MSN Home  |  My MSN  |  Hotmail
Sign in to Windows Live ID Web Search:   
go to MSNGroups 
Groups Home  |  My Groups  |  Language  |  Help  
 
Angel´s Cherryangelscherry@groups.msn.com 
  
What's New
  Join Now
  ? P?i???p?l ?  
  Mensajes  
  Pictures  
  ? F?? ??Ts ?  
  ? F?? F?cs?  
  Sacerdotisas  
  Buscando el amor  
  Una fuerte amistad, hay que salvar el mundo  
  Nunca  
  Nos vemos  
  Kimiko  
  Yo elijo  
  Estoy sola  
  Are you happy?  
  Eveling  
  Inspiración  
  Forever Fornever  
  Mi vida  
  Otra oportunidad  
  I don´t want to miss thing  
  Pensamientos  
  Last Kiss  
  Ella muy diferente a los demás  
  Mi angel  
  ? ?iš F?cs ?  
  Zutto Ishu  
  Caramel of chocolat  
  Dime porqué lloras  
  Kissme  
  El rumbo del corazón  
  Sin miedo a nada  
  Tornerò  
  Sweet Winter  
  Quiero verte  
  Sentimientos confusos  
  Tus palabras son mentiras  
  Mi respuesta  
  Sin dolor  
  Una preciosa serenata  
  Ah, no es un sueño  
  Oscuridad  
  Buenas noches  
  Nuestro secreto  
  Entre dos paredes  
  Delicius Honey  
  Sin Sangre  
  Mi mayor tentación  
  Angelito  
  ? ?iš F?? ??Ts ?  
  ? ?filiad?s  
  ? ?is ?a????s  
  ? ?o  
  ? ?g?ac?di?i??tos  
  ? ?d?Þcio??s  
  • ??a?ds  
  ? F??s?s ?  
  ? G??ficos ?  
  ??ctualiz?cio??s?  
  †F??s?s cancio??s†  
  F??s?s cancio??s II  
  
  
  Tools  
 

Oscuridad

 

Oscuridad. Silencio. Angustia.

En esos momentos los únicos pensamientos que rondaban mi mente eran: ¿Por qué estaba ocurriendo todo esto? ¿Es una especie de castigo? ¿Hice algo de lo que debiera arrepentirme? Quizás… Pero no estoy segura. Quiero salir de aquí… no soporto la tensión que estoy viviendo en estos momentos.

Las paredes eran pequeñas y estrechas, la puerta estaba totalmente cerrada y el suelo frío hacía que mis manos temblasen con ligereza. Gracias a una tenue luz de emergencia en lo alto de este lugar podía ver lo suficiente, pero eso no calmaba mi miedo.

-¡¡Estoy harto de este horrible lugar!! –gritó el hombre que estaba a mi lado. Su reacción no me sorprendió, pues no había dejado de repetirlo en una larga media hora.

Estaba de acuerdo con él, ese lugar era horrible, pero no me atreví a decirle nada. Antes de entrar en el ascensor, pude ver su rostro. Lo recuerdo perfectamente, pues me llamó demasiado la atención. Tenía los ojos pequeños y de color oscuro –al igual que su corto cabello -, y barba, unos labios finos y expresión de asco, como si todo fuera una mierda que estaba obligado a soportar. Era ancho de hombros y un poco gordo, me recordaba a mi abuelo.

-Cálmese, está asustando a estas dos pobres chicas –Dijo la mujer que lo acompañaba, mirándonos de reojo a mi mejor amiga y a mí –Si no fuese tan negativo quizás…
-¿Crees que lo que usted diga va a hacerme cambiar mi opinión sobre este ascensor? Sabía que no debía subir en este ascensor ¡En cuanto salga de aquí iré al Departamento de Atención al Cliente! ¡Esto es una vergüenza! –cogió aire -¡¡Son unos hijos de puta!! ¡¡No saben construir un ascensor en condiciones, pero me van a oír, claro que me van a oír…
-Cállese de una vez –ahora era la mujer quien gritaba.

