LA FORMA CORRECTA DE ESCUCHAR Y ENSEÑAR EL DHARMA
Es crucial saber escuchar el darma de la forma correcta, para comprender lo mejor posible su contenido, retenerlo y saberlo poner en práctica sin distorsionarlo, para luego poder esneñarlo. También es muy importante saber enseñar el dharma, ya que si uno no lo hace bien, los oyentes interpretarán mal sus palabras y se crearán desastrosos malentendido. Si alguien no enseña bien el dharma, eso perjudica a los discípulos, ya que estos toman por el verdadero dharma algo incorrecto y esto puede ser fatal. Así que hay que intentar no distorsionar las enseñanzas ni explicarlas de forma que se puedan malinterpretar, aunque esto no siempre está al alcance del maestro, eso concierne a “saber escuchar el dharma”. Aun así, el maestro tiene que enseñar de una forma pautada y con un orden claro y lógico, mientras que el discípulo debe aprender a escuchar de forma unidireccional, sin estar distraído y sin modificar las enseñanzas.
Beneficios de estudiar el dharma:
Para desarrollar la motivación y el deseo de estudiar el dharma, es de vital importancia y eficacia contemplar sus beneficios. Contemplar los beneficios a largo y corto plazo de practicar el budismo incrementará nuestras ganas de recorrer el camino y es un gran antídoto contra la pereza. Siempre que uno tiene pereza de meditar o parecido, pensar en los beneficios de hacerlo y en los perjuicios de seguir con la vida llena de venenos que teníamos antes de siquiera conocer la palabra del Buda. El estudio desarrollará nuestro continuo mental y con el tiempo obtendremos logros espirituales. El estudio nos liberará de los oscurecimientos mentales. El estudio dará unos frutos de los que ahora estamos sembrando la semilla, con la perseverancia los iremos regando y al pasar el tiempo irá creciendo un hermoso árbol de hojas que dará unos frutos de los cuales podremos probar su zumo y su dulce sabor de felicidad.
Es muy importante escuchar de una forma correcta el darma, porque si no puede resultar difícil retener lo dicho, ponerlo en práctica, o bien podemos ponerlo en práctica mal.
— La falta de ser como un recipiente bocavajo:
Si estamos todo el tiempo distraídos nos convertiremos en un recipiente en el que no se puede verter ningún contenido. Si nos distraímos y permanecemos a ratos cortos en atención pasará lo mismo, ya que no cogeremos el “hilo”, al volver de la siesta mental estaremos descolocados y no podremos entender nada. Por eso, debemos evitar la primera falta y escuchar con la máxima atención posible, con una atención unidireccional.
— La falta de ser como un recipiente envenenado:
En un recipiente con veneno, cualquier líquido que se vierta en él quedará envenenado y perjudicial. De la misma forma, si estamos movidos por una mala motivación, si tenemos mala actitud o si estamos airados y llenos de rabia, así como otras actitudes, deformaremos todas las enseñanzas y todo lo que se nos diga quedará inservible y debilitado, se convertirá en veneno. También si queremos buscar las faltas al maestro, si tenemos odio o mucho apego hacia al maestro, también vamos a comprender mal las enseñanzas.
— La falte de ser como un recipiente agujereado:
He aquí la última falta respeto a cómo escuchar las enseñanzas de dharma. Un recipiente agurejeado es aquél en el cual es imposible retener ningún líquido. Aunque viertas una botella llena, permanecerá un tiempo y la mayoría del contenido se perderá. En la vida real muchas veces simplemente se olvidan partes, cosa que puede dañar el resto, y para hacer el simbolismo con el recipiente, podemos decir que depende de qué tamaño tenga el agujero y dónde esté.
Generar las Seis Actitudes:
Ahora comentaré brevemente las seis actitudes. Son el comportamiento que debemos emplear a la hora de escuchar dharma, de practicarlo, de leerlo, de situarnos mentalmente en el camino del budismo.
