas en San Pedro de Roma, había soñado que algún día también visitarían su basílica dedicada al Corazón de Jesús. Así se lo pidió a la santa, aunque no creyó que fuera posible, pero ahora veía que Margarita María le había escuchado y venía a aceptar su invitación. Mediante mensajes telefónicos improvisó una rápida audiencia para sus feligreses.
Santa Margarita María llega a Bari en helicóptero
Al llegar a Bari el relicario y sus portantes se embarcaron en un helicóptero del ejército que debía aterrizar en el estadio de fútbol abarrotado de una multitud expectante de fieles, pero el mal tiempo cambió los planes, y hubo que tomar tierra en una carretera próxima a la iglesia, a la que acudieron a darle la bienvenida, el Obispo, el clero, el alcalde, el prefecto, los mandos militares y las autoridades civiles, que en una improvisada procesión acompañaron a la santa hasta el templo. En ese momento cesó la lluvia y los rayos del sol se hicieron un hueco entre las nubes para sumarse también al gozoso recibimiento de la santa.
Más de diez mil peregrinos pasaron a venerar las reliquias de santa Margarita María en los ocho días que permaneció en la bella iglesia románica del siglo XIII de Santa María del Casale, en la campiña cercana a Bari. Cada día ofició la santa Misa un obispo de la región eclesiástica de Las Puglias, arropado por peregrinos de su diócesis, con su coral y músicos, venidos en caravanas de autocares, de los que llegó a haber a un tiempo mas de 25, desbordando el recinto de aparcamiento.
San Claudio de la Colombière quiere acompañar a su dirigida Margarita María en Bari
Para acompañar a la santa el obispo de Bríndisi hizo traer de Roma una reliquia de san Claudio de la Colombière, “el siervo fiel y perfecto amigo” del Corazón de Jesús, que fue enviado para confirmarla y confortarla, y ambos santos, recordando viejos tiempos, se situaron en Santa María del Casale de Bari, uno frente a otro, para proseguir su inenarrable conversación en una capilla cubierta de flores, ahora sin reja. Los devotos, pasaron a venerar las reliquias de los dos apóstoles del Corazón de Jesús, acompasados por las oraciones, tiempos de adoración, rosarios y salmodias que se fueron sucediendo a lo largo de todo el día.
Las veladas se dedicaron, unas a presentar la vida de santa Margarita María por el obispo Rocco Tanucci, otras a un oratorio sobre el Corazón de Jesús y la Eucaristía, a doble coro y orquesta sinfónica, compuesto para la ocasión, e interpretada en la iglesia. Otra se dedicó a meditar sobre las revelaciones de la santa, concluyendo la última con un alegre y concurrido concierto para la juventud, que aprovechó el obispo para exhortarles a una verdadera conversión de corazón y de vida. Tras una última jornada presidida por el cardenal de Palermo, y luego de unos enmudecidos adioses entre cantos, en que los organizadores reconocían: “Nos habíamos ya acostumbrado tanto a la presencia de la Santa, que pensábamos que debía quedarse para siempre con nosotros”, las reliquias partieron hacia Pompeya.
En la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya, construida por el Beato Bartolomé Longo
Además de por sus ruinas, la ciudad de Pompeya es famosa por su basílica del Rosario. Esta basílica, el “Lourdes italiano”, construida a mediados del siglo XIX por el Beato Bartolomé Longo, tiene una vinculación muy especial con nuestra Santa, pues el Señor le pidió a Longo que edificara y consagrara primero una capilla al Corazón de Jesús, y que pidiera en ella por la canonización de la venerable Margarita María, que aun no había sido declarada beata. Así lo hizo, y poco después, entre 1900 y 1903, tuvieron lugar en Pompeya las dos curaciones milagrosas autentificadas que permitieron a santa Margarita María ser declarada santa por Benedicto XV en 1920. Cabe imaginar el regocijo popular con que los ciudadanos de Pompeya recibían por primera vez a “su Santa”.
Llegaba a media noche, precedida por los girofaros de los coches de la policía que la escoltaban hasta la parroquia del Sagrado Corazón donde se celebraba la santa Misa, seguida de una vigilia de adoración. A las seis de la mañana, el relicario era trasferido a la Basílica de Nuestra Señora del Rosario para iniciar allí una jornada de celebraciones. Los peregrinos se sucedieron para venerar a “su Santa” a lo largo de todo el día, confesando, rezando el rosario y asistiendo a las misas que se celebraban de continuo. Después de medianoche, el cardenal de Nápoles concelebró la Eucaristía en honor de la Santa con veinte obispos y docenas de sacerdotes, y tras la despedida, ya de madrugada, Margarita María dejaba Pompeya para llegar a Roma a descansar en el convento de sus hermanas de la Visitación, que pasaron el resto de la noche y la alborada departiendo con ella fraternalmente ante el Santísimo.
Benedicto XVI ante las reliquias de Santa Margarita María en su capilla privada:”Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío”
A la mañana siguiente fue llevada a la basílica de San Pedro para una misa solemne celebrada por los dos obispos de Brindisi y de Pompeya en la capilla de la Cátedra de San Pedro, en presencia de multitud de miembros del Apostolado de la Oración. A su término Margarita María sube a corresponder a la invitación del Santo Padre que desea venerarla en su capilla privada. El rector de los santuarios de la ciudad de la Santa, padre Marot, que la acompaña, tuvo oportunidad de invitar a Benedicto XVI a visitar próximamente Paray-Le-Monial. El Papa pasó un largo rato de silenciosa oración ante las reliquias, terminado con la invocación de las jaculatorias que nos son tan familiares:”Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío” y “Santa Margarita María, rogad por nosotros”
A lo largo de todo su viaje por Italia, como lo había hecho también meses antes por España, y por tantos otros lugares, santa Margarita María ha multiplicado sus maravillas, y ejerciendo su título de heredera de los tesoros del Corazón de Jesús, ha movilizado a todos los estamentos de la Iglesia al servicio de su mensaje de dar a conocer al Amor. Cardenales y obispos se han relevado para hablar con fuerza y convicción del Corazón de Jesús, de su mensaje de misericordia, más actual que nunca, y de su humilde mensajera, para arrastrar a los fieles, como ella, a la adoración de Jesús en la Eucaristía, y a la reparación de su amor despreciado. Multitud de devotos han recibido la gracia de venerar, no ya los restos de una monja muerta hace tres siglos, sino de sentir y recibir a través de sus reliquias, el carisma de una Santa presente, viva, infatigable en su afán de seguir, hoy como ayer, cumpliendo el encargo recibido de Jesús de servir de instrumento para atraer a los corazones de los hombres al amor del Corazón misericordioso del Dios, hecho hombre para que los hombres, correspondiendo a su amor, pudieran gozar con Él eternamente, cantando sus misericordias. Un pequeño anticipo de este gozo, que esperamos, ha sido este viaje.
(Extracto de la crónica publicada en la revista Paray-Le-Monial, num.187 de febrero de 2006)