Ella sí me llamó la atención, pues parecía una persona tranquila y pacífica, el prototipo de chica perfecta. No tenía más de 28 años, su largo pelo castaño lo llevaba recogido en un moño, sus ojos verdes podían verse a través de sus gafas con una gruesa montura. Iba impecable, ninguna mancha. “Debe ser secretaria o una importante empresaria” pensé. Vestía ajustado y color granate, en sus manos llevaba una carpeta con varios trabajos.

Yo nunca contaba ovejitas, pero dada la situación decidí hacerlo. “Una ovejita, dos ovejitas, tres ovejitas, cuatro ovejitas…” estaba cansada de contar. Suspiré hondo y miré a mi amiga. Ella era muy diferente de mi, pero nos llevábamos genial. Tenía un carácter vivo y alegre. Era extrovertida y nunca se le borraba su amplia sonrisa.

-No te preocupes, Carla. Pronto nos sacarán de aquí, seguro que ahora están afuera intentando abrir el ascensor. Mientras… ¿Quieres hablar?
Sonreí.
-Estoy bien, lo único que me fastidia es que no he podido comprar el regalo para mi madre… ¡Ahora ninguna tienda estará abierta!
-Puedes hacerle algo con tus propias manos. Eso le encantará –propuso.
-¿Cómo qué? –pregunté esperanzada.
-Puedes escribirle una poesía. Yo te ayudo, se me da bien.
-¡Es una gran idea! –me animé en seguida. Tiempo sobraba para escribirla, y ese era el momento perfecto.

La mujer y el hombre de barba seguían discutiendo, pero ya no les prestaba atención. Saqué un trozo de servilleta que guardaba en mi bolsillo y un bolígrafo. Comencé a pensar. Intenté inspirarme en las personas que había en el ascensor –entre todos sumábamos siete-, observando detenidamente uno por uno. En la otra esquina del ascensor estaba sentado un chico de 20 años más o menos. Era muy bajito para su edad, era rubio y cada vez que lo miraba no podía evitar una risita. Tenía una expresión graciosa, ojos grandes y saltones, muchas pecas y parecía estar feliz por la situación en la que estábamos todos. Desde que habíamos quedado atrancados en el ascensor no había dejado de decir tonterías, siempre con buen humor.

-¿Quieres una foto, pequeña? –sus palabras me sacaron de mis pensamientos. El chico de aspecto gracioso me miraba con una disimulada sonrisa.
-N-no… -tartamudeé y sonrió.

Se escuchó la tos de la otra chica que estaba a su lado. No parecían conocidos. Ella era rubia, con el pelo ondulado y vestida de rosa. Me miró con aire de superioridad y pensé “Que tonta” Odio a esas personas, sé que no debería juzgar por la primera impresión, pero es algo que no aguanto. No me agrada la gente que se cree mejor que nadie, y esa estaba demostrando ser una de esas personas. Bufé. Mejor pasar de ella.

-¡¡Cuando salga de aquí voy a denunciar a esta compañía de ascensores y a usted por metomentodo!! –el hombre antipático seguía gritando a la otra mujer, quien parecía no escucharle.
-¿Puede callarse? Estoy intentando hacer el regalo de cumpleaños de mi madre –reproché ya enfadada.
-Tú cierra la boca que los niños obedecen a los mayores.
-Pues usted se comporta como un niño. Gritando no solucionas nada –dijo ahora la mujer.
-Solo molestas a los demás –añadió la chica con cara de tonta., mientras sacaba de su bolsillo un mechero. Yo pensaba que era para alumbrar, pero me equivocaba. Comenzó a fumar tabaco. ¿¡¡Pero esta tía se volvió loca!!?
-¿Qué haces? –preguntó el chico que antes me ofreció una foto, pues el humo le estaba llegando a la cara –No fumes, ¿Quieres intoxicarnos a todos?
-No estaría mal. Así por lo menos habría tranquilidad.
-Mira, está prohibido fumar, puede incendiarse todo, ¿Sabes? –informé con deje de hostilidad.

Era inútil decirle nada, no hacía caso. Tuvimos que aguantar el olor a tabaco durante cinco minutos, que se pasaron lentos y tendidos. Miré hacía mi izquierda. Mi mejor amiga, María, estaba durmiendo acurrucada entre sus piernas. No se como podía dormir en una situación así. Entonces la envidié.