- Que somos como pacientes: debemos aceptar nuestra condición actual de vida, estamos en Samsara y no hemos aprendido a controlar nuestros venenos y eliminar los oscurecimientos, etc. Por lo tanto, debemos considerar que somos como enfermos de los engaños mentales. Y como enfermos, debemos querer curarnos y necesitamos ayuda.
- Que el santo darma es una medicina: somos unos pacientes y nuestra medecina es el dharma. Distintos médicos pueden darnos distintos tratamientos, pero en el fondo todo es lo mismo, el darma. Esto lo hablaremos en la siguiente actitud.
- Que el precioso lama es nuestro médico: aunque alguien esté enfermo y tenga una medicina, si nadie le dice cómo administrarla no servirá de mucho, seguramente. Tiene que haber un médico que administre la medicina y que varie las dosis segun la persona, el progreso, solucione problemas que surjan... éste es el guru o lama, o gurus o lamas, en plural. Debemos confiar en él, pues sabe más que nosotros de darma. Ya tenemos a un paciente, una medicina que le curará y un médico que sabe cómo hay que tomar la medicina: un humano enfermo de engaños, la enseñanza del Buda y unos maestros.
- Que la práctica perseverante nos curará: pero ¿de qué va a servir una medicina y un doctor si el enfermo no les hace caso? Puede ser que no sea porque “no quiere”, pero ocurre muchas veces que acabamos sin poner mucho en práctica aquello que dicen las escrituras y los geshes, rinpochés, lamas u otros que tengan experiencia. Si no tomamos la medicina como nos indicó el médico de nada va a servir el tratamiento. Otra cosa muy importante es la perseverancia. Si el paciente deja de tomar la medicina, aunque lleve tres años con ella, la enfermedad volverá a surgir, serán años perdidos. Si vamos practicando y dejándolo, no funcionará del todo bien. Si queremos llegar al otro extremo del centro comercial por una cinta mecánica que ve en dirección contraria a nosotros y vamos haciendo pausas, retrocederemos, y nunca llegaremos a nuestro objetivo.
Unas pequeñas indicaciones para ponerlo en práctica:
Será muy beneficioso si no lo lees todo de golpe. Lógicamente, en el libro es más sencillo hacer esto porque todo es más extenso y este contenido comprende 89 páginas (más o menos como 3/4 de un folio, es decir más grandes que un libro normal) de letra pequeñita. Aun así, ve leyendo los distintos apartados y luego haz un esquema con los encabezamientos, más o menos. Así, lees cada día y vas confeccionando el esquema de forma que cada día meditas en su contenido. Lees los encabezamiento del nuevo material que has leído hoy (o ayer) y recuerdas el contenido. Empieza una sesión con un minuto de Shiné y luego sigue con meditación analítica, reflexionando sobre el contenido de los encabezamientos que aquel día te toquen y luego analiza tu actitud viendo qué haces mal y piensa en cómo podrías llevar a la práctica y a la vida cotidiana las palabras del Lam Rim. A continuación, tu mente estará más calmada y podrás realizar con más facilidad meditación contemplativa o unidireccional (shiné).
Al terminar todo este documento y habiendo analizado todos sus apartados en meditaciones, repite los análisis, es importante someter las palabras a inspecciones reiteradas, al menos más de una vez, para que se impregne vuestro continuo mental.
Otra forma de realizar estas meditaciones analíticas sería cada día repasar brevemente los encabezamientos ya analizados y volver a inspeccionar el del día pasado, menos rato. Luego dedicarse al contenido que toca detenidamente. Si no; podéis analizar los contenidos de forma lineal como he explicado primero y al terminar repetirlos de esta forma.
Al final, deberéis ser capaces de realizar una meditación de unos 20 minutos repasando de forma breve los contenidos de Los Preliminares del Lam Rim de Kyabje Pabongka Rimpoché. Aunque no es necesario. También podéis efectuar meditación contemplativa en algunos casos, pero para saber cuándo realizar meditación analítica y cuándo unidireccional es mejor leer el Lam Rim, donde se trata este tema más adelante.
Gracias.
Hasta que permanezca el espacio
hasta que permanezcan los seres sintientes
hasta entonces, permaneceré yo también
y disiparé las miserias del mundo.
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