| Hora Santa con Santa Margarita María Esta Hora Santa ha sido redactada por el P. Gérard Dufour, capellán de Paray-le-Monial, siguiendo las palabras de Jesús a Santa Margarita María de Alacoque.  Cuarto tiempo: “Te postrarás... para dulcificar de algún modo la amargura que sentí en el abandono de mis apóstoles, la cual me obligó a echarles en cara que no habían podido velar una hora conmigo”. Jesús, Tú elegiste doce apóstoles para que estuviesen CONTIGO (cfr. Mc 3, 14). Son tus “servidores y administradores de los misterios de Dios. Ahora, en un administrador lo que se busca es que sea FIEL” (1Co 4, 1-2). Cuando eliges a alguien, le pides una adhesión absoluta: “Como el Padre me ha amado, así os he amado Yo; permaneced en mi amor” (Jn 15, 9). “El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga” (Mc 8, 34). Por eso has sufrido por el abandono de los que habías llamado: “Desde entonces (¡después del anuncio de la Eucaristía!) muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él” (Jn 6, 66). “Todos vais a caer, como está escrito: «Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas»” (Mc 14, 27). “Está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo” (Jn 16, 32). Y dentro de poco, cuando te arresten, todos te van a abandonar, todos huirán (cfr. Mc 14, 50). Señor Jesús, haznos comprender la amargura de tu Corazón ante el desamparo de tus apóstoles, su tibieza para velar una hora contigo en el Huerto de los Olivos. ¡Has sufrido tantas infidelidades, tantos abandonos, tantas respuestas a medias de los que Tú mismo habías elegido! Corazón de Jesús, saciado de oprobios, lleno de bondad y de amor. Te pedimos en especial por los sacerdotes a quienes has llamado a tu servicio, por todas las almas consagradas a Ti en la vida religiosa, por todos los que han recibido tu llamada a seguirte más de cerca. Ten piedad de sus flaquezas. ¡Mantenles fieles para que tu Reino se extienda! (Tiempo de meditación) Canción: Nadie tiene amor más grande  Quinto tiempo: “Durante esta hora, harás lo que Yo te enseñe”. Jesús, estas últimas palabras nos sorprenden. ¡Estamos tan poco acostumbrados a dejar que seas Tú quien guíes nuestra oración! Pero intentamos hacer silencio en nuestros corazones para decirte, con toda nuestra pobreza, toda nuestra debilidad: Aquí nos tienes, Señor Jesús... ¡Haznos conocer lo que quieres de nosotros! (Leeremos los textos de la Sagrada Escritura sólo después de un buen rato de silencio) “Los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios ésos son hijos de Dios. Vosotros no habéis recibido un espíritu de esclavitud para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: “¡Abba! ¡Padre!” (Rm 8, 14). “El que me ama, guardará mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él” (Jn 14, 23). “Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como Yo os he amado” (Jn 15, 12). “Permaneced en mí como yo en vosotros. El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante” (Jn 15, 4-5). “Lo que pidáis al Padre en mi nombre, Él os lo dará” (Jn 15, 16). “Hermanos, os exhorto, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios, éste es vuestro culto razonable. Y no os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto” (Rm 12, 1-2). Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, Rey y centro de todos los corazones, renuévanos por tu Espíritu de Amor, enséñanos a unirnos a tu oración, ¡haznos testigos de tu Amor! (Tiempo de meditación) Canción: Seréis mis testigos Seréis mis testigos, testigos del Amor, seréis mis testigos, testigos de mi Amor. Seréis mis testigos, testigos de la paz, seréis mis testigos, testigos de mi Paz. Testigos de confianza, testigos de perdón, testigos de esperanza, cada cual desde su don, testigos de alegría, alegría del Señor. Testigos de la Pascua, testigos de la Cruz, testigos de la Gracia, testigos de la Luz, testigos de alegría, la alegría de Jesús. Testigos de María, de su maternidad, testigos de María: “Hágase su voluntad” testigos de alegría, de alegría y humildad. Testigos de obediencia, de entrega en libertad, testigos de paciencia, de escucha y de bondad, testigos de alegría, de alegría y de verdad. Con licencia eclesiástica  Letanía a Jesús paciente Humildemente postrada al pie de tu santa Cruz, te diré a menudo, ¡divino Salvador mío!, para mover las entrañas de tu misericordia a perdonarme: Respondemos ante cada Letanía : Jesùs...Ten Piedad de Mì. Jesús, desconocido y despreciado Jesús, calumniado y perseguido Jesús, abandonado de los hombres y tentado Jesús, traicionado y vendido a vil precio Jesús, censurado, acusado y condenado injustamente Jesús, vestido con un traje de oprobio y de vergüenza Jesús, abofeteado y burlado Jesús, arrastrado con la cuerda al cuello Jesús, azotado hasta derramar sangre Jesús, tenido por loco y endemoniado Jesús, pospuesto a Barrabás Jesús, despojado y desnudado con infamia Jesús, coronado de espinas y saludado por irrisión Jesús, cargado con la Cruz y las maldiciones del pueblo Jesús, agobiado de injurias, dolores y humillaciones Jesús, triste hasta la muerte Jesús, ofendido, escupido, golpeado y ultrajado Jesús, colgado de un infame madero, en compañía de ladrones Jesús, anonadado y deshonrado ante los hombres Jesús, agobiado por toda clase de dolores ¡Oh buen Jesús!, que has querido sufrir una infinidad de oprobios y de humillaciones por mi amor: imprime fuertemente su amor y estima en mi corazón y haz que desee practicarlos. Así sea. Santa Margarita María de Alacoque

|