Después de un largo rato, ya no se escuchaban voces, el hombre se había rendido y la mujer estaba sentada, casi dormida. Respecto a la otra chica y el chico, también habían optado por dormir ¿Qué otra solución había para pasar el rato?

Todavía no había escrito nada. Pensé en mi madre, siempre la admiré, pero ahora me faltaba inspiración para escribir unas bonitas palabras. Examiné el papel blanco, pero nada. Intenté dormir. No podía, ¿Estaría preocupada mi madre? Sí, seguro que sí. Hacía una hora que debía estar en casa. En ese instante me sentí sola. Sola, sin nadie a mi alrededor. Dos lágrimas recorrieron mis mejillas, quería volver. Sacudí mi cabeza y con ella esos pensamientos, entonces escuché un ruido. Alguien se había sentado. ¿Quién?

Todos parecían dormidos. Observé con el corazón a cien cada rincón, y en frente pude distinguir la silueta de alguien. Un chico. Cando yo entré en el ascensor el ya estaba, pero no lograba que su aspecto viniese a mi mente. En toda la estancia en el ascensor no había hablado, incluso no lo había visto. Forcé la vista y conseguí verle un poco. Era moreno y sus ojos destacaban, verdes y claros. Supuse que era un chico serio, y acerté. Me embobé.

-No llores, ¿vale?
-Vale –respondí.
-Creo que ya falta poco, aquí al lado de la puerta puedo escuchar las voces de varias personas. Dentro de cinco minutos ya estaremos fuera.
-¿Puedes oírlos?
-Sí, desde hace mucho los oigo porque estoy al lado de la puerta. Tu madre está ahí, creo –no cambió su expresión seria.
-¿Mi madre? -¡Qué alegría! –Pero si lo sabías… ¿Por qué no nos avisaste? –pregunté algo resentida.
-No lo vi necesario. Así está mejor. Al final estos dos –miró al hombre y a la mujer –se llevan bien.
Rió. Rió bajo, pero rió. “Bonita sonrisa” pensé.
-¿Escribes algo? –con su enorme brazo, pues era muy alto, señaló mi papel. En la mano tenía varias pulseras.
-Estaba intentándolo. Pero creo que lo dejaré para mañana, no es tan urgente.
-Eso está bien.

Cruzamos pocas palabras, pero parecía simpático. Abrí levemente la boca para preguntarle su nombre, pero no me dio tiempo. Un ruido lo impidió. La puerta se abrió con lentitud y cerré los ojos al entrar tanta luz. Me encogí y cuando abrí los ojos mucha gente nos miraba, preocupados. Los del ascensor de despertaron y salieron uno a uno. Yo salí la penúltima, nada más hacerlo, alguien me abrazó. Era mi madre. Con su cara rechoncha y el pelo corto y rizado era difícil no distinguirla. Le devolví el abrazo, me preguntó qué había sucedido y le hice un gran resumen de lo sucedido. No parecía estar enfadada. Mi mejor amiga estaba con su madre, el hombre y la mujer se despidieron como dos simples conocidos, la chica de rosa no dijo nada y se fue, el otro chico hizo lo mismo. Busqué, pero no vi al chico con el que había hablado. Me entristecí.

Cuando salía por la puerta, mi madre empezó a hablar con la madre de María. Esperé. Sentí unas manos frías tocar mi piel en el brazo, levanté la vista despacio y lo vi. Estaba ahí, aquel chico. Con luz era mucho más guapo de lo que imaginaba. Sonrió y sonreí, mientras pasaba de largo.

-¿Cómo decías que te llamabas? –pregunté.
-Javi. –se despidió con la mano, sin mirar atrás.

Y entonces supe que lo volvería a ver.

 

Fin

 

Patricia S.D

Notice: Microsoft has no responsibility for the content featured in this group. Click here for more info.
  Try MSN Internet Software for FREE!
    MSN Home  |  My MSN  |  Hotmail  |  Search
Feedback  |  Help  
  ©2005 Microsoft Corporation. All rights reserved.  Legal  Advertise  MSN Privacy