| Nadar solo hurga en una etapa de la vida que el cine argentino no había abordado con tanta precisión hasta ahora: la adolescencia. La ópera prima de Ezequiel Acuña, quién había realizado tres cortometrajes de entrenamiento (Tokio, en 1998, Raro y Rocío en 1999), hace un recorrido, pausado y minucioso, en la melancólica vida de Martín, un muchacho de 17 años que tiene profundas dificultades para vincularse con el mundo. La creación de una atmósfera de aislamiento y el andar incierto de este adolescente que aspira descubrir sus deseos, recuerdan la memorable estampa que eternizaron François Truffaut y Jean Pierre Léaud con Antoine Doinel, el protagonista de Los cuatrocientos golpes. Martín (comprometido itinerario compone el actor Nicolás Mateo), emergente de la clase media porteña, indeciso y temeroso, busca, desesperadamente, como aquel parisino, un lugar de pertenencia. Martín tiene diecisiete años. Con su familia cada vez se comunica menos. En el colegio lo están por echar. La pequeña banda en la que toca sigue estancada. Su amigo de siempre ya no está tan cerca como antes. El desaliento, la insatisfacción por el presente que no conforma y el futuro que se acerca cada vez más incierto. Con estos sentimientos Martín recibe un llamado con noticias de su hermano mayor al que hace dos años que no ve. De esta manera inicia una búsqueda con la tímida ilusión de encontrar en Pablo una respuesta para salir de la monotonía. En el camino se cruza con gente de otra generación, con amigos de antes, con objetos perdidos, y con situaciones que se repiten una y otra vez hasta lo absurdo. Su viaje secreto lo lleva un fin de semana al mar. La desolación de un invierno, una chica con peces de colores, el fin de un recorrido, y el agua, siempre, alrededor de todo.
Si bien el estilo de Acuña es muy personal, su cine se nutre de los pioneros del nuevo cine argentino, la opacidad del universo Retjman y un radical manejo del tempo como el que concibe, entre otros, Lucrecia Martel. La exploración de los personaje es sostenida, no decae en ningún momento del film; Martín no encuentra senderos que lo conduzcan a su familia, el colegio no le aporta nada, la banda de música en la que toca no despega y el mañana se vuelve una angustiante incógnita; solo la posibilidad de encontrar a su hermano le permite huir del estado de extravío. La monotonía amenaza romperse: un viaje, una chica y el agua, siempre presente. Argentina, 2003, 102'
Dirección Ezequiel Acuña
Producción: Diego Dubcovsky, Daniel Burman y Ezequiel Acuña
Guión: Ezequiel Acuña y Alberto Rojas Apel
Protagonistas: Nicolás Mateo, Santiago Pedrero, Antonella Costa, Tomás Fonzi, Manuel Callau y Mónica Galán Género Drama
Estreno en Argentina 05/06/2003
Link: http://www.nadarsolo.com.ar  |